El Día de la Independencia de 2007 quedó grabado en la memoria de los vecinos de La Plata gracias a un fenómeno climático excepcional: una nevada que tiñó de blanco calles, plazas y parques.
El 9 de julio de 2007, La Plata se vio sorprendida por la insólita nevada que quedaría marcado en la historia y fue registrado en cientos de fotos.
El Día de la Independencia de 2007 quedó grabado en la memoria de los vecinos de La Plata gracias a un fenómeno climático excepcional: una nevada que tiñó de blanco calles, plazas y parques.
Sin smartphones ni redes sociales como las conocemos hoy, vecinos y vecinas salieron a jugar y a retratar con cámaras digitales y celulares el histórico manto de nieve que sorprendió a la ciudad.
Ese 9 de julio, la combinación de aire muy frío tanto en superficie como en altura, más la humedad en capas bajas, favoreció la formación de nubosidad y precipitaciones en forma de nieve que sorprendieron a varias ciudades, entre ellas La Plata.
Ese día, el termómetro marcó una temperatura mínima de 0,8°C y una máxima de solo 5°C, dándose las condiciones atmosféricas de humedad adecuadas para que ocurriera el espectáculo que cautivó a grandes y chicos, y le permitió a miles de platenses conocer, en el frente o el patio de su casa, la nieve.
Según los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), ese día se combinaron tres factores fundamentales para que nevara en la ciudad: un sistema de inestabilidad en los niveles medios de la atmósfera, a 5.000 metros de altura, un enfriamiento de la misma en sus capas bajas, a 1.500 metros y, por último, el viento del sudeste que trajo humedad. Este cóctel produjo que las precipitaciones fueran en forma de nieve.
El interventor del SMN de aquel entonces, Héctor Ciappesoni, había titubeado a la hora de informar del suceso debido a la rareza y las bajas chances de que sucediera. "Es un fenómeno que se da cada 100 años y es muy difícil de anunciar", había explicado. Sin embargo, ocurrió. Durante la mañana de ese lunes comenzó a caer aguanieve sobre distintas zonas de La Plata, sorprendiendo a los vecinos. Hacia la tarde, las precipitaciones se hicieron más intensas y contundentes, logrando cubrir los jardines de las casas y los techos de los autos estacionados en la calle.
Asa no fue la primera vez que nevó en La Plata, ya que la ciudad se había teñido de blanco el 22 de junio de 1918, aunque con condiciones un poco más extremas ya que se habla de 80 centímetros de nieve acumulada en el Bosque.
Según los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), ese día se combinaron tres factores fundamentales para que nevara en la ciudad: un sistema de inestabilidad en los niveles medios de la atmósfera, a 5.000 metros de altura, un enfriamiento de la misma en sus capas bajas, a 1.500 metros y, por último, el viento del sudeste que trajo humedad. Este cóctel produjo que las precipitaciones fueran en forma de nieve.
El interventor del SMN de aquel entonces, Héctor Ciappesoni, había titubeado a la hora de informar del suceso debido a la rareza y las bajas chances de que sucediera.
"Es un fenómeno que se da cada 100 años y es muy difícil de anunciar", había explicado. Sin embargo, ocurrió. Durante la mañana de ese lunes comenzó a caer aguanieve sobre distintas zonas de La Plata, sorprendiendo a los vecinos. Hacia la tarde, las precipitaciones se hicieron más intensas y contundentes, logrando cubrir los jardines de las casas y los techos de los autos estacionados en la calle.
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