Juzgan en La Plata a una presunta banda de falsos policías que robaba autos de alta gama
El debate es por una presunta asociación ilícita acusada de simular allanamientos para robar autos de alta gama y camiones. Un acusado con falta de mérito.
Después de una década de idas y vueltas procesales, dilaciones, faltas de mérito y una causa que pareció naufragar durante años en los tribunales penales de La Plata, este miércoles comenzará finalmente el juicio oral para una presunta organización criminal de falsos policías acusada de simular allanamientos policiales para cometer robos a mano armada, principalmente de vehículos de alta gama y camiones con mercadería en tránsito.
El debate se desarrollará en el Tribunal Oral en lo Criminal I, con la acusación a cargo del fiscal Juan Pablo Caniggia, y pondrá en el centro de la escena una investigación compleja que fue instruida por el entonces fiscal Marcelo Romero, hoy ya jubilado y quien logró reconstruir –según la hipótesis acusatoria– el funcionamiento interno de una banda integrada por al menos once hombres, con roles claramente definidos y una estructura organizada.
Entre los imputados se encuentra Federico Luis Ramírez, quien llega al juicio oral luego de haber atravesado 10 años de proceso penal –durante los cuales solo estuvo detenido 5 días– luego de que le dictaran la falta de mérito. Nunca más volvió a prisión. Su defensor, el abogado Ricardo Callaba, adelantó que pedirá la absolución y calificó la acusación como "un verdadero disparate".
justicia tribunales expedientes -1.JPG
Este miércoles arranca en La Plata el juicio oral para una presunta organización criminal de falsos policías
De acuerdo al requerimiento de elevación a juicio, la organización criminal funcionaba como una asociación ilícita estable, conformada por al menos once hombres que se habían puesto de acuerdo de manera previa para cometer delitos de forma reiterada, principalmente contra la propiedad automotor. En la cúspide de la estructura aparece Carlos Alberto Julio Locatelli, alias "El Viejo", señalado por la Fiscalía como el jefe u organizador de la banda. Según la acusación, era el nexo central entre todos los integrantes: impartía directivas, definía los objetivos delictivos en función de la demanda del mercado negro, financiaba las operaciones y distribuía las ganancias entre los partícipes según el rol que cada uno cumplía.
La banda estaba conformada por once integrantes, robaba autos y los desguazaba en un local que regenteaba el presunto líder del grupo
La investigación reveló que Locatelli era propietario de un comercio del rubro "desarmadero", que –siempre según la acusación– utilizaba como pantalla y engranaje fundamental del negocio ilícito. Allí se reducían los vehículos robados, se desarmaban, se adulteraban numeraciones de motor y chasis y se ocultaban autopartes para su posterior comercialización.
Como colaborador inmediato del jefe fue identificado Gustavo Horacio Branca, quien actuaba como apoyo directo en la gestión cotidiana de las actividades delictivas y en la coordinación con el resto de los integrantes.
Los ejecutores y la simulación policial
El brazo operativo de la organización estaba integrado por los encargados de llevar adelante los robos a mano armada. En ese grupo, la acusación ubica a FedericoLuis Ramírez (alias "Fede"), Leonardo Caruso (alias "Leo"), Claudio Miguel Díaz y Pedro Antonio Portolan.
El modus operandi era tan audaz como violento: simulaban procedimientos policiales mediante la modalidad de entradera. Para ello utilizaban pasamontañas, chalecos con la inscripción "Policía" en la espalda, armas de fuego y equipos de radiofrecuencia similares a los utilizados por fuerzas de seguridad. De ese modo lograban que las víctimas abrieran la puerta de sus viviendas, creyendo que se trataba de un allanamiento legítimo.
Una vez dentro, reducían a los moradores y se apoderaban de vehículos de alta gama. En otros casos, interceptaban camiones en la vía pública, secuestraban a los choferes y se llevaban tanto el rodado como la mercadería transportada.
Logística, desguace y mercado negro
La estructura criminal no terminaba con el robo. La logística posterior era clave para asegurar la impunidad y el rédito económico. En ese engranaje aparecen German Enrique Grossi, Ricardo Roberto Leonard (alias "Ricky") y otros colaboradores identificados como "NN Sergio" y "NN El Polco", quienes se encargaban del traslado de los vehículos robados y de las autopartes de origen ilícito.
Autopartes repuestos desarmaderos.png
Un dato clave de la investigación es que Locatelli era propietario de un comercio del rubro "desarmadero"
El desguace y la adulteración de las numeraciones identificatorias quedaban en manos de José Alberto Milone (alias "Beto") y del propio Pedro Portolan. Según la investigación, también colaboraba un sujeto identificado como "NN Felipe", especializado en el despiece de camiones. La finalidad era siempre la misma: colocar los vehículos –o sus partes– en el mercado negro, a valores muy por debajo del precio comercial, obteniendo así una ganancia económica ilícita.
Un lenguaje en clave y comunicaciones bajo vigilancia
Uno de los aspectos más reveladores de la causa surge del análisis de las comunicaciones entre los imputados. La banda utilizaba un vocabulario en código para comunicarse por radio, Nextel u otros sistemas y evitar ser detectada. En las escuchas telefónicas, el "corazón" era el motor; la "gallinita" o "plumita", la grúa hidráulica de los camiones; el "sombrero", la cabina; el "rayador", el radiador. "Enfriar" significaba dejar el vehículo robado estacionado durante un tiempo para verificar si tenía rastreo satelital activo antes de reducirlo o venderlo.
La banda utilizaba un vocabulario en código para comunicarse por radio, Nextel u otros sistemas y evitar ser detectada
Las intervenciones telefónicas, los informes de Nextel y VAIC y el análisis de tráfico de llamadas permitieron a los investigadores reconstruir la red de vínculos entre Locatelli, Branca, Caruso, Grossi y otros integrantes, además de ubicar a varios de ellos en zonas cercanas a los hechos mediante el impacto de celdas telefónicas.
Las pruebas y los hechos que serán juzgados en La Plata
La acusación fiscal estructuró el caso en cuatro hechos principales, todos imputados en concurso real:
El Hecho I refiere a la asociación ilícita, por integrar una organización criminal destinada a cometer delitos de manera organizada
El Hecho II imputa un robo triplemente calificado por el empleo de arma de fuego (aunque no se acreditó su aptitud para el disparo), por tratarse de mercaderías en tránsito y por haber sido cometido en poblado y en banda. Este hecho incluye, en concurso ideal, el delito de privación ilegal de la libertad, ya que el chofer del camión fue interceptado, reducido y retenido durante varias horas
El Hecho III corresponde a un robo doblemente calificado en una vivienda -una entradera- agravado por el uso de arma de fuego y por haberse cometido en poblado y en banda
El Hecho IV imputa otro robo de camión, agravado por mercadería en tránsito y poblado y en banda, también en concurso ideal con la privación ilegal de la libertad del chofer
Además de las escuchas, la causa se apoya en testimonios de víctimas, declaraciones policiales, tareas de inteligencia, seguimiento satelital de vehículos, allanamientos, inspecciones oculares, pericias balísticas y evidencia digital obtenida de redes sociales, donde incluso se detectaron imágenes de algunos imputados junto a camiones con pedido de secuestro.
La defensa y un pedido de absolución
En ese escenario cargado de pruebas y reconstrucciones, la defensa de Federico Ramírez buscará despegarlo del engranaje criminal. Su abogado adelantó que solicitará la absolución y cuestionó duramente la acusación. "Lo acusan de integrar una asociación ilícita, un verdadero disparate", sostuvo el letrado, al remarcar que su defendido pasó una década sometido a proceso, con una falta de mérito dictada en su favor y apenas 5 días de detención efectiva.
Ricardo Callaba.JPG
Ricarda Callaba asegura y sostiene que probará que su defendido es ajeno a los hechos imputados
AGLP
"Está señalado como partícipe de una entradera (el Hecho III), pero tenemos probado que estaba en otro lado: estaba en un cumpleaños", expresó Callaba al respecto.
El juicio se desarrollará en varias jornadas no consecutivas en el fuero Penal de La Plata. Diez años después de iniciada la investigación, el expediente llega finalmente al momento decisivo: el de la prueba oral y pública, donde se pondrá a examen no solo la responsabilidad penal de los acusados, sino también la solidez de una causa que durante años caminó por la cornisa.