Un equipo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), junto a profesionales del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC) y el Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la provincia de Buenos Aires (CUCAIBA), logró la cicatrización total de una compleja úlcera crónica mediante el uso de un parche elaborado con membrana amniótica humana. El tratamiento permitió regenerar tejidos y evitar una cirugía en un paciente oncológico.
La membrana amniótica es la capa que recubre la cara interna de la placenta y, aunque suele descartarse tras el parto, sus tejidos procesados y conservados poseen propiedades antiinflamatorias y regenerativas que la convierten en una valiosa herramienta terapéutica.
Recientemente, un equipo integrado por profesionales del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), dependiente del CONICET, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) bonaerense; y de la Unidad N°4 del Centro de Medicina Traslacional (CEMET) consiguió verificar la eficacia de estos parches al lograr el cierre total de una úlcera recalcitrante en un paciente que se encaminaba hacia una intervención quirúrgica. Los resultados fueron publicados en la revista científica International Journal of Molecular Sciences.
El paciente era un hombre adulto que padecía una úlcera glútea crónica originada por una infección secundaria provocada por una inyección aplicada de manera inadecuada. Además de su condición de base, ya había atravesado múltiples tratamientos e intervenciones que no lograron revertir el cuadro. En ese marco y según explicó la becaria del CONICET en el CEMET y primera autora del trabajo, María Ximena Guerbi, el paciente expresó su voluntad de encontrar una alternativa que le permitiera evitar el injerto de tejido, la intervención habitualmente utilizada en estos casos.
Cicatriz CONICET
El CONICET impulsa el trabajo con parches amnióticos.
Así, el equipo médico encabezado por la cirujana plástica Jimena Rodrigo, del CEMIC, decidió aplicar en una parte de la lesión un apósito de membrana amniótica humana y, en otra, una matriz de colágeno de origen bovino, producto habitualmente utilizado para preparar el terreno para futuros injertos.
La membrana utilizada fue provista por la Asociación Civil para el Progreso de la Tecnología Médica de Tejidos (AMNIOSBMA), una organización habilitada como banco de membrana amniótica que obtiene el material a partir de la donación de placentas en maternidades y hospitales.
El CONICET logró una recuperación más rápida y sin internación
Los investigadores observaron que, al cabo de 49 días, la superficie tratada con el parche de membrana amniótica mostraba una evolución mucho más favorable. "A simple vista se pudo comprobar que la piel circundante a la herida había avanzado sobre el seno de la úlcera mucho más rápido", señaló Guerbi. También se registró una reducción de la actividad inflamatoria y una mejor calidad de las secreciones.
Frente a esos resultados, los profesionales decidieron continuar el tratamiento con membrana amniótica sobre la totalidad de la lesión hasta alcanzar su cierre completo. El proceso total de reparación de la piel se extendió durante cerca de 5 meses.
Amniotica
El tratamiento ya se usó en más de 2.000 pacientes.
Los estudios histológicos y de biología molecular permitieron comprobar que la zona tratada desde el inicio con membrana amniótica presentó una regeneración más armónica y homogénea de los tejidos. Además, se detectó una mejor maduración en las capas profundas de la piel y un proceso activo de formación de nuevos vasos sanguíneos. Por el contrario, en el sector tratado inicialmente con la matriz de origen animal se observó una reacción de rechazo al material y una persistencia de los procesos inflamatorios.
Otro de los aspectos destacados por el equipo fue que todo el procedimiento se desarrolló de manera ambulatoria, lo que permitió evitar la internación y la intervención quirúrgica.
Actualmente, AMNIOSBMA ya acumula más de 2.000 pacientes tratados con compuestos derivados de membrana amniótica, principalmente por problemas oftalmológicos y de pie diabético. Los investigadores ahora trabajan para comprender con mayor precisión los mecanismos biológicos que explican la capacidad regenerativa de estos tejidos y optimizar un método que, en el futuro, podría realizarse completamente en el hogar del paciente.