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El nuevo mapa de créditos hipotecarios: ¿cómo quedaron las cuotas y qué bancos ofrecen las tasas más bajas?

El mercado de créditos hipotecarios UVA se reconfiguró tras las elecciones: bancos públicos mantienen las tasas más bajas y los privados ajustan al alza.

El mercado de créditos hipotecarios atraviesa un mes de fuertes movimientos luego de las elecciones legislativas que ratificaron el apoyo al Gobierno a nivel nacional. En este escenario, varias entidades ajustaron sus tasas nominales anuales (TNA), modificando el ranking de opciones más accesibles para quienes buscan financiar la compra de una vivienda.

Actualmente, las tasas se ubican entre un mínimo del 6% anual y un techo superior al 15%, según la entidad, el vínculo comercial del cliente y si el solicitante cobra el sueldo en el banco. A pesar del repunte inflacionario, los préstamos UVA continúan despertando interés por las tasas base todavía bajas en comparación con años anteriores.

En paralelo, el costo de alquilar un tres ambientes en la Ciudad de Buenos Aires ronda los $850.000 mensuales, un valor que lleva a muchas familias a optar por endeudarse antes que seguir destinando gran parte de sus ingresos al alquiler. En este contexto, se profundiza la brecha entre bancos públicos y privados: los primeros mantienen tasas competitivas, mientras que los segundos ajustan al alza o reservan mejores condiciones para clientes premium.

Según los relevamientos más recientes, el Banco Nación continúa liderando entre las opciones más accesibles. Con una tasa del 6% anual, financia hasta el 75% del valor de tasación y ofrece plazos de hasta 30 años. La cuota inicial por un crédito equivalente a US$100.000 se ubica en $809.000, muy por debajo del resto del sistema.

El BBVA se posiciona como la segunda opción más competitiva, con una tasa del 8% para quienes acreditan haberes en la entidad. Sus cuotas iniciales rondan los $1.100.000, con una financiación de hasta el 70% del valor del inmueble y un plazo máximo también de 30 años. Si bien exige ingresos mínimos elevados -alrededor de $1.250.000-, su estructura digital y rapidez operativa lo vuelven atractivo.

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Los créditos hipotecarios tienen tasas de 6% a 15%

En tercer lugar aparece Banco del Sol, con una tasa del 9% anual y la posibilidad de financiar hasta el 80% del valor de la propiedad. Solicita ingresos mínimos de $1.000.000 y aplica una comisión del 4% + IVA si el préstamo se precancela antes de los 180 días.

Tasas al alza y bancos que se encarecen

La sorpresa del mes provino del Banco Credicoop, que aumentó sus tasas y pasó a ubicarse entre las propuestas más costosas. Su TNA subió de 10,5% a 12,5% para clientes que cobran sus haberes en la entidad, y de 11,5% a 13,5% para quienes no lo hacen. Con este ajuste, las cuotas iniciales por un crédito equivalente a US$100.000 superan los $1.600.000, alejándose del podio de competitividad.

En el segmento más caro, los bancos privados tradicionales mantienen tasas que duplican las de Nación o del segmento digital. Galicia y Santander ofrecen créditos con tasas del 15% anual, lo que eleva la cuota inicial por US$100.000 a unos $1.900.000. El Supervielle, con la misma tasa pero un plazo acotado a 15 años, eleva el pago inicial a cerca de $2.000.000, ubicándose entre los más onerosos del mercado.

El contraste es marcado: mientras bancos públicos y digitales sostienen cuotas iniciales cercanas a los $900.000, los privados trepan a $1.800.000 o más, configurando una brecha que supera el 100%.

Expertos advierten sobre riesgos y obstáculos

El ICBC se incorporó recientemente a la competencia al reducir su tasa nominal a 11% anual para clientes con acreditación de haberes y 12% para el resto, desde niveles previos del 13% y 14%. La movida se suma al ajuste del BBVA, que bajó su tasa del 10,5% al 7,5% post elecciones, profundizando la carrera entre bancos privados.

El economista y docente de la Universidad Nacional de La Matanza, Andrés Salinas, analizó estos cambios. “La reducción de tasas del ICBC es un movimiento que busca ganar terreno en un mercado en expansión, donde los bancos privados intentan competir con el liderazgo del Nación”. Sin embargo, advirtió que “estas bajas de tasa son tácticas, no estructurales; reflejan más una competencia comercial que una mejora de fondo en el costo del dinero".

Salinas también remarcó que “el desafío es que el sistema financiero pueda sostener esta política en el tiempo y que los créditos no dependan de decisiones puntuales de marketing o coyuntura. De lo contrario, la recuperación podría frenarse si los bancos vuelven a endurecer las condiciones o si la inflación repunta”.

Créditos hipotecarios

Los bancos públicos presentan una tasa más baja que los privados

En tanto, el consultor inmobiliario y contador público Luis Hauserman subrayó que aún existen barreras de acceso significativas. “El principal problema es la informalidad laboral, que dificulta justificar ingresos bajo los parámetros bancarios. Muchos potenciales tomadores tienen capacidad de pago, pero no cumplen con la documentación exigida", señaló.

Hauserman agregó que los procesos largos de tasación, las demoras en el armado de la carpeta crediticia y la burocracia notarial extienden los tiempos de aprobación por encima de los 90 días, un factor que limita el acceso a una parte reducida de la población.

Desde una mirada de mercado, Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano, destacó que “el crédito hipotecario en Argentina mantiene niveles de actividad elevados y superiores a los de 2024, aunque las últimas estadísticas reflejan un endurecimiento gradual de las condiciones financieras“. De acuerdo con su fundación, la tasa promedio del sistema es de 6,39%, con un plazo medio de 24 años y un ticket promedio de US$92.015 en CABA.

Álvarez de Celis sostuvo que el sector muestra “un flujo estable de operaciones, con un leve ajuste en los montos y una mayor diversificación en los destinos de crédito”. Además, afirmó que “el crédito hipotecario se consolidó como una herramienta clave para dinamizar la construcción y sostener el mercado inmobiliario, aunque aún depende de la evolución macroeconómica y de la confianza en la moneda local”.

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