La NASA advirtió que El Niño de 2026 podría superar en intensidad a los episodios más extremos registrados, tras comparar imágenes satelitales del océano Pacífico. El fenómeno, que altera las temperaturas oceánicas y los patrones de lluvias en distintas regiones del planeta, podría provocar importantes consecuencias climáticas durante los próximos meses.
El análisis del Observatorio Terrestre de la agencia espacial estadounidense se realizó a partir de 35 años de mediciones satelitales del nivel del mar. Los investigadores detectaron una acumulación de aguas cálidas en el Pacífico central y oriental, un comportamiento que presenta grandes similitudes con el observado durante uno de los eventos más intensos de la historia.
Sin embargo, los científicos identificaron una diferencia importante: el fenómeno actual se desarrolló mucho más rápido que el registrado entre 1997 y 1998. Además, consideran que podría alcanzar una magnitud superior, aunque todavía no es posible determinar con precisión cuáles serán sus consecuencias en cada región.
El calentamiento de las aguas del océano Pacífico es una de las principales características de El Niño, que podría alcanzar una intensidad histórica en 2026
“Eso nos permite analizar datos históricos y comparar este fenómeno de El Niño con el de 1997. Y, en este momento, todo apunta a que será aún más intenso”, explicó Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
¿Qué descubrió la NASA sobre la intensidad de El Niño de 2026?
El estudio comparó las anomalías en la altura de la superficie del océano Pacífico registradas el 13 de octubre de 1997 y el 12 de octubre de 2026. Las mediciones corresponden a los satélites TOPEX/Poseidon y Sentinel-6 Michael Freilich, respectivamente, y permiten identificar las zonas donde se concentra el agua más cálida.
Los mapas muestran que el nivel del mar se encontraba por encima de lo normal en el Pacífico ecuatorial central y oriental, con una acumulación de aguas cálidas que se extendía hasta las costas de Sudamérica. Esta distribución es una de las características principales de El Niño y puede modificar los patrones de precipitaciones a escala mundial.
Los estudios sobre niveles del Océano Pacífico que comparan 1997, 2015 y 2026
El fenómeno ocurre aproximadamente cada dos a siete años y se desarrolla cuando los vientos alisios se debilitan, permitiendo que las aguas cálidas acumuladas en el Pacífico occidental avancen hacia el este. Ese desplazamiento genera un proceso de retroalimentación entre el océano y la atmósfera que puede intensificar el calentamiento.
La NASA también comparó los registros de 2015, cuando se produjo otro episodio de gran magnitud. En aquella oportunidad, las aguas cálidas no llegaron con la misma intensidad a las costas sudamericanas, lo que contribuyó a generar consecuencias diferentes, con lluvias importantes en Centroamérica, el sudeste de Estados Unidos e inundaciones en México._
Las advertencias sobre El Niño y sus posibles efectos en Argentina
El pronóstico publicado el 8 de octubre por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estableció una probabilidad del 83% de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante los primeros tres meses de 2027. De confirmarse, el fenómeno se ubicaría entre los episodios más importantes de las últimas décadas.
En Argentina, los modelos climáticos analizados por el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) proyectan precipitaciones superiores a las habituales entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Las previsiones también incluyen sectores de Paraguay, el sur de Brasil, el centro de Chile y las costas de Ecuador y Perú, aunque la intensidad de las lluvias dependerá de las condiciones de cada territorio.
Los pronósticos anticipan precipitaciones superiores a las habituales en Argentina por la influencia de El Niño
Los antecedentes muestran que los episodios más intensos de El Niño pueden provocar consecuencias muy diferentes alrededor del mundo. Durante los eventos de 1997-1998 y 2015-2016 se registraron incendios en Indonesia y el Amazonas, pérdidas de cosechas por sequías en el sur de África y fuertes lluvias e inundaciones en distintas regiones de Estados Unidos.
De todos modos, desde la NASA remarcaron que la similitud entre los registros de 1997 y 2026 no garantiza que se repitan las mismas consecuencias: “Que este El Niño se parezca al de 1997 no significa que vaya a ser exactamente igual; es solo nuestra mejor estimación por el momento”, aclaró Willis, quien destacó la incertidumbre que todavía existe sobre la evolución del fenómeno.