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El crimen del zapatero en La Plata: la insólita versión del primer policía que llegó a la escena

En la primera jornada declararon tres testigos. Dos efectivos contaron cómo encontraron la escena y una legista describió lesiones y medicación de la acusada.

El juicio por jurados por el crimen del zapatero Jorge Pereyra comenzó en La Plata con una primera jornada marcada por el relato de los policías que llegaron a la casa después del llamado de emergencia realizado por la propia Sofía Magdalena Pantoja y por el testimonio de una médica legista que examinó a la acusada el día del hecho.

En total declararon tres testigos: dos efectivos policiales y una médica legista. El primero de los policías tuvo que explicar ante las partes por qué, al llegar a la vivienda de La Loma, no revisó inicialmente todos los ambientes de la propiedad y por qué luego debió modificar parte de su descripción de la escena después de observar fotografías incorporadas a la causa.

El testimonio volvió a poner en escena uno de los puntos que serán discutidos durante el debate: qué ocurrió durante los primeros minutos de la intervención policial y qué información tenían los efectivos cuando ingresaron a la vivienda de 48 entre 19 y 20, donde Pereyra fue encontrado muerto en mayo de 2018.

Pantoja es juzgada como presunta autora de un homicidio triplemente calificado por el vínculo, alevosía y codicia. La defensa, encabezada por los abogados Julio Beley y Bruno Strassera, sostiene que la investigación no logró demostrar su responsabilidad y que nunca se investigó de manera adecuada la posibilidad de que el crimen hubiera sido cometido por otra persona.

El policía que no le creyó a Pantoja

El primer efectivo que declaró fue uno de los policías que acudieron a la vivienda luego del llamado al 911 realizado por Pantoja. Una de las cuestiones que tuvo que explicar fue por qué, en ese primer momento, los agentes no realizaron una revisión completa de la casa. En esa línea, el efectivo contó que cuando escuchó a Pantoja hablar de su marido y de ruidos en la vivienda pensó que la mujer estaba divagando y agregó que entonces no interpretó que estuviera haciendo referencia a una persona que realmente se encontraba en el interior de la casa.

En una de las frases más significativas de su declaración, explicó cuál había sido su razonamiento: "Yo creí que el marido estaba muerto y la señora lo recordaba". Esa interpretación hizo que los policías revisaran inicialmente solo la planta baja y no avanzaran de inmediato sobre todos los ambientes de la vivienda. Según el testimonio, el efectivo no creyó que Pantoja estuviera efectivamente preguntando por su marido ni que el hombre pudiera encontrarse dentro de la propiedad. La revisión de la planta alta se realizó posteriormente y fue entonces cuando los policías encontraron la escena en la habitación de Pereyra.

El policía describió el dormitorio del zapatero como un ambiente muy desordenado, con la cama colocada de manera transversal y una importante cantidad de sangre. También relató que Pereyra presentaba múltiples heridas de arma blanca.

Uno de los elementos que quedó incorporado al relato de la primera intervención fue que la ventana de la habitación estaba abierta. La descripción del acceso a ese dormitorio también generó una rectificación durante el testimonio. En un primer momento, el policía sostuvo que existía una reja en la ventana que impedía entrar o salir de la habitación, un dato que era relevante porque podía reforzar la idea de que el lugar se encontraba cerrado y dificultaba la posibilidad de ingreso o egreso de una tercera persona. Sin embargo, durante el interrogatorio le mostraron una fotografía de la ventana y, al observarla, el efectivo rectificó su primera descripción y reconoció que se había confundido. Explicó que aquello que había interpretado como una reja no impedía el ingreso ni el egreso. Se trataba, según aclaró, de un elemento ornamental o decorativo ubicado en la ventana de la planta alta. La corrección quedó expuesta durante una jornada en la que las partes comenzaron a discutir frente al jurado la reconstrucción de los primeros momentos de la investigación.

La médica que examinó a Pantoja el día del crimen en La Loma

El tercer testimonio correspondió a una médica legista que examinó a Pantoja el mismo día del asesinato. Su declaración aportó elementos vinculados con el estado físico de la acusada y con las lesiones que presentaba en ese momento.

La acusada no tenía lesiones y estaba fuertemente medicada.

La profesional constató que Pantoja tenía una pequeña quemadura en una de sus muñecas, de aproximadamente 0,5 milímetros y menos de un centímetro, además de raspaduras en la zona de la nariz, también de alrededor de un centímetro, compatibles con haberse rascado. La médica no describió lesiones que fueran consideradas heridas defensivas. Ese dato adquiere relevancia dentro del debate porque será confrontado con las distintas hipótesis que las partes intenten demostrar sobre lo ocurrido.

La profesional también constató que Pantoja presentaba dificultades para movilizarse. Durante su declaración explicó que pudo observar esa dificultad en el examen realizado aquel día, aunque aclaró que nunca recibió la historia clínica de la acusada para realizar una evaluación basada en esos antecedentes médicos. La historia clínica, según se indicó durante el juicio, sí forma parte del expediente.

Julio Beley y Bruno Strassera, los abogados al frente de la defensa de Sofía Pantoja.

Las dificultades de movilidad y la medicación

El testimonio de la médica también permitió conocer algunos antecedentes sobre el estado de salud de Pantoja. La acusada había sido retirada anticipadamente del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde se desempeñaba, debido a dificultades de movilidad.

La médica explicó que, aunque no pudo corroborar esos antecedentes mediante la historia clínica porque no le fue remitida al momento de realizar su evaluación, sí pudo constatar personalmente la dificultad para movilizarse que presentaba Pantoja.

También se refirió a la medicación que tomaba la acusada. Según explicó, Pantoja consumía pregabalina y clonazepam, medicamentos cuyos efectos pueden incluir somnolencia.

Ese aspecto también forma parte de la discusión que comenzará a desarrollarse durante el juicio respecto de cuál era el estado físico y psicofísico de Pantoja durante el momento en que ocurrió el crimen y durante las primeras horas posteriores.

El segundo policía no aportó elementos decisivos

El segundo efectivo policial que declaró durante la jornada fue quien también intervino en el procedimiento inicial. Su testimonio no incorporó, según lo expuesto durante la audiencia, elementos de relevancia comparable con los aportados por su compañero.

La jornada quedó así atravesada principalmente por dos relatos: el del primer policía sobre el ingreso a la vivienda y las condiciones en que fue localizada la escena, y el de la médica sobre el estado físico de Pantoja el día del homicidio.

La defensa: “La metieron presa” porque estaba allí

Antes de comenzar con la producción de prueba, el abogado defensor Julio Beley había planteado cuál será uno de los ejes centrales de la estrategia de la defensa. En su alegato de apertura sostuvo que Pantoja permaneció cuatro meses en libertad después del crimen y que, cuando la investigación no encontraba un responsable, terminó siendo detenida. En la actualidad está con arresto domiciliario.

Según la versión planteada por Beley, la acusación se habría construido fundamentalmente a partir de las circunstancias de tiempo y lugar: Pantoja estaba en la vivienda cuando Pereyra fue asesinado y, a partir de allí, las sospechas se concentraron sobre ella.

El defensor cuestionó además que la investigación haya buscado de manera suficiente otras hipótesis. Su planteo ante el jurado fue que nunca se investigó como correspondía la posibilidad de que el homicidio hubiera sido cometido por otra persona. Ese será uno de los principales puntos de conflicto durante el debate.

Mientras la acusación buscará demostrar que los elementos reunidos durante los ocho años de investigación permiten atribuirle a Pantoja el asesinato de su esposo, la defensa intentará instalar dudas sobre esa reconstrucción y sobre la calidad de la investigación inicial.

Un juicio atravesado por dos versiones

La primera jornada dejó planteadas algunas de las preguntas. ¿Por qué Pantoja llamó al 911? ¿Qué quiso decir cuando habló de ruidos y preguntó por su marido? ¿Por qué los policías interpretaron inicialmente que estaba divagando? ¿Qué ocurrió dentro de la habitación de Pereyra? ¿Cómo se produjo el ataque? ¿Existió la posibilidad de ingreso de una tercera persona?

Las respuestas no surgirán de un único testimonio. Deberán ser reconstruidas a partir de las declaraciones de los 30 testigos convocados para el juicio y del resto de la prueba que las partes incorporen durante las audiencias.

El jurado deberá decidir finalmente si la acusación consiguió demostrar la responsabilidad de Pantoja más allá de toda duda razonable. Del otro lado, la defensa intentará demostrar que existen dudas suficientes para impedir una condena. El crimen ocurrió hace más de ocho años.

Ahora, después de una primera jornada en la que un policía admitió que inicialmente no creyó en los dichos de Pantoja y debió corregir parte de su descripción de la escena, y una médica explicó las lesiones y el estado físico de la acusada aquel día, comenzó a reconstruirse ante un jurado popular la historia de lo que ocurrió en aquella casa de La Loma.

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