"Solo les pido se vuelvan a juntar", siguieron gritando "las bandas" mucho tiempo después de la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en 2021. El reencuentro más deseado entre el Indio Solari y Skay Beilinson en un escenario quedó frustrado.
La historia del cantante y el guitarrista de esa banda que marcó durante casi 30 años al rock nacional hasta convertirse en un fenómeno social difícil de comparar, comenzó mucho antes del primer escenario, en las calles de La Plata. Fueron compañeros de ruta, cómplices creativos y protagonistas de una aventura artística que desafió las reglas de la industria musical durante más de dos décadas.
No hubo más encuentros en público y si los hubo en privado, quedaron en la intimidad, como ocurrió con cada paso que dieron sus vidas intramuros. De todos modos hubo señales de un cariño nunca agotado. La emoción de Solari al recordar el solo de guitarra de Todo un palo durante una entrevista.
Indio Solari y los tres solos de Skay
El mensaje devuelto por Skay desde un escenario, cuando dijo "un saludo para mi querido hermano Indio”, en medio de ese mismo tema.
El propio Indio reconstruye en su libro biográfico Recuerdos que mienten un poco el origen de ese vínculo que comenzó a fines de los años '60, cuando ambos compartían inquietudes artísticas y una mirada contracultural sobre la realidad. Los unían la literatura, las artes visuales, la experimentación y una forma de entender la creación por fuera de los circuitos convencionales.
Una relación basada en la creatividad
Con el paso de los años, la sociedad artística entre el Indio y Skay se volvió el motor creativo de Los Redondos. Mientras Solari aportaba las letras, varias de las composiciones musicales, los conceptos y una voz inconfundible, Beilinson construía una identidad sonora propia a través de guitarras que terminaron siendo una marca registrada del grupo. La combinación de ambos resultó decisiva para que la banda desarrollara un lenguaje singular, alejado de las modas y de los moldes del rock comercial.
El Indio reconoce la importancia de Skay en la construcción de aquella obra colectiva. A lo largo de la autobiografía aparecen recuerdos de los primeros años, las giras, las discusiones estéticas y la manera en que ambos fueron moldeando una propuesta artística que terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural. Su libro presenta a Beilinson como un socio indispensable durante el período de crecimiento y consolidación del grupo.
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El Indio Solari y Skay Beilinson, una dupla rockera explosiva
La ruptura sin retorno y las versiones del Indio Solari y Skay Beilinson
Conocido es que la historia entre ambos no terminó bien. Y sus diferencias se extendieron a las versiones que ambos dieron sobre aquellos hechos. Solari dedica varias páginas de sus memorias a reconstruir la crisis que desembocó en la disolución definitiva de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Allí describe el episodio como una herida que nunca terminó de cerrar y habla abiertamente de una "traición", una palabra que atraviesa todo su relato sobre aquellos días. Fue la misma palabra que usó cuando el periodista Mario Pergolini le preguntó por los motivos en una entrevista que después de convirtió en parte del documenta Tsunami: Un océano de gente.
Según la versión del Indio, el conflicto estalló durante una discusión vinculada al manejo del patrimonio artístico y administrativo de la banda, especialmente alrededor de material audiovisual y decisiones sobre el futuro del grupo. Así, lo que comenzó como una diferencia de criterios habría terminad exponiendo tensiones acumuladas durante años entre Solari, Skay y Carmen "la Negra" Poli Castro, histórica mánager, pareja del guitarrista y figura central del universo redondo.
Skay Indio Solar Negra Poli
La Negra Poli, el tercer lado del triángulo ricotero, como manager y productora
Más allá de las cuestiones concretas que originaron la pelea, el libro deja entrever un desgaste más profundo. A medida que Los Redondos crecían hasta convertirse en el fenómeno más convocante del rock argentino, también se volvía más compleja la convivencia entre quienes habían construido el proyecto desde los márgenes culturales de La Plata.
Skay en cambio casi nunca habló en detalle de la ruptura, pero cuando lo hizo ofreció una versión bastante diferente. En 2015, durante una entrevista al Diario de Cuyo que luego reprodujeron distintos medios, Skay rechazó la explicación de la disputa por el material. "Esa historia es absolutamente falsa y no es así. Fue un argumento mediático que el amigo largó para sacarse de encima el bardo", dijo Skay.
En esa misma entrevista, Beilinson evitó profundizar en acusaciones personales y planteó una explicación mucho más ligada al desgaste de la relación: "Hubo un desgaste de ambos y cada uno tenía necesidades diferentes". También sostuvo que se habían tomado distancia y que con el paso de los años la separación terminó consolidándose. Insistió en que el final de Los Redondos fue el resultado de un proceso de desgaste humano y artístico más que de un episodio puntual.
Los Redondos
La última formación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
La última noche de Patricio Rey
Hay un último testimonio que aporta contexto al punto final de la banda. Lo aportan los periodistas que hicieron la última entrevista al núcleo duro de la banda: Indio Solari, Skay Beilinson y la Negra Poli. Fue una convocatoria sorpresiva para el 30 de octubre de 2001 en Onduras Bar, un reducto de Palermo hacia donde fueron Martin Correa, Humphrey Inzillo y Pablo Marchetti.
Ya habían pasado dos meses del que sería el último concierto de la banda en el ex estadio Chateau Carreras de Córdoba. “Muchos años después, supimos que esa noche –después de la entrevista– se fueron a la casa de Beilinson y discutieron. "Eso lo contó el Indio años más tarde, es una locura pensar que estuvimos con ellos en su último momento de armonía", revela Correa. Aquella larga velada se convirtió en un libro con una portada especial.
La última noche de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
"Después de la nota nos quedamos tomando cerveza con los músicos hasta pasadas las tres de la mañana. Cuando nos vamos, vemos la foto que elegimos para la tapa: el Indio, Skay y La Negra Poli caminando por Godoy Cruz y Honduras, abrazados". Era el final.