El gobierno nacional actualizó los subsidios destinados a las empresas de micros que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con el objetivo de evitar nuevos aumentos del boleto y garantizar la continuidad de los servicios. La medida establece un nuevo esquema de compensaciones entre octubre de 2026 y enero de 2027.
La decisión fue oficializada mediante la Resolución 80/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial. Además, la Secretaría de Transporte autorizó el desembolso de $38.840.841.807 para cubrir diferencias de recaudación correspondientes al período comprendido entre junio y septiembre.
La actualización llega después de varias semanas de tensión entre el Gobierno y las cámaras empresariales. Las compañías habían advertido que, ante la falta de una mejora en sus ingresos, comenzarían a reducir las frecuencias nocturnas de 104 líneas de jurisdicción nacional que circulan por la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.
Los micros del AMBA recibirán mayores subsidios para evitar que los aumentos de costos se trasladen al boleto
Más subsidios para evitar aumentos en el boleto
El nuevo esquema busca que los incrementos en los costos operativos, como el combustible, los repuestos y los salarios, sean absorbidos por el Estado mediante mayores compensaciones económicas. De esta manera, el Gobierno apunta a evitar que esas subas se trasladen directamente al precio del boleto que pagan los pasajeros.
La medida formaliza un acuerdo alcanzado el jueves pasado entre la Secretaría de Transporte y las cámaras empresariales, que contemplaba un incremento de entre el 10% y el 15% en los subsidios para las 104 líneas nacionales del AMBA a partir de noviembre.
Uno de los principales reclamos de las empresas era una deuda cercana a los $40.000 millones. El monto autorizado ahora por el Gobierno para compensar las diferencias de recaudación se encuentra prácticamente en ese nivel.
El nuevo esquema contempla compensaciones entre octubre de 2026 y enero de 2027
¿Cómo se calcularán los nuevos subsidios?
La resolución también introduce modificaciones en la metodología para determinar los costos de funcionamiento de los colectivos. El cálculo distinguirá entre las unidades que utilizan gasoil, GNC y electricidad, además de establecer un costo ponderado según la participación de cada tecnología en el sistema.
Según el informe técnico que acompaña la medida, la comparación debe contemplar no solamente el precio de la energía, sino también el rendimiento de las unidades, el mantenimiento, la infraestructura de abastecimiento y las inversiones necesarias para operar.
Por otra parte, el Gobierno eliminó un anexo incorporado en diciembre de 2025 que detallaba el financiamiento correspondiente a cada jurisdicción. La decisión responde a que el esquema de compensaciones quedó bajo responsabilidad exclusiva de Nación, por lo que dejó de tener sentido discriminar los aportes de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad.
Los fondos para afrontar los pagos saldrán del Sistema Integrado de Transporte Automotor (Sistau), que se financia con impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, y de partidas presupuestarias transferidas al fideicomiso administrado por el Banco Nación.
El esquema también contempla a las líneas que funcionan en distintas unidades administrativas del interior del país. En esos casos, el Estado cubrirá las diferencias cuando el monto correspondiente al atributo social supere las compensaciones previstas.