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La clave de Inmobiliaria Francesconi para alcanzar el éxito en el mercado platense

El modelo de empresa creado por Francesconi fue el de conservar formas y metodologías del clásico rubro inmobiliario pero con la mirada puesta en los nuevos conceptos.

La inmobiliaria Francesconi deja ver deliberadamente un único leitmotiv desde su página web y redes sociales: “Una mirada joven a la tradición inmobiliaria”. Claramente, es lo que la define: la propuesta de conservar formas y metodologías del clásico rubro inmobiliario pero con la mirada puesta en los nuevos conceptos del mismo.

Es la fórmula que Fernando Francesconi supo que iba a funcionar, y que hoy puede certificar que así fue, tras 20 años de experiencia en el ámbito. Al mismo tiempo, su empresa se fue consolidando bajo otros pilares, que le dieron una impronta única como inmobiliaria: la especialización en cada una de las áreas y la importancia de la capacitación permanente, entre otros, sentaron las bases de un equipo amplio e inclusivo que hoy funciona como una aceitada maquinaria.

“Fundamentalmente sabemos que si bien hay muchas cosas del mercado inmobiliario que evolucionaron en gran medida, hay ciertas cuestiones como el trato y la vinculación con la gente que no deben cambiar”, apunta el martillero. “Gran parte del mercado activo todavía busca ser atendido por una persona, que siga su operación de principio a fin, y eso no cambia; son reglas del juego que se mantienen desde 1800, cuando comenzaron a aparecer las primeras inmobiliarias en el país”, agregó.

Inmobiliaria Francesconi

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No es desacertado pensar que hay cuestiones que no cambian demasiado con el paso de los años, aunque estén atravesadas por las innovaciones tecnológicas y la lógica evolución de la sociedad. Ya en el siglo XIX la compra de una casa era un evento significativo, y la transmisión de propiedades de una generación a la siguiente sucedía naturalmente, como ocurre en la actualidad. Las operaciones de compraventa se hacían a través del trato directo y era necesario que se estableciera la confianza, a partir de referencias o del clásico boca en boca. A eso refiere Francesconi cuando habla de la importancia del vínculo con el cliente para trabajar la confianza, elemento clave para iniciar y continuar cualquier tipo de operación inmobiliaria.

Más adelante el concepto de “bienes raíces” se volvería más comercial, cuando la demanda de inmuebles usados comienza a ser más común en medio del desarrollo urbano. Allí es donde aparecen las primeras agencias inmobiliarias, que formalizan los procesos de compra y venta de propiedades, con contratos pre-formulados y personas que usaban su conocimiento en la materia para asesorar y captar clientes.

Inmobiliaria Francesconi

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“El equipo inicial con el que comenzó a funcionar la inmobiliaria fue mutando necesariamente, pero todos tienen en claro la importancia del buen asesoramiento al cliente, cada uno en el área en la que está capacitado”, explica el martillero. “Hoy el funcionamiento de la inmobiliaria es totalmente diferente, porque el líder de la empresa si bien sigue teniendo la responsabilidad de la tasación, el asesoramiento, tiene al lado un equipo sólido en el cual se respalda”.

El equipo de Francesconi es sin dudas particular, porque está compuesto por asesores comerciales entre los 20 años de edad hasta los 65, y todos colaboran de manera diferente. Para el martillero, no es necesario tener una característica especial para pertenecer a este equipo inmobiliario, pero sí destacarse en algo en particular y entender la importancia de la capacitación y formación en su área específica. “El rubro inmobiliario no es un rubro para una determinada clase social, por el contrario, lo puede encarar cualquier emprendedor, desde una persona que no tiene ningún tipo de relación con el mundo de los negocios hasta alguien con experiencia en ventas y relaciones; es fundamental saber establecer relaciones y tener constancia, y, por supuesto, hacer las cosas bien”, opina el dueño de la empresa.

Dentro de esa amplia gama etaria, forman parte del equipo de Francesconi profesionales como escribanos, contadores, arquitectos, community managers, diseñadores y administrativos -estos últimos, especialmente dedicados a la atención del cliente en los pagos y cobros de la empresa. “A su vez detrás de todo este equipo están las personas que resuelven todos los problemas concretos de lo cotidiano, desde la rotura de una cañería hasta que se te prenda fuego un departamento”, grafica, además, Fernando.

El modelo de empresa de Francesconi es único, y se construyó a partir de los requerimientos y necesidades del mercado -y del contexto social- a lo largo de las dos décadas de experiencia del martillero. Se trata de un equipo conformado por un especialista en cada segmento de bienes inmuebles, lo cual posibilita que el cliente encuentre efectivamente la respuesta que busca. “A partir de las experiencias vividas en los diversos estados económicos del país, y en los diferentes estados de comercialización de inmuebles, se fue construyendo este concepto de trabajo. De este modo, en mi equipo una persona se especializa en departamentos al pozo, otra está dedicada a emprendimientos, a lotes, PH, y así en cada segmento”, explica el martillero, para dar cuenta del punto diferencial que existe con respecto a otras empresas inmobiliarias, y ejemplifica: “Si el cliente llega en busca de un departamento para comprar o vender, nuestro asesor comercial puede ofrecerle todos los departamentos que hay en el mercado con las características que busca, no sólo los que están en nuestra cartera”.

“Mi logro laboral más grande es ése: un equipo con la camiseta puesta, integrantes expertos de todas las edades, en todas las áreas, donde los pilares son el respeto, la colaboración, y la armonía. Y es un gran desafío mantener el grupo unido y equilibrado, por eso estoy al servicio de ellos todos los días, dentro y fuera de la oficina”, expresa.

Así, en este engranaje la figura del líder inevitablemente se constituye como la del “director del equipo”, puesto que además de la función de coordinar tiene el rol de formar, acompañar y contener al grupo. El martillero considera que, en un contexto donde las reglas de juego del mercado cambian con frecuencia, la capacitación y formación deben ser permanentes. “Argentina nos propone un mercado de cambio constante. Puede haber dos meses de alta demanda de departamentos y al mes siguiente virar a demanda de lotes y casas; es así de sorprendente, por lo que requiere que estemos preparados; es un escenario donde es difícil hacer una proyección y más en la ciudad de La Plata”, sostiene Francesconi. Actualmente, y siguiendo las reglas del mercado a las que refiere, existe una demanda sostenida de departamentos de un dormitorio, y por ende un subgrupo de la inmobiliaria está orientado a ese segmento de venta de lo que Francesconi llama “el producto anticrisis”. Así, y en cuanto a números estrictos, el año 2023 cerró con un promedio anual de 4 y 5 operaciones por asesor comercial, con lo cual sin dudas pudo hacerse un balance interesante.

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PRIMEROS PASOS

Fernando Francesconi se vinculó con el rubro inmobiliario de manera casi accidental, en momentos en que hacía la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de La Plata y se encontró con un viejo amigo que estudiaba para martillero y corredor público. Ese amigo, sin un propósito determinado, le contagió su entusiasmo. Así, Francesconi optó por hacer ambas carreras en paralelo, decisión que años más tarde le daría buenas herramientas de conocimiento jurídico como propietario de su propia empresa.

Dio sus primeros pasos en la inmobiliaria Guerrero, en el año 2005, donde recuerda que se trabajaba netamente con el diario de papel y con una sola computadora en la oficina. Esa forma “artesanal” de trabajo, prácticamente desprovista de tecnología y con foco en el trato con el cliente, quedaría grabada en Francesconi aún antes de matricularse en la profesión. “Mi evolución se da a partir de afianzar la relación con un cliente arquitecto, Federico Rodriguez, con el cual comenzamos a hablar la posibilidad de encarar un emprendimiento nuevo”, apunta. Así, mientras Rodriguez continuaba al frente de su estudio de arquitectura, su nuevo socio desarrollaba el área comercial.

Actualmente la inmobiliaria Francesconi y el estudio de arquitectura continúan trabajando en equipo. “Aunque nunca ejercí como abogado mi diferencial fue el conocimiento jurídico, en el armado de contratos, boletos de compraventa y otras operaciones; la antigua modalidad de trabajo un poco obligaba a tener este conocimiento y hoy me resulta muy útil”, aclara, reforzando el concepto de inmobiliaria tradicional con mirada joven, algo que también se observa a través de la tecnología que incorporó gradualmente la empresa como herramienta fundamental para informar, capacitar y difundir; basta un rápido paso por las redes sociales de la empresa, incluso las personales, para observar esa impronta.

Inmobiliaria Francesconi

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Su vinculación con la Comunidad de Negocios Inmobiliarios se daría a través de colegas amigos, a partir de ver “el ímpetu que le imprime Andrés Zarasola -el presidente de la entidad- para el funcionamiento del equipo”, según sus palabras. Francesconi vaticina un escenario particular para 2024, que si bien no estará signado por los vaivenes de un año propiamente electoral como lo fue el anterior, propondrá otras posibilidades para los inversores, para quienes busquen propiedades para comprar, o incluso para alquilar. Tras la desregulación del mercado inmobiliario y la derogación de la ley de alquileres se verá necesariamente un cambio de tendencia: habrá más oferta de propiedades en alquiler, lo que -al menos por el momento-, no tendrá impacto en los valores pero sí podrá contribuir a lograr cierta estabilidad, según considera el martillero.

“Especial atención tendrá el segmento de reciclado y reventa de PH: son la piezaelegida por inversores, que a bajo costo adquieren PH a reciclar, los ponen en valor y los revenden a un mejor precio. En la ciudad, un departamento de esas características está entre 30 y 40 mil dólares, por eso es el boom del mercado”, detalla, lo que da cuenta, a su vez, de otra de las características sobre la cual se asienta su modelo de inmobiliaria especializada por segmento: la demanda cada vez mayor de asesoramiento y herramientas a partir del creciente acceso a la información con que cuenta hoy todo potencial cliente.

En resumen, para Francesconi se inició un año que propone desafíos, aprendizaje, y objetivos nuevos, y que será abordado como cada año: con mucha responsabilidad y sobre todo, trabajo. Con el orgullo de estar siempre, como el propio martillero remarca, “en el frente de batalla”.

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