Los rescatistas Matías Ardeti Valerde y Fermín Gutiérrez regresaron a La Plata luego de trabajar en Epuyén, Chubut, como voluntarios del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA). Durante 4 días, voltearon paredes, cargaron escombros y curaron heridas de las víctimas del incendio que destruyó 70 casas y obligó a evacuar a 200 personas en la zona, entre ellos el intendente José Contreras.
El 21 de enero fueron a despedirse de los vecinos. Charly, un hombre de 60 años que perdió su casa en el fuego, los abrazó y, en ese instante, se largó a llorar desconsoladamente. Su esposa les contó a Matías y Fermín que hacía años no lo veía llorar. Ni siquiera había lagrimeado cuando se les prendió fuego la casa.
Casi una semana antes, las llamas rodearon su vivienda ubicada en una montaña del camino El Callejón, que une la ciudad con el Lago Epuyén -cerca del punto cero del incendio-. Charly guardó lo indispensable en su camioneta, cargó a sus mascotas y algunos objetos de valor y, a punto de partir, decidió bajarse y volver a la casa para rescatar una documentación. Al regresar con los papeles en mano, encontró su camioneta envuelta en llamas. Sus cinco perros quedaron atrapados y se prendieron fuego. Las llamas los acorralaron. Junto a su esposa y sus dos hijos, huyeron desesperados hasta tirarse a un arroyo para sobrevivir.
El incendio sigue activo en Epuyén. Está controlado, pero ya se quemaron más de 3.000 hectáreas y la situación es dramática.
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A pesar de las tareas de los bomberos y rescatistas, el incendio sigue activo en Epuyén
Los rescatistas viajaron junto a tres compañeros y llevaron donaciones de jabón, cepillos de dientes, dentífricos, shampoo e insumos médicos sanitarios desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Aunque ambos trabajaron a 1.000 metros de distancia del fuego, el calor durante esos días de enero fue intenso y el clima, ventoso. Según recuerdan ahora en diálogo con 0221.com.ar, entonces solo vieron sobre algunas montañas grandes cortinas de humo gris. En el aire, en tanto, había un aroma constante a papel quemado, a carbón, al humo de fogatas.
El trabajo de los rescatistas de La Plata en Epuyén
Valerde tiene 28 años, es de La Paz, Bolivia; y se formó como Bombero Forestal. Llegó a La Plata hace 2 años. Ingresó al CEPA y empezó a estudiar la Tecnicatura en Emergencias Sanitarias y Desastres dictada en el Instituto Arturo Jauretche. Gutiérrez, por su parte, es de Carhué, es enfermero auxiliar y estudia la Licenciatura en Enfermería en el Instituto CASSATI.
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Matías Ardeti Valerde y Fermín Gutiérrez viajaron desde La Plata a Epuyén para sumarse a las tareas de rescate y asistencia.
Foto: Pablo Gómez | AGLP
Ambos estaban a cargo de la atención prehospitalaria de los vecinos afectados: curaban cortes, quemaduras de segundo y tercer grado, hacían un seguimiento de la evolución de las heridas. Además, junto al resto de sus compañeros, hacían la primera limpieza de las casas destrozadas.
"El fuego pasa con tal magnitud, con tal temperatura, que losas, vidrios y los clavos explotan. Son zonas muy riesgosas, porque tú entras y tienes escombros cortopunzantes en magnitud. Nosotros lo que estábamos haciendo eran tareas post eventos para la rehabilitación, la remoción de escombros para que la zona ya pueda ser un lugar seguro", contó Matías a 0221.com.ar.
Su trabajo fue allanar el camino para que las familias pudieran iniciar, tranquilas, con la etapa de reconstrucción de sus hogares. En ese marco los dos jóvenes contaron que muchos vecinos, en su apuro y desesperación por restaurar lo destruido llegaban a sus casas en alpargatas, ojotas y mallas y se lastimaban. "Muchas veces pasaba que se consumían los tirantes de medio comedor, quedaban las chapas colgando. Era muy riesgoso. Tratamos de remover todo lo que eran chapas, platos, vasos", ahondó el rescatista boliviano.
El CEPA fue convocado para trabajar en Epuyén por otra ONG, Brigada CER. Los expertos se pusieron a disposición de la Municipalidad de Epuyén inmediatamente y, según cuentan, el intendente Contreras, que también debió ser evacuado; estuvo todos los días dando una mano a su lado.
El fuego pasa con tal magnitud, con tal temperatura, que losas, vidrios y los clavos explotan. El fuego pasa con tal magnitud, con tal temperatura, que losas, vidrios y los clavos explotan.
Los rescatistas tuvieron un rol preponderante en la cadena de reconstrucción de las viviendas. Hicieron un relevamiento de daños y necesidades de seis casas ubicadas en el camino del Callejón. Luego, realizaron un informe sobre la situación de cada vivienda afectada por el incendio en cuanto a la luz, el agua, el alcantarillado, las fuentes de trabajo que se perdieron y el acceso a la zona y finalmente compartieron toda esa información con la Comuna para ayudarlos a acelerar las tareas previstas para volver a ponerse de pie.
La reacción de las víctimas y el futuro del CEPA
Aunque los dos jóvenes ya se encuentran de nuevo en La Plata, los trabajos están lejos de terminar y otro grupo de rescatistas del CEPA viajará a Epuyén para continuar con la labor que ellos iniciaron. De momento, no tienen fecha estimativa de viaje, pero abrieron una nueva colecta para llevar insumos hasta Chubut. Ahora, buscarán fortalecer la reconstrucción de las viviendas y tratarán de llevar insumos de construcción -como bolsas de cemento, por ejemplo- y elementos de hogares, como vasos, platos, cubiertos.
Para Fermín, la experiencia fue movilizante. Lo que más le sorprendió fue cómo las víctimas del incendio conservaron el humor y la voluntad. Los recibieron con hospitalidad, a pesar de haber perdido todo.
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Otro grupo de rescatistas del CEPA viajará a Epuyén para continuar con las tareas en el incendio.
Foto: Pablo Gómez | AGLP
Los vecinos evacuados se refugiaron en un gimnasio municipal durante la noche. Pero, a lo largo del día, iban a sus hogares en ruinas a trabajar para tratar de iniciar con la reconstrucción. "Ellos estaban de buen ánimo, a pesar de que se les notaba en los ojos la angustia que tenían. Estaban muy unidos entre vecinos", sostiene Fermín mientras charla con 0221.com.ar y cuenta cómo fue trabajar codo a codo con ellos.
Matías se asombró con las reacciones de los chubutenses al enterarse que habían viajado desde La Plata para ayudarlos. "Muchos nos saludaban, nos veían y decían, '¿son de Buenos Aires?'. Nos preguntaban en qué habíamos ido y nos dieron para tomar y comer", explica y agrega que nadie podía creer allí que fueran voluntarios: "¿A ustedes les pagan? ¡¿Cómo que no les pagan?! ¿Y qué ganan con esto?", les preguntaban. Su objetivo principal fue mitigar el sufrimiento de los vecinos. Pusieron el cuerpo. Prestaron un oído. Un abrazo. Se conmovieron. Les atravesó el dolor de las familias que perdieron todo y se sorprendieron con la humanidad de los vecinos.
Charly perdió a sus mascotas en el incendio y, además, casi todas sus pertenencias. Pudo salvar una bomba de agua y un generador eléctrico. Con eso, armó un centro de ayuda. Los vecinos de la zona del valle eligieron su casa destruida como punto para hidratarse y cargar los celulares. "Nos contaba Charly que, si bien había sido una tragedia, le ayudó a ver la bondad en la gente. Nos decía que él no esperaba que hubiera tanta gente que lo pudiera ayudar, que se preocupara por él e incluso que fuera desde Buenos Aires", completó Fermín.