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Científicos alertan que el Gran La Plata reúne condiciones ideales para el avance del hantavirus

Los más de 160 barrios populares de La Plata, la alta urbanización, y otros factores, favorecen la proliferación de roedores con hantavirus.

La reaparición internacional del hantavirus tras el brote detectado en el crucero polar MV Hondius volvió a poner a Argentina bajo la atención epidemiológica mundial. Aunque gran parte del foco se concentró en la Patagonia y en la posible transmisión interhumana de la cepa Andes, investigadores remarcan que uno de los escenarios más sensibles desde hace años es el Gran La Plata.

Los trabajos científicos realizados en la región realizados por equipos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el CONICET, y organismos sanitarios provinciales, identificaron distintos genotipos virales asociados a especies de roedores presentes en áreas periurbanas y rurales bonaerenses.

Entre los principales reservorios detectados aparece el Oligoryzomys flavescens, vinculado a los genotipos Lechiguanas y Hu39694. También se registró circulación del genotipo Pergamino en ejemplares de Akodon azarae, otra especie ampliamente distribuida en sectores suburbanos y rurales.

Según los investigadores, el mosaico ecológico del Gran La Plata genera condiciones propicias para la proliferación de roedores cerca de zonas densamente pobladas. La combinación de urbanización acelerada, humedales, corredores rurales y asentamientos informales incrementa el riesgo sanitario.

Los especialistas remarcan especialmente el impacto de la llamada interfaz urbano-rural, donde convergen viviendas precarias, basurales, malezas y vegetación espontánea que favorecen la presencia de reservorios silvestres.

Hantavirus rata

La inhalación de partículas de excremento contaminado de roedores es una de las principales forma de contagio, en humanos, del hantavirus

Los informes epidemiológicos provinciales también registraron durante distintos períodos una importante concentración de casos sospechosos y confirmados en la Región Sanitaria XI. Entre 1997 y 2006, cerca de la mitad de los casos bonaerenses se localizaron en áreas cercanas al AMBA y el Gran La Plata.

A eso se sumó un estudio de seroprevalencia realizado por investigadores de la UNLP, que detectó anticuerpos compatibles con exposición previa al hantavirus en aproximadamente el 2,8% de las personas analizadas en poblaciones rurales y periurbanas.

El rol ambiental para la proliferación de hantavirus en La Plata

Las investigaciones advierten que el riesgo no puede analizarse únicamente desde una mirada biomédica. Los especialistas señalan que los factores sociales y ambientales tienen un rol central en la expansión de enfermedades zoonóticas.

En el Gran La Plata existen más de 160 asentamientos informales con problemas de acceso a servicios básicos, saneamiento ambiental y recolección de residuos. Esa situación favorece la proliferación de roedores cerca de las viviendas.

La doctora Patricia Laterra, investigadora vinculada a estudios socioambientales de la región, sostuvo en distintos trabajos académicos que “las enfermedades zoonóticas reflejan desigualdades territoriales profundas”.

Megatoma de Los Hornos

La Plata es el partido con más asentamientos informales de Argentina

A partir de estas investigaciones comenzó a utilizarse el concepto de “trampas ecológicas urbanas” para describir barrios donde la acumulación de residuos, las malezas y los basurales potencian el riesgo sanitario.

Las zonas ribereñas de Berisso y Ensenada aparecen entre las áreas más sensibles debido a la convivencia entre humedales, monte ribereño, industrias, actividad portuaria y sectores urbanos densamente poblados.

Las secuelas del hantavirus que analizan los científicos

Además de la elevada letalidad del hantavirus, la comunidad científica comenzó a investigar las secuelas que pueden desarrollar quienes sobreviven a la enfermedad.

Estudios clínicos realizados en Argentina y Chile detectaron alteraciones persistentes meses después del alta médica. Entre las más frecuentes aparecen fatiga crónica, dolores musculares, intolerancia al ejercicio y disminución de la capacidad funcional.

Investigaciones neuropsicológicas también identificaron problemas de memoria, dificultades de concentración y déficit atencional en más del 60% de los pacientes evaluados. Los especialistas analizan si estas secuelas podrían estar relacionadas con episodios de hipoxia severa sufridos durante las etapas críticas de la enfermedad.

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