jueves 20 de agosto de 2026

Un excombatiente de las Islas Malvinas de La Plata presenta el libro "Cosas enterradas en la guerra"

Gabriel Sagastume, exfiscal de instrucción de La Plata, presenta su nuevo libro, una crónica personal junto a veteranos argentinos y británicos.

0221.com.ar | Martín Soler
Por Martín Soler Redactor Judiciales
--:--

El polifacético Gabriel Sagastume es excombatiente de las Islas Malvinas, abogado, exfiscal de instrucción de La Plata, músico, actor y escritor. Ahora suma un nuevo capítulo a esa trayectoria con la publicación de "Cosas enterradas en la guerra. Notas de un teatro de operaciones", editado por Junco, un nuevo sello surgido en la ciudad.

El libro nació a partir de su participación en Campo Minado, la obra teatral dirigida por Lola Arias que reúne a tres veteranos argentinos y tres británicos de la guerra de Malvinas. Desde 2016, Sagastume forma parte de ese proyecto, que continúa con funciones y giras.

Lee además

Durante años fue tomando notas sobre los ensayos, las discusiones, los vínculos entre los protagonistas y las experiencias compartidas. Ese material terminó convirtiéndose en un libro que, más que volver sobre la guerra desde una mirada tradicional, intenta poner el foco en las personas que estuvieron de un lado y del otro del conflicto.

Gabriel Sagastme, excombatiente de Islas Malvinas, autor del libro que se presentará en La Plata.

Gabriel Sagastme, excombatiente de Islas Malvinas, autor del libro que se presentará en La Plata.

La propuesta también supone un desafío a la idea de que para sostener una posición sobre Malvinas es necesario convertir al otro en un enemigo permanente.

—¿De qué se trata esta nueva aventura literaria?

—Durante varios años participé en una obra de teatro que se llama Campo Minado, que todavía está porque en noviembre vamos a hacer más funciones en Buenos Aires. Es una obra donde participamos tres veteranos de guerra argentinos y tres ingleses, dos ingleses y un gurka. A partir de la experiencia de haber hecho esta obra, que arrancamos en 2016 y todavía estamos haciendo giras de vez en cuando, fui tomando notas, haciendo como un cuaderno de historias y anécdotas. Contaba cómo fueron los ensayos, cómo fueron los vínculos entre nosotros, cómo se fue armando una obra que surge a partir de las experiencias de cada uno.

La obra no es de ficción. El texto está armado a partir de lo que cada uno de nosotros contamos de nuestras experiencias: lo que vivimos antes de la guerra, cómo entramos a la colimba, los ingleses cuentan cómo ingresaron al ejército, porque ellos lo elegían como carrera militar, lo que vivimos durante la guerra y también lo que vivimos en la posguerra.

—¿Qué busca esa obra?

—Sobre todo hay algunos prejuicios que la obra intenta romper. Por ejemplo, que los ingleses son militares de carrera y que están cubiertos, mientras que a nosotros nos abandonaron. Bueno, no es así en ninguno de los dos casos. Cuando empezás a conversar con ellos empiezan a aparecer muchas cosas en común con nosotros. Se generaron vínculos y episodios que me parece que valían la pena contarlos, ponerlos en papel. Y encontré, por suerte, a Germán Schwing a Pablo Tau y a Ricardo Bizarra, que estaban decididos a formar una editorial nueva para autores de La Plata, Berisso y Ensenada. Me propusieron sacar el libro con ellos y les agradezco que hayan tenido esa decisión.

—¿Es un libro sobre Malvinas y sobre la guerra?

—Malvinas aparece en todos lados. Los seis actores, la directora es Lola Arias, nos decía que nosotros éramos performers. Como que no somos actores profesionales y que lo que hacemos no es un papel, sino que hacemos de nosotros contando lo que cada uno vivió, piensa, le parece, le pasó y quiere contarle a los demás. Cada uno dice con sus palabras lo que quiere decir después de haber hecho una negociación, que era otra batalla.

—¿Cómo era esa negociación?

Los ensayos no eran solamente ensayos de las acciones que uno va a hacer en el escenario, sino también sobre el texto mismo. La directora te decía: hay uno que es sobreviviente del Belgrano. “Vos estabas en el crucero Belgrano, ¿cómo fue cuando pegó el torpedo? ¿Vos dónde estabas? ¿Qué hiciste? ¿Cómo zafaste? ¿Cómo llegaste al bote? ¿Qué pasó?”. El tipo contó una hora y media. “Bueno, perfecto, esto va a durar ocho minutos”. Y ahí aparecían las discusiones.

Por ejemplo, Marcelo no quería decir la palabra “muertos”. Entonces yo decía “mis compañeros muertos”. “No son muertos, son caídos”. “A mí me sale muertos”. “Bueno, a mí no me sale muerto. Yo quiero que diga caídos”. “No, bueno, yo voy a decir lo que quiero”. Todo era así. Palabra por palabra íbamos discutiendo lo que íbamos a decir en la obra.

—¿Qué terminó generando esa convivencia entre argentinos y británicos?

—Al final se armó una obra que termina siendo un espectáculo teatral. No es una descarga psicológica, no es una terapia grupal. Nosotros nos vestimos, nos cambiamos de ropa, hay un sistema en el que todo está a la vista durante toda la obra. No hay momento en que te vas atrás a cambiar o a hacer otra cosa. Está todo ahí: la ropa que usamos, la que nos vamos poniendo, la que nos vamos sacando, los instrumentos musicales. Tocamos canciones.

Todo eso también generó fortalecer el vínculo, que es lo que trato de contar un poco en el libro: cómo se pueden mantener las diferencias. Nosotros mantenemos nuestra postura y ellos mantienen la de ellos.

—A pesar de esas diferencias, ¿se puede hacer algo juntos?

—Sí. Me parece que es un ejemplo de cómo, con el tiempo, fuimos intercambiando opiniones, conociéndonos, haciéndonos amigos o no. Algunos con algunos sí, con otros no, pero teniendo un vínculo que tenía un objetivo común: hacer la obra, hacerla de la mejor manera posible. Aunque nos cagáramos a gritos durante el ensayo o un minuto antes de salir por cosas que podían pasar. Somos un grupo humano que convivía, que viajaba. La obra se dio por todos lados.

Eso me interesaba a mí: cómo del conflicto no necesariamente se sale. El conflicto está, pero se pueden hacer cosas. Me parece que es algo que quiero tratar de decir. Sobre todo ahora, cuando todo es blanco o negro, cuando se habla de grieta, todas esas cosas que se dicen acá en la política, pero también en lo social. La vida es mezcla y no necesariamente tenemos que estar todos de acuerdo. No funciona así el mundo.

—No es la primera vez que participa de un proyecto con soldados ingleses. ¿También tuvo una banda musical con músicos británicos?

—Fue una banda de rock que estaba armada por un argentino y tres ingleses. Vinieron a tocar acá a un festival y yo los conocí. Les dije si no querían ir a tocar a las Malvinas y los productores se engancharon y armaron una gira a las islas. Como yo les había tirado un poco la idea, me llevaron invitado. Yo no tocaba nada, estaba ahí de acompañante, pero bueno, se les complicó en las islas.

—¿Tocaron en las Islas Malvinas?

—Tocaron en las islas, pero al principio los contratos, entre comillas, que habían hecho medio de palabra por teléfono –porque era previo al celular y a internet– después se cayeron porque creyeron que éramos espías del gobierno. Finalmente se hizo. De eso también escribí una crónica contando ese viaje. La banda era The Draytons. Después se disolvió. El argentino se quedó acá, hizo otras bandas. Sigo más o menos en contacto con alguno de ellos. Ellos participaron de un documental.

También fue una experiencia porque tuve un encuentro con los isleños desde otro punto de vista. Yo venía acompañando a estos chicos que eran músicos y que habían nacido durante la guerra, eran muy chiquitos y no entendían este conflicto. También se sorprendían de ver que allá, en el Atlántico Sur, hay un pueblito, viven unas 2.000 personas que dicen que son ingleses. Eso es lo que hay que explicar muchas veces, porque acá decís Malvinas y todo el mundo sabe de qué estás hablando. Por lo menos superficialmente saben que hubo una guerra.

—¿Qué le pasó cuando vio en el Mundial la bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas"?

—Era como una especie de superpropaganda mundial para que todo el planeta se entere en un segundo de lo que piensa la Argentina o los argentinos. También hay gente que no está totalmente de acuerdo en que las Malvinas sean argentinas, lo cual es lógico, que haya opiniones distintas. Pero me pareció que fue como un efecto de mostrarle al mundo: “Mirá, sí, fue hace 42 años la guerra, no importa, nosotros seguimos convencidos de que es así, que es nuestro derecho”. Y con un trapo, nunca mejor dicho que trapo, una sábana de un turista pintada a mano, el planeta empezó a decir: “Che, ¿y esto qué es?”.

Y con un trapo, nunca mejor dicho que trapo, una sábana de un turista pintada a mano, el planeta empezó a decir: 'Che, ¿y esto qué es?' Y con un trapo, nunca mejor dicho que trapo, una sábana de un turista pintada a mano, el planeta empezó a decir: 'Che, ¿y esto qué es?'

Hubo un editorial de The Guardian, que es un diario inglés, que empezó a plantear si no sería hora de volver a sentarse y conversar. Que lo diga The Guardian es como que lo digan acá los diarios grandes de Buenos Aires. Generó eso, puso el tema en agenda mundial.

—¿Qué espera dejar con el libro?

—Quiero que la gente que vio la obra ya sabe lo que pasa en la obra. La que no la vio, que vaya a verla si tiene ganas. Pero sobre todo quiero que se quede, aunque me discutan frases u opiniones, con algo que los haga pensar. ¿Qué pasa con el que nosotros tildamos de enemigo? ¿Hasta dónde vale amigo-enemigo? ¿Se puede o no se puede trabajar con personas que piensan diferente? ¿Cómo podemos resolver los conflictos? ¿O no se resuelven e igual podemos seguir adelante con un conflicto latente? Yo sigo siendo amigo de los ingleses que trabajaron conmigo. Seguimos en contacto. Cuando pasan estas cosas, por ejemplo cuando fue un partido y se pudrió un poquito el WhatsApp del grupo, después nos mandamos feliz cumpleaños. Tenemos una relación humana. Eso me parece que es a lo que apunta el libro: a lo humano. Y que se vea que hay conflictos que parecen intocables.

Si vos le decís a las Malvinas, le ponés por arriba la gesta de Malvinas y entonces ya está, es San Martín, no se toca. Bajemos a la tierra: somos personas. Hubo personas ahí y hay un conflicto que todavía está latente. Habrá que ser inteligentes para pensar formas de resolverlo.

Una editorial nacida en La Plata

El libro de Sagastume es además el primer proyecto de Junco, una editorial creada por Schwing, Tau y Bizarra con la intención de publicar autores de La Plata, Berisso y Ensenada.

Pablo Tau, uno de los fundadores de la editorial Junco de La Plata.

Pablo Tau, uno de los fundadores de la editorial Junco de La Plata.

—¿Cómo nace Junco? ¿Debutan con este libro?

—Nace del proyecto. Nos gusta el formato papel, el formato libro. A pesar de todas las cosas que están pasando, de estas leyes que se quieren imponer, entendemos que igual va a triunfar el papel. Somos adictos a eso. La idea es publicar, que es bastante costoso, a personas que nunca lo hayan hecho.

—¿Qué tipo de autores buscan?

—Personas que nunca hayan publicado. Tenemos un formato que se llama fanzine, que tiene el tamaño de la mitad de una hoja A4, y plaqueta, que es la cuarta parte de una hoja A4. Nosotros nos hacemos cargo del costo y les damos esa posibilidad. Tenemos un par más que van a ser de esos autores. Eso sería Junco.

—¿Por qué el nombre Junco?

—Porque el primer papel fue el junco seco. Ahí se escribía cuando no había papel.

—¿Cómo se puede contactar a la editorial?

—La vía de comunicación con la editorial es la cuenta de Instagram Junco.laplata y Junco La Plata en Facebook. Son las dos redes que tenemos.

—¿Nadie les dijo que están locos por armar una editorial en esta época?

—Sí, obvio. Pero bueno, loco es cuando uno empieza el proyecto. Después, cuando el proyecto se termina haciendo y lo vas a ver, te van a decir: “Che, qué bueno que está esto”. Entonces ya el loco pasa a ser cuerdo.

Un libro para escribir sobre el libro

La edición de Cosas enterradas en la guerra. Notas de un teatro de operaciones también juega con el propio concepto de “notas”.

—¿Cómo es físicamente el libro?

El libro juega con la palabra “enterrados”. Tiene como un subtítulo, Notas de un teatro de operaciones, jugando con las dos actividades. Como son notas, dejamos unas hojas en blanco para que uno pueda escribir. En vez de estar escribiendo sobre el libro, que lo escriba atrás y haga sus propias notas. Las fotos tienen excelente calidad y tenemos una canción hecha por uno de los ingleses. Tiene un QR, lo escaneás y podés escuchar esa canción.

—¿Qué puede adelantar de la presentación?

—Será una presentación diferente en todo sentido. Además, les pedimos a quienes asistan que lleven un alimento o golosina, también ropa de abrigo y frazadas para dos comedores, uno referenciado con Gimnasia y otro con Estudiantes de La Plata.

La presentación del libro será este viernes desde las 19.30 en el Salón Auditorio del Bachillerato de Artes, ubicado en 10 N°1472, entre diagonal 78 y 63.

Dejá tu comentario

Las más leídas

Te puede interesar