Al abrir la puerta de Libros Lenzi, a metros de plaza Italia, el viaje en el tiempo es automático. Las enormes pilas de libros que descansan en silencio contra las paredes y sobre las mesas tienen un perfume añejo tan especial que continúa siendo cautivante para muchos lectores, aunque menos que antes. En Patio Interno, una esquina preciosa de City Bell que en invierno se cubre de hojas rojas, amarillas y naranjas, pasa lo mismo. Idéntica situación se repite en Libros Villa Elisa -a 15 kilómetros de plaza Moreno-, en la céntrica Rayuela y en Big Sur, a una cuadra de plaza San Martín. En Malisia -el reconocido espacio de 6 y diagonal 78- y en Cuarto Propio, el hermoso local de 42 entre 8 y 9, ocurre de igual manera. Y así con todos estos espacios que, pese a la crisis, afortunadamente permanecen en pie distribuidos por todo el partido de La Plata.
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Patio Interno se destaca en una esquina hermosa de City Bell.
Ignacio Amiconi | AGLP
En Big Sur, librería de 55 entre 6 y 7, Juan apunta la mira exclusivamente contra las políticas nacionales: "No podemos echarle la culpa a Cuenta DNI; nosotros venimos teniendo bastante ayuda del gobierno provincial, que últimamente tuvo que reorientar sus intereses a cuestiones de primera necesidad como comida y ropa".
"La gente hoy consume con el bolsillo, no con el corazón", reflexiona Federico de Patio Interno, consciente de que los clientes habituales que visitan esta librería de barrio en la esquina citibelina de 474 y diagonal 3 empiezan a poner en duda su lealtad si ven que se quedan sin promociones y descuentos que los defiendan de la crisis. "Y eso es totalmente comprensible", se sincera.
El fuego sagrado de las librerías independientes
"Nosotros no estamos exentos de una situación generalizada con respecto al consumo en todo el país", describe Felipe en Rayuela, una de las librerías independientes que, a pesar de sufrir una importante caída de ventas, se muestra un poco más airosa gracias a la estructura que supo construir en 34 años de trayectoria. "Estamos en una situación bisagra; depende también de cuánto nos movamos, de cuánto trabajemos hablando con editoriales y entidades bancarias para que puedan dar una mano", agregan.
"La crisis económica nos pegó muy duro: ante el congelamiento de los salarios y la suba de los precios y los servicios, imaginate dónde queda el libro en las prioridades de una familia", definen en Patio Interno. "Lo que está sucediendo en el mundo de los libros en general, que impacta en las librerías después, es que hay una crisis muy profunda en el precio del papel, con empresas oligopólicas que en la época de Sergio Massa ya habían aumentado más del 350%", explican y calculan: "En el último tiempo, casi un 40% de los lectores dejó de venir".
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Libros Villa Elisa, cerca de la estación de trenes de esta localidad del norte en las afueras de La Plata.
Ignacio Amiconi | AGLP
"Y esto pasa desde que asumió Milei, porque antes, más allá del descontrol a nivel inflacionario y económico, que también sufrimos un montón, siempre había un apoyo y un estímulo al consumo, siempre había una promoción, un crédito. Hoy, en esta nueva posición económica del país y la obsesión por el déficit fiscal, en la provincia de Buenos Aires de una devolución semanal de 6 mil pesos para comprar un libro se pasó a una mensual de 6 mil pesos para comprar comida. ¿El Banco Provincia qué va a intentar hacer? Va a tratar de que la gente coma", dicen desde la esquina de 474 y diagonal 3.
"Estamos así desde diciembre de 2023; esa Navidad fue desastrosa porque los precios de los libros subieron el cuádruple. En abril y mayo de 2024 y en julio de 2025 también se sintió muy fuerte la caída de las ventas, que sin exagerar hoy llega al 50%", dice Guadalupe en Cuarto Propio Libros. "Yo camino por el centro y veo a todos los locales vacíos, algunos ya cerraron; hasta en los supermercados hay una baja del consumo", agrega. "La crisis se notó demasiado fuerte, como nunca nos había pasado en 8 años de librería, en marzo y abril de este año. Ahí empezó una caída tremenda que para nosotros significó más o menos la mitad de las ventas", cuentan, por su parte, en Big Sur.
"El último bajón fuerte fue a partir de julio del año pasado, y desde ese momento estamos en una plancha. Bajó mucho el consumo familiar en el ámbito de la cultura porque se prioriza comer y pagar los servicios, el alquiler y la escuela", razona Sandra, la encargada de Libros Villa Elisa. Y eso es algo que también comparte Yanina desde Libros Lenzi: "Acá la caída se nota mucho en el flujo de gente que viene. Antes la gente se acercaba sin buscar algo en particular y siempre se terminaba llevando un libro; ahora no, piden de antemano por libros puntuales y entonces tenemos que trabajar mucho en redes".
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El Colectivo Malisia tiene su librería a metros de plaza Rocha.
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En épocas de crisis, quienes comandan las librerías independientes agudizan su ingenio y ponen sobre la mesa el as bajo la manga con el que cuentan y que las distingue: mes a mes organizan eventos culturales para que la ciudadanía participe de presentaciones de libros, shows, ferias, charlas, conversatorios y de una gran serie de actividades gratuitas para toda la familia.
"Es muy difícil en este presente porque la estamos pasando mal, pero también entendemos que nuestros espacios van más allá de la actividad comercial: tenemos pretensiones culturales que tienen que ver con la fotografía, la música, las lecturas; entonces está buenísimo valorar esto dentro del entramado cultural de La Plata. Es lo más lindo de tener la librería: el encuentro, la barra, la música y demás", dice Federico, de Patio Interno. "Participamos de La Noche de las Librerías, organizamos distintos eventos y participamos de otras actividades que sirven también para atraer a la gente", agregan en Rayuela.
"Yo creo que es el momento para ponerse muy creativo. Acá brindamos distintos talleres -que antes se llenaban y dejaban gente afuera- y a veces hacemos jornadas que son gratuitas en la vereda. Ahí vos ves y te das cuenta de que la gente no dejó de leer, sino que no tiene plata. Se acercan y tienen puesta la camiseta de las librerías independientes, y eso es muy valioso", cuentan en Cuarto Propio.
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Big Sur, otra de las librerías independientes de la zona céntrica de La Plata, a metros de plaza San Martín.
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El colectivo Malisia -creadores de la feria de editoriales independientes EDITA-, que nuclea la librería y la organización de eventos culturales, calcula que un buen mes de trabajo para ellos equivale a tres días de una librería perteneciente a una cadena nacional. Por otra parte, los locales que solo cuentan con venta online y que son más chicos aún, tienen que redoblar los esfuerzos y el ingenio para sobrevivir. Algunos no pudieron: en el último tiempo, siete se vieron obligados a cerrar.
Gestores culturales en los barrios
Si bien a todas las atraviesa la crisis, el panorama de las librerías independientes de La Plata engloba realidades distintas. Desde hace ya varios años sus encargados están en contacto permanente en un grupo de WhatsApp cada vez más activo, con reuniones y debates internos que responden a una organización colectiva con diferentes matices, por supuesto, pero en unidad.
"Somos mucho más poderosos que las cadenas nacionales; tenemos una distribución territorial muchísimo más amplia, más democrática, no estamos adentro de un shopping de la capital y además damos empleo", define uno de los libreros más combativos lejos del centro de la ciudad.
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Rayuela, frente a plaza Italia, organiza presentaciones de libros y otros eventos que ya son un clásico.
Ignacio Amiconi | AGLP
"Las librerías independientes ofrecemos una diversidad de editoriales pequeñas de toda la provincia de Buenos Aires a las que no se accede si no es a través de estos espacios, un catálogo extenso de autores y de voces locales que llegan al público mediante esta vía exclusiva", describe Sandra, de Libros Villa Elisa. "Somos gestores culturales en los barrios, algo que las grandes cadenas no hacen porque no es su función", agrega.
Los libreros independientes (Big Sur, Bioy Sicardi, Crumb, Cuarto Propio, De La Campana, Malisia, Mascaró, La Colmena, La libroteca, La Templanza, Lenzi, Libros Villa Elisa, Libros que Van, Lieggi, Pacomiro, Palabras sin Prisa, Patio Interno, Rayuela, Viva el Libro y Yuna Libros, entre otros) se muestran unidos por este oficio que defienden día a día y que, repiten, va más allá de lo estrictamente comercial, en un contexto general de tanta pobreza argumentativa a la hora del debate de ideas.
Las librerías independientes de La Plata enarbolan la bandera de la cultura, y eso es lo que fortalece la democracia y la libertad.