El Puerto La Plata y otras terminales portuarias del país quedaron afectadas por un paro por tiempo indeterminado de prácticos, pilotos y baqueanos, una medida que paralizó el ingreso, egreso y tránsito de buques en los puertos argentinos.
El paro de prácticos afecta a distintas terminales del país, entre ellas el Puerto La Plata, y complica el movimiento de buques.
El Puerto La Plata y otras terminales portuarias del país quedaron afectadas por un paro por tiempo indeterminado de prácticos, pilotos y baqueanos, una medida que paralizó el ingreso, egreso y tránsito de buques en los puertos argentinos.
La protesta comenzó en rechazo al Decreto 690/2026 impulsado por el presidente Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger, que modifica el esquema vigente del servicio de practicaje y pilotaje con el objetivo de avanzar en una desregulación del sector.
Los prácticos son los profesionales encargados de asistir a los capitanes durante las maniobras de navegación en ríos, canales y zonas portuarias. Según el sector, la nueva normativa pone en riesgo la seguridad de las operaciones marítimas y cuestionan que no haya existido una instancia previa de diálogo.
La medida impactó en distintas terminales del país, entre ellas el Puerto La Plata, Dock Sud, Buenos Aires, Zárate-Campana, Quequén y Bahía Blanca. El paro, que tiene alcance nacional y rige desde el sábado, también dejó embarcaciones a la espera en la zona común de fondeo y espera cercana a Punta Lara, un sector visible desde la costa, mientras se define la continuidad del servicio.
De acuerdo con el Consejo de Asociaciones de la Navegación (CNAV), al menos 140 buques quedaron pendientes de confirmación del servicio de practicaje y pilotaje.
Desde la entidad advirtieron que varias operaciones previstas fueron redireccionadas hacia el puerto de Montevideo y terminales del sur de Brasil. Además, señalaron que la situación podría generar pérdidas económicas por incumplimientos contractuales, costos adicionales y dificultades para la cadena logística.
En paralelo, la Prefectura Naval Argentina comenzó a enviar intimaciones individuales a los profesionales habilitados para que retomen sus tareas. El organismo sostiene que el practicaje es un servicio público regulado por la Ley de Navegación y que la interrupción puede derivar en sanciones administrativas y denuncias penales.
Los trabajadores, en tanto, reclaman la apertura de una mesa de diálogo con representantes del Gobierno, usuarios del sistema y agencias marítimas. La postura del sector es que los cambios establecidos por el decreto deben ser revisados para garantizar la seguridad en la navegación.
El gobierno nacional defiende la reforma y asegura que busca reducir costos dentro de la actividad portuaria. Según la administración de Milei, el nuevo esquema apunta a eliminar regulaciones que limitan la competencia y encarecen la operatoria del comercio exterior.
La normativa reemplaza el régimen vigente desde 1991 y establece un registro abierto de prácticos habilitados administrado por la Prefectura Naval Argentina. También permite una mayor libertad de contratación, elimina restricciones para el ingreso de nuevos profesionales y dispone que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación fije tarifas máximas.
Mientras continúa el conflicto, el comercio exterior argentino permanece condicionado por la falta de prestación del servicio de practicaje. Las autoridades y los trabajadores mantienen posiciones enfrentadas mientras crece la preocupación por el impacto que puede tener la paralización en los puertos del país.
Redes Sociales