miércoles 14 de octubre de 2026

Se fue un maestro de los pibes, DT en Gimnasia de una histórica categoría y fundador de Juventud de La Plata

Toda una generación de futboleros despide con dolor a Jorge Oscar Barclay, mucho más que un DT del fútbol infantil con un fuerte lazo en Gimnasia.

Además de forjar su historia en Gimnasia, Don Jorge Barclay fue uno de los mentores del Centro Recreativo Infantil Juventud de La Plata, al que afilió a la entonces naciente LISFI —segunda liga infantil de la región—, trabajando incansablemente para tener cancha propia, camisetas y movilizarse con viandas y vivir jornadas de sábado interminables.

Y allá donde había un bañado, al borde de la laguna cercana al Aeroclub, iluminaron un mundo nuevo. Lo acompañaban Hugo Carini, Carlos Tamborenea y Carlos Aguilera, más otros padres que se habían desvinculado de Ateneo, donde Jorge había sido entrenador de la categoría 1980.

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Como tantos otros “loquitos” (así se autodefinió una vez) que ponían tiempo y no sacaba rédito. Y un día de 1986, en esas ganas imparables de acompañar a su hijo mayor, lo llevó a Gimnasia y luego le ofrecieron una responsabilidad que no olvidó jamás.

Dirigió la categoría ’78 donde empezaban a descubrir la cancha grande unos cinco pibes con un futuro de futbolistas profesionales, y tres de ellos de Selección argentina, en juveniles y mayores: Chirola Romero, Fernando Gatti, Leandro Cufré, Mariano Messera y Sebastián Barclay.

Chirola, Cufré, Messera y Gatti, parte de esa categoría histórica de Gimnasia.

Chirola, Cufré, Messera y Gatti, parte de esa categoría histórica de Gimnasia.

Y el bigotón de buen corazón dirigió esa camada hasta comprobar que no era conveniente dirigir en AFA al propio hijo. Por eso, estuvo más tiempo con la ‘76 y la ‘77 mens sana. Al tiempo, su hijo Jorge Sebastián le dio una satisfacción al debutar durante la primera fase de la Copa Conmebol, edición 1998, ante los bolivianos de Wilsterman.

Llegó a jugar diez partidos en el Tripero, recorrió varios países con sus goles, y luego fue entrenador (hasta febrero se desempeñaba como Director deportivo de fútbol infantil albiazul).

Su historia formadora en La Plata

“¿Qué significa estar en fútbol infantil? Te lo resumo, en este país es pasión. Es dedicación, diversión, comprensión, compromiso; es ser papá y educador más allá del que cada uno tiene en su casa”, decía cuando en 2005 vio que Juventud era desplazado por la decisión de un gobierno que iba a construir la Villa Autopista.

En infantiles de AFA, Barclay con su look de bigotes y Chirola Romero (abajo, el último de la derecha).

En infantiles de AFA, Barclay con su look de bigotes y Chirola Romero (abajo, el último de la derecha).

Entre las anécdotas que se llevó en el alma, quedaron esos gestos solidarios cuando, en Juventud, llegaba a darle un lugar en su casa con un plato de comida a un puñado de pibes del barrio, como si fueran un hijo más. Además, llevó como preparador físico a Jorge Kistenmacher, una leyenda que educó a esos pequeños cuando ya estaba de vuelta tras ganar todo con Estudiantes y Peñarol, en el bronce de ambos clubes, como Profe ganador de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental.

Centro Recreativo Infantil Juventud

Don Barclay una vez encontró a una señora, Elba Celestre de Cipolla, que aceptó ceder a préstamo un terreno donde estuvo la cancha, cerca de unos bañados, en 121 y 525. “Ahí lo único que encontramos fueron yuyos, cardos y ranas. Por eso, después los pibes eligieron como apodo 'Las Ranitas'”. La institución jugó en LISFI hasta 2010.

Mucho más que un DT

Jorge estuvo dirigiendo en la región más de quince años. “Cuando largué, costó muchísimo”, confesaba. En realidad, nunca pudo dejar el fútbol. Siguió aferrado al alambrado como hincha de Everton, donde alentaba a Ariel, el menor, y después, como si el destino lo tuviera atado a una pelota, su hija Verónica le presentó al novio y actual marido Fernando Rapallini, ex árbitro internacional y actual gerente técnico arbitral en la AFA.

Jorge y sus hijos Verónica, Sebastián (ex jugador de Gimnasia) y Ariel.

Jorge y sus hijos Verónica, Sebastián (ex jugador de Gimnasia) y Ariel.

“Fefo lo llevó a muchos estadios y quedó amigo de varios árbitros, de hecho, viajaba con ellos y papá caía bien por esa forma de ser a la que nos tenía acostumbrado. Al volver a casa hablaba como un referí más”, recordó con una sonrisa el primogénito.

La contención, los consejos y las salidas risueñas brotaban naturalmente de su ser. Lástima que se ganó un rival íntimo como el cigarrillo, ese que aparecía como refugio momentáneo para tantas emociones entre tribunas, vestuarios y bancos de suplentes, y que a la larga le generó un daño irreparable en el cuerpo. Jorge había nacido el 15 de diciembre de 1953 en La Plata.

Su familia fue el equipo más grande que armó, en pareja con Marta —fallecida—. Ella acompañaba, como tantas mujeres que también hacen a un club de barrio, lugar donde se siembra, se aprende y se llega por vocación. Por esos campos donde canalizó la energía vital (y eterna) este amigo del fútbol, un padre, un amigo, un vecino de Tolosa que fue un campeón de la vida.

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