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El Niño enciende las alarmas y podría convertirse en uno de los eventos más intensos de la historia

La NOAA elevó al 81% la probabilidad de un evento El Niño muy fuerte. El calentamiento del Pacífico preocupa por su impacto en el clima mundial y en Argentina.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) actualizó su pronóstico y advirtió que El Niño tiene altas probabilidades de convertirse en uno de los eventos más intensos registrados. El rápido calentamiento del Océano Pacífico incrementó las previsiones de un fenómeno que podría alterar el clima global durante más de un año y generar importantes consecuencias en Argentina.

El organismo elevó del 63% al 81% la probabilidad de que El Niño alcance la categoría de "muy fuerte" entre octubre y diciembre de 2026. Además, estimó en 97% las posibilidades de que el fenómeno permanezca activo hasta el otoño austral de 2027.

El cambio de pronóstico responde al acelerado calentamiento del Océano Pacífico ecuatorial. En algunos sectores ya se registran anomalías superiores a 2,7 °C, valores comparables con los grandes eventos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, considerados entre los más intensos de la historia.

Los especialistas explican que el Pacífico funciona como uno de los principales reguladores del clima global y que una alteración de esta magnitud modifica la circulación atmosférica, con efectos que pueden extenderse a distintos continentes. Aunque el pico del fenómeno se espera para los últimos meses del año, Argentina ya aparece entre las regiones donde podría sentirse con mayor fuerza su influencia.

¿Qué efectos tiene El Niño?

Históricamente, los episodios intensos de El Niño aumentan la probabilidad de lluvias por encima de lo normal sobre la Cuenca del Plata, especialmente en el Litoral, Santa Fe, Entre Ríos, el este de Córdoba y el norte de la provincia de Buenos Aires.

La temperatura de la superficie del mar generaría que El niño sea "muy fuerte"

Esto no significa que lloverá de manera permanente, sino que podrían registrarse tormentas más frecuentes, precipitaciones intensas y crecidas de ríos durante la primavera y el verano.

Para el sector agropecuario el panorama presenta un doble escenario. La mayor disponibilidad de agua podría favorecer los cultivos luego de varios años de sequía, aunque el exceso de precipitaciones también incrementa el riesgo de inundaciones, anegamientos y pérdidas productivas.

Los especialistas advierten que los meses de diciembre de 2026 y enero de 2027 serían los de mayor probabilidad de registrar lluvias extraordinarias. Incluso si El Niño comienza a debilitarse hacia marzo, las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay podrían prolongarse durante el otoño por el aporte de agua desde las cuencas altas del sur de Brasil.

El Niño, un fenómeno natural potenciado por el calentamiento global

Los científicos remarcan que El Niño es un proceso natural del sistema océano-atmósfera que ocurre de manera cíclica. Sin embargo, en esta oportunidad se desarrolla sobre un planeta que atraviesa temperaturas récord como consecuencia del calentamiento global.

La combinación de ambos factores podría potenciar eventos extremos, como olas de calor, lluvias intensas e inundaciones en distintas regiones del mundo. Si bien todavía existe incertidumbre sobre la magnitud exacta de sus efectos locales, la actualización de la NOAA fortaleció la confianza en un episodio excepcionalmente intenso. En ese contexto, los especialistas coinciden en que el desafío será anticiparse a sus posibles impactos para reducir riesgos y aprovechar los beneficios que pueda generar en las regiones donde aumenten las precipitaciones.

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