En un salón de un comedor de Los Hornos, sobre una mesa larga cubierta de nylon, hay bolas de arcilla, esponjas con agua y una veintena de manos chicas que por primera vez tocan el barro. No hay moldes perfectos ni apuro por terminar. Al final de la tarde, cada uno se va a llevar su taza para la merienda.
La escena se repite cada semana en distintos barrios de la ciudad y tiene detrás a un nombre: Hadas Artesanas. Es el grupo solidario que desprendió Solci Cerámica, el taller platense que nació en mayo de 2023 como un proyecto personal de Sol Pérez y que hoy reúne a más de 120 alumnas.
La idea de las Hadas Artesanas surgió casi sin planificar. En 2025, para el festejo del Día del Niño, el taller organizó una jornada en la que participaron más de 70 chicos. Después llegaron 500 pines de cerámica para una acción de concientización por el Mes Rosa. Fue ahí que el equipo entendió que el taller podía salir del taller.
Hoy el formato es simple y potente: el equipo -integrado por Sol, Nico, Delfina, Gabi y Bianca- llega a un comedor con arcilla, engobes y un horno portátil que después completa la cocción en el taller de calle 30. Los chicos no solo miran: amasan, modelan su propia taza, le ponen su inicial, eligen un color. Días después, esa misma taza vuelve al comedor para quedarse.
“Queríamos cambiar el vaso de plástico descartable de la merienda por algo que tenga historia. Que no sea una taza que les regalan, sino una que ellos mismos hicieron. Cuando toman la leche en algo que salió de sus manos, la relación con ese objeto es otra”, explican desde el grupo.
En el taller Solci Cerámica lo definen con una frase que es su lema desde el inicio: “Que cada persona se lleve algo más que lo que trajo”. Y aclaran que no se trata de formar ceramistas perfectos. La propuesta, desde la primera clase para adultos hasta el taller en un comedor, es la misma: habilitar un espacio donde se pueda intentar, equivocarse y volver a empezar.
El proyecto se sostiene sin pauta ni auspicios. Es el propio ecosistema del taller -las clases regulares, las experiencias Solci Pop Up en bares y espacios gastronómicos de la ciudad y las experiencias privadas- el que permite bancar los materiales y los traslados de las acciones solidarias.
Por eso, para el grupo, las Hadas Artesanas no son un anexo. Son parte de la identidad del espacio. “Mucho más que cerámica”, dicen en su perfil institucional. Y en los comedores, eso se traduce en algo concreto: una fila de tazas desparejas, coloridas, con huellas dactilares marcadas, listas para la merienda del día siguiente.