Un vecino de La Plata sufrió una mordedura en una pierna y recibió 20 puntos de sutura después de intentar separar a su perro de un dogo argentino que, según denunció, ingresó desde una vivienda lindera y atacó al animal. El hecho ocurrió en la localidad de Lisandro Olmos y derivó en una presentación ante la Policía.
El episodio se registró el pasado martes 26 de mayo en la zona de 45 y 211. De acuerdo con el relato de la víctima, todo ocurrió cerca de las 11.30 cuando regresó de trabajar y sacó al frente de su casa a sus dos perros, un pitbull de dos años y un caniche. A los pocos segundos escuchó ruidos y observó el ataque.
Según la denuncia, el dogo argentino perteneciente a un vecino saltó la pared divisoria de una propiedad y se abalanzó sobre el pitbull. El hombre intentó intervenir para separar a los animales utilizando una cadena, pero en medio de la pelea recibió una mordida en una de sus piernas y terminó con heridas que requirieron atención médica.
El hombre herido en La Plata recibió 20 puntos de sutura
La víctima aseguró además que su perro sufrió lesiones en el cuello y una fuerte inflamación en uno de sus ojos. Tras el incidente, el dueño del dogo colaboró con el traslado del herido a un centro de salud y llevó al pitbull a una veterinaria, donde afrontó los gastos de la consulta.
Como consecuencia de la lesión, el hombre recibió 20 puntos de sutura y tuvo que continuar con curaciones periódicas. Sin embargo, explicó que días más tarde volvió a preocuparse al ver al dogo suelto en la vía pública mientras todavía se desplazaba con muletas durante su recuperación.
De acuerdo con su versión, cuando reclamó por la situación se produjo una discusión con la pareja del propietario del animal. La mujer negó que el dogo hubiera provocado las lesiones y sostuvo que las heridas habían sido causadas por el propio pitbull durante la pelea.
Frente a ese escenario, el vecino decidió formalizar una denuncia ante la Policía. En su presentación expresó temor por su seguridad, por la de sus mascotas y por la de otras personas del barrio, ante la posibilidad de que el perro vuelva a escapar de la vivienda y se produzca un nuevo ataque.