Tras analizar la prueba producida durante el debate, Aguilar sostuvo que en la noche del 2 de mayo de 2018 Pantoja asesinó a Pereyra. Uno de los principales argumentos de la acusación estuvo relacionado con la ausencia de ADN de una persona ajena a la vivienda. “No hay ADN de nadie ajeno a la casa porque la persona que lo hizo vivía en la casa”, sostuvo la fiscal.
De esa manera, buscó responder al planteo defensivo que durante todo el juicio intentó instalar la posibilidad de que una tercera persona hubiera ingresado a la propiedad y cometido el homicidio.
La fiscal Leila Aguilar (de pie) realizó un contundente alegato de cara al jurado popular y reclamó la condena
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El robo, descartado
Aguilar también descartó que el crimen haya tenido como objetivo un robo. La fiscal recordó que en el jean de Pereyra había 25 mil pesos y que su teléfono celular quedó en la mesa de luz.
Para la acusación, esos elementos, entre otros que expuso en la audiencia, permiten descartar que alguien haya ingresado con la intención de apoderarse de sus pertenencias. También sostuvo que Jorge no tenía enemigos. La fiscal presentó así una escena en la que, según su hipótesis, el asesino debía ser alguien que conocía la vivienda y tenía acceso a ella.
La fiscal descartó por completo el móvil de robo en la escena del crimen.
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Una acusación basada en el vínculo y el dinero
Otro de los ejes del alegato de Aguilar estuvo relacionado con la relación matrimonial. La fiscal describió a Pantoja como “una mujer hábil que manipula con el poder del dinero” y sostuvo que Pereyra fue víctima de violencia psicológica. “Jorge fue víctima de violencia psicológica, lo maltrataba, lo denigraba”, afirmó.
También hizo referencia a la trayectoria de Pantoja en el Servicio Penitenciario Bonaerense. “No es cualquier mujer”, sostuvo Aguilar. Remarcó que había trabajado en el Servicio Penitenciario y que provenía de una familia vinculada a esa institución.
Pantoja es una mujer hábil que manipula con el poder del dinero y Jorge fue víctima de violencia psicológica, lo maltrataba, lo denigraba Pantoja es una mujer hábil que manipula con el poder del dinero y Jorge fue víctima de violencia psicológica, lo maltrataba, lo denigraba
Para la fiscal, esas circunstancias periten describir a una mujer con determinadas capacidades y conocimientos que, según su teoría, resultaban relevantes para comprender el crimen. La acusación también recuperó durante el alegato un episodio previo de violencia: según Aguilar, en una pelea anterior Pantoja había corrido a Pereyra con un cuchillo.
La fiscal cerró su exposición con imagen de Jorge Pereyra junto a sus nietps. El gesto buscó devolverle un rostro y una historia a la víctima después de varias jornadas en las que el juicio estuvo atravesado por discusiones sobre pruebas, hipótesis y responsabilidades.
Una foto de Jorge Pereyra con dos de sus nietos
La acusación sostuvo así ante los ciudadanos que integran el jurado que la reconstrucción del crimen conduce a una única conclusión: "Pantoja fue quien asesinó a Pereyra".
“Un crimen que no cometió”
Después fue el turno de Julio Beley, uno de los abogados de Pantoja. El defensor comenzó su alegato con una frase destinada a poner en primer plano el tiempo que lleva privada de su libertad. “Hace ocho años que está presa por un crimen que no cometió, perdió a su familia, perdió todo”, sostuvo.
Beley cuestionó de manera frontal la investigación y volvió sobre uno de los ejes centrales que la defensa planteó durante todo el debate: la falta de una hipótesis alternativa. “La gente que tenía que investigar lo hizo mal, la escena estaba contaminada”, afirmó. También rechazó la caracterización realizada por la fiscal. “Sofía Pantoja no es una mujer asesina”, sostuvo.
Julio Beley se mostró firme y convincente en su exposición ante el jurado popular para sostener la inocencia de la acusada
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El defensor hizo foco en los elementos materiales que, a su criterio, faltan en la causa. Remarcó que el cuchillo utilizado para matar a Pereyra nunca fue hallado y que no se encuentra incorporado al expediente como elemento secuestrado. También señaló que no existen vestigios de sangre de la víctima sobre Pantoja. “No hay ADN”, insistió.
La gente que tenía que investigar lo hizo mal, la escena estaba contaminada y Sofía Pantoja no es una mujer asesina La gente que tenía que investigar lo hizo mal, la escena estaba contaminada y Sofía Pantoja no es una mujer asesina
Para Beley, esos elementos, junto a otros que mencionó y detalló con precisión meridiana, deben ser valorados por el jurado a la hora de determinar si la acusación consiguió demostrar la autoría de Pantoja más allá de toda duda razonable.
La defensa también volvió sobre las condiciones de la escena del crimen, que calificó de “atroz” y cuestionó por haber sido contaminada durante la intervención inicial.
El jurado escuchó en la sala de audiencias los alegatos de las partes
El dinero y los derechos sucesorios
Otro punto planteado por Beley estuvo relacionado con el supuesto móvil económico. El defensor recordó que Pantoja no tiene derechos sucesorios sobre Pereyra y que los derechos corresponden a los tres hijos del matrimonio.
La observación apuntó directamente contra la acusación de codicia que integra la calificación legal del homicidio. Según la defensa, si el móvil hubiera sido económico, la situación patrimonial posterior al fallecimiento no favorecía a Pantoja en los términos planteados por la Fiscalía.
Sofía Pantoja, el día que la detuvieron
Las últimas palabras de Sofia Pantoja
Después de los alegatos, llegó uno de los momentos más sensibles del juicio. Pantoja tuvo la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras antes de que el jurado comenzara a deliberar. La mujer habló de sus casi ocho años de prisión preventiva y relató situaciones que, según dijo, sufrió durante su permanencia en el penal. “Nunca tuve privilegios en el penal, fui maltratada, me quisieron violar”, afirmó.
También contó que permaneció durante cuatro meses en “La Leonera”, un sector de aislamiento o celda de castigo, donde dijo que estuvo “a pan y agua fría”. “Por las noches no dormía por temor a que me maten”, relató.
Después volvió al crimen que la llevó a prisión. “Yo no lo maté, quiero justicia para mis hijos, quiero saber quién fue”, afirmó. Sus palabras generaron una fuerte reacción entre sus hijas. Jesica y Romina, sentadas entre el público, lloraron de manera visible y sonora al escuchar a su madre. La escena volvió a mostrar el enfrentamiento que atravesó el juicio desde el comienzo. Las dos mujeres sostienen que Pantoja asesinó a su padre y fueron aceptadas como particulares damnificadas. Gonzalo, el tercer hijo, declaró durante el debate como testigo de la defensa y sostiene la inocencia de su madre.
Yo no lo maté, quiero justicia para mis hijos, quiero saber quién fue Yo no lo maté, quiero justicia para mis hijos, quiero saber quién fue
Así seguirá el juicio
Con los alegatos terminados y las últimas palabras de Pantoja pronunciadas, la etapa de prueba quedó definitivamente cerrada. El juez Hernán Decastelli impartirá al jurado las instrucciones legales correspondientes y los ciudadanos deberán retirarse a deliberar. No tendrán que explicar públicamente por qué toman una determinada decisión. Deberán resolver si la Fiscalía consiguió demostrar la culpabilidad de Pantoja más allá de toda duda razonable.
Si el jurado declara a Pantoja culpable, el juez técnico deberá dictar posteriormente la sentencia. La acusación es por un homicidio triplemente calificado por el vínculo, la alevosía y la codicia. Bajo esa calificación, la pena prevista es prisión perpetua. En un juicio por jurados, el jurado determina la culpabilidad o no culpabilidad, mientras que la determinación de la pena corresponde al juez.
Hernán Decastelli, juez técnico a cargo de la dirección del debate oral
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Si los ciudadanos consideran que la acusación no logró probar la responsabilidad penal de Pantoja, el veredicto será de no culpabilidad y la mujer deberá ser absuelta por este hecho. En ese escenario, el largo proceso iniciado después del crimen de Pereyra terminaría con una decisión favorable para la acusada.
La diferencia entre ambas posibilidades es enorme. De un lado, una condena por el homicidio agravado que podría derivar en prisión perpetua. Del otro, una absolución después de más de ocho años de prisión preventiva y arresto domiciliario.
El final de un juicio atravesado por dos historias
Durante las jornadas de debate declararon policías que fueron los primeros en llegar a la vivienda, una médica legista, las dos hijas de Pereyra, el hijo varón del matrimonio, amigos, vecinos y otros testigos. También apareció en el debate la discusión sobre la salud de Pantoja, sus dificultades de movilidad y los problemas que, según varios testimonios, tenía en las manos.
La defensa cuestionó la investigación y remarcó que no existen testigos presenciales, que no se encontró el cuchillo utilizado para el crimen, que no existe ADN que vincule a Pantoja con el ataque y que no se desarrolló una hipótesis alternativa con otro sospechoso.
El pedido de justicia por Jorge Pereyra en los carteles frente a tribunales
La Fiscalía, en cambio, sostuvo que la ausencia de ADN de un tercero se explica porque quien cometió el crimen vivía en la casa, descartó el robo como móvil y presentó la relación matrimonial, los conflictos económicos y los antecedentes de violencia como parte de la explicación del homicidio.
Ahora ya no quedan testigos por escuchar. Ya no quedan pericias por discutir. Ya no quedan alegatos. Después de ocho años, el crimen del zapatero de La Loma quedó en manos de un grupo de ciudadanos. La pregunta que deberán responder es una sola: ¿Sofía Magdalena Pantoja mató a Jorge Vicente Pereyra? El veredicto tendrá la última palabra.