Edu de Crisci lleva quince años que trabajando con su apellido como marca. Su recorrido no fue lineal ni empezó donde muchos imaginarían: de un reality show que lo llevó a formarse en México, Dinamarca, Milán y Hong Kong, hasta llegar a las pasarelas del Buenos Aires Fashion Week (BAFWeek).
En Casa 62, el sol entra por una ventana y cae sobre las molderías del taller del primer piso, donde se realiza la confección de las prendas. Abajo, un gran espacio iluminado por luces cálidas se transforma en una casa donde pasan mil cosas al mismo tiempo: arte que habita sus paredes azules, el showroom DECRISCI, una pequeña biblioteca y el almacén de vinos. El aroma de la comida india que están preparando para el ciclo de cine de esa noche ambienta el lugar, mientras una modelo se prueba el maquillaje para el evento del domingo, donde se revivió la colección que la marca llevó a BAFWeek, junto con un archivo de colecciones anteriores.
En una pantalla aparecen imágenes del Buenos Aires Fashion Week, que se realizó entre el 24 y 28 de agosto pasado. La colección se llama "Todos al Agua" y parte de una escena conocida: el verano argentino antes de llegar a la playa. El auto cargado, la ruta, la reposera, la conservadora. Hubo muchas ideas "flasheras". Cuentan que, si hubieran podido, habrían armado la performance con un carrito de churros, pero sintetizaron en unos inflables que consiguieron sobre la hora.
Los modelos tampoco fueron elegidos para parecerse a los de una pasarela tradicional. "Tratamos de ser más disruptivos en ese sentido", asegura Flor Taira, directora creativa. En la pasarela se vio una variedad de cuerpos y personas. El maquillaje imitaba el bronceado exagerado de una tarde de playa: algunas caras parecían quemadas por el sol, otras llevaban dibujada la marca de una mano sobre el pecho o la huella de unos anteojos después de una siesta bajo un índice UV imposible.
Edu llega con el apuro del próximo evento. Tiene 41 años, lleva una camisa de jean ancha, bermudas y una gorra. Viste de negro. Los tatuajes le cubren buena parte de la piel y llegan hasta la cara. Habla con confianza; la conversación empieza sin que nadie diga que arrancó una entrevista.
La marca empezó como un lugar de expresión. No había una estrategia comercial demasiado clara. Había una idea y deseaba concretarla. "¿Dónde está parado mi producto?", se cuestionó Edu. Cuando le preguntan cuál es su estilo, dice que no lo sabe, que todavía está haciéndolo. Después de más de una década, esa incertidumbre parece ser parte de su método: no saber exactamente hacia dónde va, pero seguir haciendo.
Edu de Crisci, el diseñador de La Plata que lleva quince años que trabajando con su apellido como marca
Actualmente, DECRISCI cuenta con tres líneas. Una performática, pensada para desfiles, videoclips y producciones; otra con proyección internacional, desarrollada por Flor Taira; y una tercera que conserva la identidad que Edu viene construyendo desde hace años y que mira hacia el mercado local: el streetwear, ropa urbana y deportiva que se transforma en un look elegante pero casual.
Durante la pandemia, sus prendas comenzaron a aparecer en videos de RKT y en artistas como L-Gante, Perro Primo y J Rei. La exposición generó deseo por piezas de autor a un precio accesible. Una línea pensada para alguien que quizás no puede comprar un conjunto Balenciaga, pero sí uno Adidas. Y, entre esas dos opciones, que aparezca DECRISCI como una alternativa nacional. Para Edu, la diferencia está en la posibilidad de elegir: "Algo bueno, canchero, pero que esté al alcance de tu bolsillo".
Esto no es solo un modelo de negocio: "Lo siento como una ideología". La ropa también tiene un precio y ese precio determina quién puede acceder a ella. Pero la discusión no parece ser solamente cuánto cuesta una prenda; también es qué tipo de ropa se puede producir, para quién y bajo qué condiciones.
"Todos al Agua", la colección que DECRISCI llevó a BAFWeek
Su posicionamiento sobre el acceso no queda solamente en el discurso. Hace algunos años, en 2019, ese debate apareció bordado junto al corazón: un changuito de supermercado vacío con un gato en su interior. La imagen pertenecía a una colección que miraba de frente el contexto social y económico de la Argentina. Pero el diseñador estaba patrocinado por el Gobierno de la Ciudad y no les permitió incorporar de manera explícita ese elemento en la pasarela. Edu recuerda aquella imagen y la vuelve a traer al presente: "Hoy más que nunca, un changuito vacío".
La colección de Edu de Crisci en La Plata
El domingo pasado, Casa 62 abrió sus puertas para presentar el pop up de "Todos al Agua", la colección que DECRISCI llevó a BAFWeek, junto con un archivo de colecciones anteriores. La propuesta sumó gastronomía de verano y DJs invitados, en un encuentro donde las prendas pudieron verse más allá de la pasarela.
Esta vez, la ropa no estuvo separada de quien la mira. Se pudo entrar, probar, elegir y comprar. Porque para DECRISCI, vestirse parece ser algo más que llevar una prenda: es habitarla, hacerla propia y convertirla en parte de una identidad.