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La noche en que una bengala náutica mató a un fan de La Renga en La Plata y enlutó al rock

El 30 de abril de 2011, La Renga arrancaba un multitudinario show en el Autódromo de La Plata cuando una bengala causó impactó en un espectador.

La noche helada del sábado 30 de abril de 2011 estaba a punto de recalentarse con los primeros acordes frenéticos de Canibalismo galáctico en el Autódromo de La Plata, para arrancar uno de los masivos banquetes de La Renga, cuando una flecha roja atravesó el cielo para perderse en la multitud.

La banda siguió tocando y los fieles seguidores arrancaron un pogo que no cesaría hasta el final. Muy pocos de ellos supieron que aquella luz roja que atravesó la noche era una bengala náutica que alguien disparó en un momento de excitación y descontrol había impactado en Miguel Ángel “Keko” Ramírez, un fanático que había juntado monedas para volver a ver a la banda de Mataderos.

El desenlace fatal se confirmó varios días después, cuando el 9 de mayo el joven murió en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero. El rock volvía a escribir una página oscura marcada por la muerte y con la tragedia de Cromañón ocurrida siete años aún latente. Se iniciaba también un derrotero judicial que terminaría varios años después de que el acusado de arrojar el artefacto explosivo se entregara, con su enjuiciamiento y detención en una cárcel bonaerense.

Bengala - La Renga La Plata.mpg

La noche de la tragedia en La Plata

Se cumplen 30 años de aquella noche en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata. Más de 50 mil personas asistían al recital de La Renga, una de las bandas más convocantes del país, cuando una bengala náutica disparada desde el público impactó en el cuello de Keko Ramírez. Era un albañil de 32 años oriundo de Banfield, fanático del grupo, casado y padre de dos hijos.

Mientras se apagaban las luces y comenzaba el show, una bengala lanzada desde una zona cercana atravesó el aire y golpeó a Ramírez en la zona cervical, provocándole gravísimas lesiones: fractura de mandíbula, primera costilla y daños internos letales. En medio del desconcierto, sus amigos y familiares intentaron asistirlo mientras era trasladado de urgencia al Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero. En el enorme predio ubicado en Abasto, cerca de la Ruta 2, la música siguió sonando.

Padre de Miguel Ramírez

El padre de Miguel Ramírez, en los días en que el joven agonizaba en el Hospital de Romero

Aunque sobrevivió varios días internado en estado crítico, Miguel Ramírez murió el 9 de mayo de 2011. Su fallecimiento generó conmoción nacional y reabrió con fuerza el debate sobre el uso de pirotecnia en recitales, apenas siete años después de la masacre de Cromañón.

Dolor, conmoción y reclamos

Tras el impacto inicial, la familia de Ramírez denunció no solo la irresponsabilidad del agresor, sino también fallas en los controles de ingreso al predio. La presencia de bengalas y pirotecnia dentro del recital volvió a poner en discusión la seguridad de los espectáculos masivos en Argentina.

La madre de Miguel sostuvo durante años una lucha pública para exigir justicia, incluyendo reclamos por demoras judiciales, nuevas pericias y la restitución del cuerpo de su hijo, que incluso fue exhumado para nuevas autopsias ordenadas por la Justicia para consolidar pruebas forenses.

Miguel Ramírez

Miguel "Keko" Ramírez era fanático de Banfield

La carta del único acusado

Pocos días después de la tragedia fue detenido Iván Alejandro Fontán, un joven de Ingeniero White, cerca de Bahía Blanca, que reconoció haber arrojado una bengala durante el recital, aunque siempre negó saber si había sido la que mató a Ramírez.

Fontán había viajado más de 600 kilómetros para estar la fiesta y se entregó al conocer el trágico desenlace. Por esos día envió a la revista Rolling Stone una larga carta donde habló de lo ocurrido. "Primero que nada, porque la obtuve y nunca había encendido ninguna, pensé que era un lugar abierto muy grande e iba a ser mi oportunidad, aunque sea alejado de la gente, para no molestar a nadie, de, como dice el tema de apertura, la furia del bestia Rock quería 'tocar el cosmos', 'sonaron los tambores en mi mente…', y también creo que 'trafiqué un poco de emoción', en ese momento 'dejé de ser yo' para 'hacerme canción'!", escribía y sumaba que "La Renga es una banda increíble que no incita a hacer el mal, todo lo contrario, a mí me hizo levantar muchas veces y quise ofrendarle algo".

Carta de Iván Fontán

Más adelante escribía: "Quedé paralizado, jamás pensé que me podía pasar eso, no pude disfrutar el resto del show a la distancia, y me fui a naufragar a la marea del pogo… Me dolía pensar que pude lastimar a cualquier persona del autódromo, incluso trabajadores, músicos, niños, amigos y por último yo. Cuando me enteré del accidente sentí un profundo vacío, un dolor muy grande y la necesidad de dar la cara, desahogándome de esa manera".

"No hay palabras de consuelo ni tampoco sé si merezco perdón, al momento de querer llamar pensé más en brindar cualquier tipo de ayuda para su recuperación, lo que fuere que estuviese a mi alcance. En la desesperación era capaz de cualquier cosa", seguía.

El proceso a Iván Fontán y su situación actual

La causa atravesó años de pericias, apelaciones y controversias. En un principio, Fontán fue liberado por falta de mérito, pero la Cámara Penal de La Plata ordenó elevar la causa a juicio oral. Finalmente, en 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de La Plata lo condenó a 9 años y medio de prisión por homicidio simple con dolo eventual, al considerar que debía representarse el riesgo mortal de disparar una bengala en una multitud.

Tras escuchar la sentencia, Fontán permaneció prófugo durante dos días, hasta entregarse en Bahía Blanca. Desde entonces cumplió condena efectiva en la cárcel de Saavedra, a menos de 200 kilómetros de su casa.

Desde que cumplió su codena con buena conducta, Fontán retomó su vida en Bahía Blanca y poco se sabe de su vida. Allegados consultados por 0221.com.ar indicaron que formó una familia tras contraer matrimonio en la cárcel, cuando aún estaba detenido y volvió a trabajar en la empresa en la que estaba cuando antes de la tragedia.

Iván Fontán

Iván Fontán durante el juicio realizado en 2015 en La Plata

¿La Renga tuvo responsabilidad?

La Renga nunca fue condenada penalmente por la muerte de Ramírez y judicialmente, el foco estuvo puesto en el autor material del disparo de la bengala náutica. Sin embargo, la tragedia afectó profundamente la relación de la banda con el uso de bengalas y con sus propios rituales de recital. El grupo expresó públicamente pesar por la muerte de su seguidor y modificó aún más sus políticas de seguridad, ha dedicado canciones en shows posteriores y endureciendo mensajes contra la pirotecnia en sus shows.

Aunque el caso no implicó una condena contra la banda, sí volvió a colocar sobre artistas, productores y organizadores el debate sobre la responsabilidad colectiva en el control de riesgos. Desde entonces, el episodio permanece como una sombra en la historia del grupo de Mataderos.

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La Renga tramitó con dolor la tragedia en el recital del Autódromo de La Plata

La familia de Miguel Ramírez: memoria y lucha

A lo largo de estos quince años, la familia sostuvo el reclamo por memoria y justicia, denunciando tanto la violencia individual como las fallas estructurales que permitieron el ingreso de pirotecnia al show donde murió Keko Ramírez.

Su muerte de Miguel Ramírez no alcanzó la magnitud institucional de Cromañón, pero sí reforzó una lección que el rock nacional parecía no terminar de asumir: la pirotecnia en recitales masivos podía volver a matar.

Pasaron 15 años de aquel recital que permanece algo olvidada como una fecha trágica, donde la celebración colectiva se convirtió en duelo y donde una bengala disparada desde el público volvió a demostrar que la cultura del exceso podía tener consecuencias irreversibles.

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