En los tribunales penales de La Plata avanza un juicio oral que expone una trama inquietante: una serie de abusos sexuales simples que habrían ocurrido dentro de un consultorio de kinesiología en Cañuelas, donde el acusado atendía a sus pacientes.
Tres mujeres denunciaron al profesional, identificado como Matías Blanco, por conductas que excedieron completamente el contacto profesional propio de la disciplina y derivaron en situaciones de agresión sexual. Así, el caso llegó a debate en el Juzgado Correccional N°4, a cargo de la jueza Claudia Grecco, con acusación de la fiscal de juicio Victoria Huergo.
La fiscalía sostiene que Blanco se valió del espacio terapéutico y de la vulnerabilidad física de sus pacientes para someterlas a manoseos y avances sexuales de manera reiterada.
Un mismo patrón
El primer testimonio que dio origen a la causa corresponde a una mujer que se atendió con Blanco en 2021. Según lo relatado en la sala de audiencias, todo transcurrió con normalidad hasta que el kinesiólogo, al finalizar la sesión, le pidió que se quitara el corpiño. Acto seguido, comenzó a manosearla, le apoyó el pene erecto sobre los glúteos y realizó movimientos pélvicos contra su cuerpo mientras le jadeaba al oído.
Matias Blanco
Matías Blanco, kinesiólogo que es juzgado en La Plata acusado de tres hechos de abuso sexual simple.
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La denunciante describió que sintió que la estaban violando y afirmó que notó al imputado como si estuviera en un estado de éxtasis, al punto de creer que había eyaculado en ese momento. Dos días más tarde pudo contarle lo sucedido a su esposo y decidió hacer la denuncia con un fuerte impulso: es docente de Educación Sexual Integral (ESI) y no podía creer que esto le hubiera ocurrido a ella en un contexto sanitario.
A partir de su testimonio comenzaron a aparecer otras posibles víctimas. Algunas de ellas habían vivido episodios similares años antes, pero no se habían animado a denunciarlos. Dos de esos casos —correspondientes a 2015— no llegaron a juicio porque la Justicia los consideró prescriptos, pero colaboraron en la reconstrucción del patrón que, según la acusación, evidencia la conducta del imputado.
El segundo hecho corresponde a una chica que tenía 18 años cuando recibió atención en el consultorio de Blanco en 2021. Actualmente reside en España y declaró por videollamada. Relató que en sus primeras sesiones había percibido conductas que la hicieron sentir incómoda, pero atribuyó esa sensación al contacto físico inevitable del tratamiento. En la última consulta, sin embargo, sintió el pene erecto del kinesiólogo contra su cuerpo, además de rozamientos y jadeos que no dejaban lugar a dudas.
Tras la primera denuncia, varias mujeres sumaron testimonios de hechos similares. Dos de ellos no fueron admitidos en el juicio, porque la Justicia los consideró prescriptos
No fue hasta enterarse de otras denuncias que tomó consciencia de que también había sido víctima de abuso sexual. Un proceso emocional similar atravesó la tercera denunciante, quien había atendido con Blanco tanto en 2015 como en 2019: siempre se retiraba con dudas, pero recién años después pudo reconocer que lo que había vivido no era parte de un tratamiento médico.
Pericias y secuelas: "Cambió la forma de vestir"
Durante el juicio declararon psicólogas peritos —una oficial y otra de parte— que coincidieron en que los relatos de las mujeres son consistentes y no presentan signos de fabulación. Además, describieron las secuelas emocionales, especialmente en una de ellas.
En ese marco, una experta de parte destacó un detalle que la Justicia tomó como indicador de afectación psíquica: la víctima comenzó a vestirse repentinamente con ropa ancha de su padre, con el objetivo inconsciente de ocultar su cuerpo y evitar miradas o contactos indeseados. También declaró el esposo de una de las víctimas, quien contó que su pareja quedó profundamente afectada tras lo ocurrido, al punto de tener dificultades para retomar su vida cotidiana.
kinesiologia kinesiologo
El juicio se centra en tres hechos puntuales de presunto abuso sexual
Del lado del acusado, las pericias psicológicas determinaron que Blanco es una persona "neurótica, normal" sin un perfil característico de agresor sexual. Sin embargo, otro especialista explicó en la audiencia que en los abusos simples no siempre hay elementos de personalidad criminal, ya que "cualquiera podría cometerlos si se dan determinadas circunstancias".
Espera de alegatos y un veredicto clave en La Plata
El abogado defensor convocó a una serie de testigos —pacientes, colegas y empleados— para sostener que los hechos, tal como fueron descritos, eran "materialmente imposibles". Según explicaron estas personas, los boxes donde se realizan las sesiones están construidos con placas de Durlock, sin techos completos y con personal circulando permanentemente alrededor. En ese contexto, insistieron, resultaría muy difícil que ocurrieran abusos sin que nadie percibiera algo extraño.
Así, la defensa se centra en cuestionar la plausibilidad física de los episodios y no tanto en desacreditar directamente los testimonios de las víctimas. Para el defensor, todo se trata de un equívoco amplificado por la naturaleza misma de la kinesiología, que implica cercanía corporal.
La fiscalía, por su parte, asegura que los tres relatos presentan un patrón inequívoco: un profesional que aprovechaba el cierre de cada sesión para traspasar los límites del contacto terapéutico y someter sexualmente a sus pacientes bajo aparente normalidad.
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Victoria Huergo, fiscal de juicio de La Plata.
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En los próximos días se espera que se desarrollen los alegatos, y luego la jueza Grecco anunciará el veredicto. Si la responsabilidad penal queda acreditada, Blanco podría ser condenado por los tres hechos de abuso sexual simple.
Mientras tanto, en una sala de audiencias del fuero Penal platense se mantiene como escenario de un debate que refleja un problema mayor: cuando el límite entre el tratamiento terapéutico y el abuso se rompe, la confianza en el sistema de salud tambalea… y denunciar se vuelve un acto de enorme valentía.