La sexta jornada del proceso estuvo centrada en la figura de Aramburú, quien tenía 42 años al momento de su asesinato. Los testimonios reunidos durante la investigación coincidieron en presentarlo como un hombre amable, respetuoso, generoso y alejado de los conflictos.
El dolor por su muerte también quedó expuesto a través del relato de su esposa, María, quien continúa bajo atención psicológica desde aquel 19 de marzo de 2022. Según lo expuesto durante la audiencia, atravesó episodios de angustia, llanto, palpitaciones, falta de aire y dificultades para alimentarse con normalidad durante meses.
Federico Aramburú fue asesinado a tiros en París en marzo de 2022, tras una pelea en un bar
Cecilia, madre del ex Puma, también declaró ante el tribunal como parte civil. Recordó el momento en que recibió la noticia de la muerte de su hijo y cuestionó que el enfrentamiento que terminó con el crimen haya ocurrido. “Entiendo que este es el lugar, el momento y el sitio para hablar de Federico. Pero para nosotros es muy difícil no decir en voz alta que este crimen no debería haber ocurrido, que podría haberse evitado”, manifestó.
El dolor de la familia de Federico Aramburú
La madre del exjugador reconstruyó cómo su esposo la despertó aquella mañana, mientras en la vivienda también se encontraba una de sus nietas. Primero pensó que se trataba de una buena noticia, pero rápidamente advirtió que algo grave había sucedido. “Recibió una llamada de un amigo que quería saber qué pasaba con Federico. Allí comprendió que algo grave había ocurrido… Así que llamó a María, quien le dijo que Fede había muerto”, relató.
Frente a los acusados, Cecilia sostuvo que su hijo se encontró con personas que actuaron “con violencia dentro, con odio, con armas de fuego y una cierta forma de impunidad”. Además, manifestó su expectativa de que quienes están siendo juzgados puedan comprender la gravedad de lo ocurrido antes de regresar a la sociedad. “Creo que estamos frente a criminales que no saben qué es la humanidad”, afirmó.
El impacto emocional de aquella pérdida también apareció cuando contó cómo atravesó el funeral. “El médico me recetó medicamentos para que pudiera asistir al funeral. Durante el funeral, no entendía”, expresó durante la audiencia.
El juicio por el crimen de Federico Aramburú se desarrolla en París con testimonios de familiares y amigos del ex Puma
Los amigos recordaron al ex Puma
Entre los testimonios más emotivos estuvo el de Thomas Lievremont, ex capitán de Biarritz y amigo de Aramburú desde que ambos compartieron equipo en 2004. El francés comparó la pérdida con la muerte de su padre y de su hermano, aunque remarcó que el paso del tiempo no consiguió aliviar la ausencia de su amigo.
“Encarnaba la bondad en estado puro, era alguien fiable, tranquilo, generoso y respetuoso”, sostuvo Lievremont. Y agregó: “Daba felicidad a la gente, facilitaba la vida. Nunca conocí a nadie así”. Para el ex jugador, aquella noche marcó un antes y un después. “Desde entonces, la vida no ha sido la misma”, aseguró al recordar a Aramburu.
Gonzalo Quesada, actual entrenador de Italia y una de las figuras más reconocidas del rugby argentino, también declaró ante la Corte. El ex Puma no pudo contener las lágrimas mientras evocaba a quien consideraba un amigo muy cercano. Lo definió como un hombre “humano, alegre, generoso, fiel y leal”.
Quesada explicó que jamás había visto a Aramburú perder el control durante las numerosas noches que compartieron. También se refirió a las imágenes difundidas sobre el comienzo de la pelea y consideró que el gesto de tirar de la capucha de Loïck Le Priol pudo haber sido una reacción defensiva ante lo que interpretó como un maltrato hacia Shaun Hegarty.
Shaun Hegarty, amigo de Federico Aramburú, declaró ante la Corte de lo Penal de París durante el juicio por el crimen
“Desde que me uní al Biarritz Olympique, nos convertimos en hermanos. Cuando supe cuántos amigos tenía…”, alcanzó a decir Quesada antes de tener que detenerse debido a la emoción.
La reconstrucción de la personalidad del ex Puma incluyó además el testimonio de un antiguo osteópata del Biarritz. El profesional recordó que Aramburú acudía con frecuencia a la enfermería por su contextura física y que con el tiempo ambos construyeron una amistad, vinculada también por su pasión compartida por el vino.
Durante la audiencia se recordó incluso un episodio ocurrido en la Camarga, cuando un toro escapó durante una visita a una ganadería y se dirigió hacia el argentino. Según el testimonio, mientras los demás permanecían inmóviles, Aramburú intervino para evitar que el animal pudiera lastimarlo.
Una antigua profesora de francés del País Vasco aportó otra mirada sobre su personalidad. Contó que Aramburu y Hegarty habían buscado continuar sus estudios mientras jugaban en Biarritz, pensando en el futuro después del rugby. Describió al argentino como un alumno aplicado y agradecido, y señaló que consiguió obtener su diploma.
Los relatos recogidos durante la investigación volvieron a coincidir en un mismo aspecto: quienes conocieron a Aramburú lo describieron como alguien que intentaba evitar las discusiones y transmitir calma. Una de las frases que quedó registrada en esa reconstrucción resume esa percepción: “No existe un Fede malo”.
¿Cómo fue el crimen del ex Puma?
Mientras el tribunal escucha los testimonios sobre la vida de Aramburu, el juicio también avanza sobre la secuencia del asesinato ocurrido en París. La investigación sostiene que los acusados localizaron al ex Puma y a Hegarty cuando ambos salían del hotel, luego del enfrentamiento ocurrido en el bar Mabillon.
La pelea se habría iniciado después de que Loïck Le Priol le diera una “pequeña bofetada” a Hegarty. Aramburú intervino y le tiró de la capucha, lo que derivó en un enfrentamiento físico. De acuerdo con los testimonios incorporados a la causa, los dos rugbiers habían quedado en ventaja durante esa pelea.
Minutos después se produjo el ataque a tiros. El director de la investigación, el comisario Maximilien Gruselle, precisó que fueron efectuados seis disparos en 45 segundos y que los últimos cuatro proyectiles fueron realizados en apenas cuatro segundos.
Los primeros testigos interrogados describieron haber visto a un hombre dispararle a otro con el brazo extendido. Cuando los investigadores llegaron al lugar, el cuerpo de Aramburú se encontraba cubierto por un biombo visual. El análisis de las heridas permitió establecer que recibió dos impactos en la parte delantera del cuerpo —uno en el muslo derecho y otro en las costillas izquierdas— y otros cuatro en la espalda, incluido uno en la columna vertebral.
La noche del crimen, Aramburú había cenado junto a Marcelo Bosch, José Orengo y Octavio Bartolucci, todos antiguos compañeros de la selección argentina. Para el día siguiente tenía previsto asistir junto a otras personas al partido entre Francia e Inglaterra correspondiente al Torneo de las Seis Naciones, en el Stade de France.
Aramburú había vestido la camiseta de Los Pumas en 22 oportunidades y marcado ocho tries. Uno de los más recordados fue el que apoyó ante Francia en el partido por el tercer puesto del Mundial de 2007.