jueves 03 de septiembre de 2026

Declararon de interés legislativo en La Plata el libro de Carlos Regazzoni sobre inteligencia artificial

La obra sobre inteligencia artificial y universidad fue reconocida por la Cámara de Diputados bonaerense.

La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires reconoció este jueves la obra Inteligencia Artificial y Universidad: el futuro de lo humano, del doctor Carlos Regazzoni, por su aporte al debate académico, tecnológico y ético sobre el futuro de la educación superior frente al avance de la inteligencia artificial.

La distinción busca destacar la necesidad de encontrar un equilibrio humanista ante una tecnología que avanza sobre cada vez más ámbitos de la vida cotidiana. Regazzoni, referente en las discusiones sobre inteligencia artificial, salud y educación, plantea que el desafío no consiste en rechazar las nuevas herramientas sino en comprenderlas y establecer cómo utilizarlas.

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Tras recibir el reconocimiento, el autor dialogó con 0221.com.ar y puso el foco en uno de los principales interrogantes que atraviesan el debate actual: qué diferencia a las personas de las máquinas y quién debe asumir la responsabilidad cuando una decisión es tomada con asistencia de inteligencia artificial.

“Lo que pasa es que el sistema no es inteligente, o sea, no entiende lo que hace. Va a ejecutar una operación automática. Esa operación automática es enormemente capaz para predecir un resultado correcto, pero no es infalible, nunca va a ser infalible", explicó Regazzoni.

En ese sentido, sostuvo que la capacidad de procesamiento de estas herramientas es extraordinaria, pero marcó un límite que considera fundamental: "La máquina entendemos que no es un ser vivo, no tiene conciencia, no tiene autonomía y tampoco entiende. No hay pensamiento en el aparato".

La obra de Carlos Regazzoni Carlos sobre inteligencia artificial y universidad fue reconocida por la Cámara de Diputados bonaerense

La obra de Carlos Regazzoni Carlos sobre inteligencia artificial y universidad fue reconocida por la Cámara de Diputados bonaerense

Inteligencia artificial y la responsabilidad humana

Para Regazzoni, la expansión de la IA obliga a revisar la formación de quienes utilizan estas herramientas y toman decisiones. Un médico, un juez, un legislador o un gobernante puede apoyarse en sistemas automatizados, pero continúa siendo responsable de las consecuencias.

“Si vos sos un juez, si vos sos un médico, si vos sos un diputado, un legislador, un gobernante, incluso un chofer de un colectivo que tiene pasajeros, vos tenés que responder por tus decisiones”, señaló.

Y agregó: “Para responder por tus decisiones, tenés que entender lo que está ocurriendo. Y para eso hace falta una nueva formación, una nueva educación”.

El autor también cuestionó algunos de los discursos más extremos sobre el futuro tecnológico y reclamó una mirada basada en problemas concretos. “Hay que estudiarlo, hay que entender cómo funciona, no hay que dejarse llevar por los mitos, eso de la superinteligencia, todo eso son fantasías y hay que tener la voluntad de resolver problemas”, afirmó.

Su propuesta parte de una secuencia: identificar qué problemas existen, establecer qué decisiones pueden mejorar esas situaciones, determinar cuáles pueden ser automatizadas mediante IA y formar a las personas responsables para utilizar esas herramientas.

La obra fue distinguida por su aporte al debate académico, tecnológico y ético sobre el futuro de la educación superior frente al avance de la inteligencia artificial

La obra fue distinguida por su aporte al debate académico, tecnológico y ético sobre el futuro de la educación superior frente al avance de la inteligencia artificial

El rol de la UNLP y las universidades frente a la IA

En ese proceso, Regazzoni asignó un papel central a las universidades y planteó que la Argentina necesita abandonar algunas estructuras para adaptarse a un escenario que cambia rápidamente.

“Los argentinos para poder adaptarnos a este cambio no tenemos que estar enamorados de lo que hacemos, tenemos que desenamorarnos de lo que venimos haciendo y abrirnos a la innovación total”, sostuvo.

La UNLP ocupa un lugar particular dentro de ese mapa. Regazzoni destacó el desarrollo científico y tecnológico existente en La Plata, aunque remarcó que la capacidad para investigar y desarrollar inteligencia artificial no está concentrada en una única universidad.

Mencionó también a las universidades nacionales del Sur, Córdoba, La Plata y Buenos Aires como instituciones con trayectoria en inteligencia artificial. En ese sentido, destacó la importancia de que las casas de estudios que todavía no cuentan con una estructura específica puedan asociarse con aquellas que sí la tienen.

“Si vos tenés en tu universidad geología, pero no tenés inteligencia artificial, no te gastes en desarrollar sino buscá qué temas de geología se pueden enriquecer con IA y la IA te la van a dar estas escuelas que sí tienen trayectoria”, explicó.

Además, propuso la creación de una red federal de inferencia pública para que las universidades puedan acceder a capacidad de cómputo y supercomputación. Para el especialista, la cooperación entre instituciones resulta clave para que el desarrollo tecnológico no quede limitado a los centros que ya cuentan con mayores recursos.

Educación, innovación y política

La discusión sobre inteligencia artificial, según Regazzoni, no puede quedar limitada a las universidades o a las empresas tecnológicas. También requiere una transformación del sistema educativo y de las políticas públicas.

“La reforma educativa es impostergable. Ya el tema del gobierno electrónico es impostergable. Si no, nos vamos a perder de este desarrollo”, advirtió durante la entrevista con 0221.

El especialista planteó además que la tecnología puede tener aplicaciones de alto impacto en áreas como la salud pública. Mencionó, entre otras posibilidades, la optimización de los sistemas de vacunación, la vigilancia epidemiológica y la elaboración de presupuestos sanitarios.

Para que esas herramientas puedan incorporarse de manera adecuada, insistió en la necesidad de generar condiciones para la innovación y de formar personas capaces de comprender sus alcances y limitaciones.

En cuanto al reconocimiento legislativo, Regazzoni agradeció la distinción y destacó la participación de los diputados Mariano Cascallares, Juan José Esper y Leticia Bontempo. Sin embargo, sostuvo que el valor principal está en abrir un diálogo entre el ámbito académico y el político.

“La universidad sola no alcanza. La universidad va a necesitar trabajar junto con los parlamentos, porque la universidad tiene que debatir cómo la sociedad es feliz y el Parlamento tiene que debatir, con los fundamentos científicos que da la universidad, las normas para que la unión social sea feliz”, afirmó.

Para Regazzoni, ese vínculo debe construirse con evidencia y transparencia: “Esa combinación se da en un debate transparente, sano y honesto, donde es fundamental crear primero las evidencias, la base empírica. Eso da la universidad”.

El reconocimiento de la Cámara de Diputados bonaerense se inscribe así en un debate que, para el autor, recién comienza: cómo incorporar una tecnología con una capacidad inédita sin resignar la responsabilidad, el pensamiento crítico y aquello que define a las personas frente a las máquinas.

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