Hace 45 años, tuvo lugar un partido histórico en la noche de La Plata, cuando Gimnasia se enfrentó en el Estadio del Bosque ante Alemania Oriental, que había sido rival de la Selección argentina en el mundial de 1974, como parte de la preparación para la siguiente cita mundialista que se disputó en España, el año 1982 donde no clasificó.
En este repaso de anécdotas inéditas, fue una jornada en la que se vivieron diferentes emociones y vivencias poco conocidas hasta el momento. Uno de los seleccionados que hizo historia en uno de los grandes partidos de los Mundiales, aceptó una invitación de un Lobo que pugnaba por ascender.
“Estoy a cargo del seleccionado de Alemania Democrática desde hace doce años. Este es un equipo regular, aunque los mejores son Alemania Federal, Italia y Francia. En esta ocasión nos estamos preparando fuerte porque no queremos perder la clasificación para España”. La palabra de Georg Buschner, traductor mediante, en el vestuario visitante de la cancha de Gimnasia, era la de un símbolo del fútbol mundial.
El entrenador que llevó a la Selección de la República Democrática de Alemania (Alemania Oriental) al Mundial que se disputó en 1974 en “la otra Alemania”, la Occidental, a la que le ganó 1 a 0. Una victoria que se metió entre las sorpresas de toda la historia de los Mundiales, porque eran dos países divididos después de la Segunda Guerra Mundial. La población, la ideología y las disputas políticas, y el futbol no permaneció ajeno a ese Muro de Berlín. Además, de la mano de Buschner, habían logrado la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.
Buschner Alemania Oriental
El DT Buschner lo llevó a la medalla dorada en las Olimpiadas Montreal 1976
La noche en que brillaron en la cancha de Gimnasia, incluyó a seis jugadores de esa generación, Martin Hoffmann (el del gol a Argentina en la misma Copa), Joachim Streich (el capitán), Jürgen Dörner, Reinhard Häfner y en el segundo tiempo ingresó el arquero Jürgen Croy, titular en la gesta mundialista. “Al mundial de Argentina no vinimos porque nos superaron por gol average y creo que estaremos en el próximo”, expresaba el hombre, que década después era sindicado como agente informal de la Stasi, el servicio de inteligencia de la RDA.
Gimnasia Alemania Oriental 2
Luis "Toscano" Roselli volvió esa noche a Gimnasia
La llegada de Alemania Oriental a Estancia Chica
Llegaron a nuestra región tres días antes del partido que hoy cumple 45 años, donde golearon, aprovechándose de un rival que recién volvía del esfuerzo en la arena, en Mar de Ajó. El partido, al consultarse a directivos mens sana de la época, sirvió para alimentar una tesorería alicaída cuando iban a afrontar el segundo año en la Primera B. Se alojaron en Estancia Chica.
Y en la cancha sacaron una gran diferencia física, técnica y táctica, cuando en la mira estaba el 5 de abril, de visitante en Malta, el primero de los cuatro partidos que lo esperanzaban con llegar a España ’82. Antes, el buen nivel se dio en el 4 a 1 a Deportivo Morón, y dos noches en el estadio de Vélez, donde se quedaron con la Copa Juan de Garay tras igualar 1 a 1 con los Fortineros y vencer 2 a 1 a Racing. Tras el partido en La Plata, el tour siguió en Rosario.
Gimnasia no solo estrenaba director técnico, Eduardo Janín, que probó seis jugadores nuevos, sino también era el inicio de la era Norberto Sánchez en la presidencia. “Los trajimos sin abonar el target, y repartíamos cincuenta y cincuenta de la recaudación, que nos venía bárbaro”, recuerda Coco a sus 88 años, aún en la dirigencia de su club de barrio, Asociación Brandsen.
Norberto Sánchez
Coco Sánchez, presidente de Gimnasia que organizó el amistoso
Y en la charla con 0221.com.ar se le cruzan ráfagas de aquella potencia europea: “El fulbác en un instante cruzaba toda la cancha y era centrofóbal, y el marcador de punta se proyectaba de puntero y volvía, una cosa de locos. Cuando terminó el primer tiempo le dije a Antonio Rosl (gerente del fútbol de Gimnasia) que por favor hablara con el entrenador de Alemania para que los pare, porque esos tipos nos hacían catorce. Con el diario del lunes digo que pequé de inocente, ¿cómo iba a organizar un partido con Alemania cuando recién empezaba mi gestión?”. Los once del Lobo: Mercuri; Roma, Gottfrit, Arrambide, Andrés Verón; Pezzatti, Cassinerio, Beltrán; Roselli, Jorge Domínguez y Chazarreta.
“Nos pasaron por arriba, volaban, y nosotros estábamos duros como troncos por la pretemporada”, recordó Luis Roselli, que en una corazonada había resuelto volver a su primer amor, mientras en la Católica de Chile la paga era varias veces mayor.
Esa noche marcó la vuelta de Hugo Gottfrit, el recordado Colorado, que al finalizar el durísimo encuentro no ocultó su impotencia: “Jugar contra un equipo así es suicida. Hubo muchas diferencias. Ellos vienen jugando juntos desde hace tiempo. Era como correr contra máquinas”.
Gimnasia Alemania Oriental diarios
La crónica de Crónica y del Berliner Zeitung
“El único jugador que trató de armar a su equipo fue Alberto Beltrán, pero él solo no podía frenar a los aviones alemanes”, describió Diario Crónica. Más de la mitad del equipo nuevo, porque junto a Roselli y Gotffrit, se presentaron Roma Pezzatti, Cassinerio y Andrés Verón, más dos del banco, Rivas y Juan Carlos Prycodko, un puntero izquierdo que llegó con el pase en su poder desde Colón y esperaba el visto bueno del técnico. Estuvo en el banco, pero no ingresó.
Mosquitos, preliminares y un hincha alemán
La nostalgia se paseó por los viejos tablones cuando el público vio entrar a los germanos para la entrada en calor, mientras la reserva de Gimnasia vencía 3 a 2 a Cambaceres. “Contra éstos nos despedimos del Mundial del ‘74”, recordaron aquel empate que devolvió a los dos combinados, tras jugar el 3 de julio en la ciudad de Gelsenkirchen. Y la firma del periodista Ardizzone daba figuras a Babington y a Streich, que ante Gimnasia fue capitán y autor de un tanto. La formación fue Grapenthin; Troppa, Treloff, Deustedt, Ullrich; Lindermann, Steinbach, Liebers; Hoffmann, Streich y Trocha.
No todo les salió redondo a los europeos. El día anterior, cuando se dirigieron a hacer el reconocimiento del campo del Estadio Juan Carmelo Zerillo, se frustró el intento al encontrar una invasión de mosquitos, pero los dieciocho futbolistas cruzaron la calle 118 para moverse físicamente. Y el mismo día del juego, la puntualidad alemana se vio ante un hecho anormal. El juez Teodoro Nitti y sus colaboradores llegaron tarde y el retraso en el horario estipulado de las 21 llegó a extenderse casi media hora.
Cuando rodó el esférico, se sacaron las ganas. El primer tiempo ya estaban cuatro goles arriba. El resultado fue 6 a 0. Y entre los distintos periódicos, aparecen anécdotas insólitas. El “Berliner Zeitung” le puso una pizca de poesía al comentario al hacer mención al clima. “Dominaron a sus rivales ante 18.500 espectadores con temperaturas tropicales”, dice la crónica que aportó Edgardo Imas, historiador, que compartió con este medio una copia del diario digitalizado y disponible online en la biblioteca estatal de Berlín.
En la revista El Gráfico apareció un recuadro con foto. “Los alemanes salieron como un huracán” y resaltó un comentario del técnico del Lobo, que antes del partido dijo que sólo necesitaba un puntero izquierdo para completar el equipo. Ahora Eduardo Janín busca defensores como loco.
Al fino de la medianoche la prensa apuntaba a Martin Hoffmann como la figura, el número 9, que en el Mundial llevaba la 20 ante la Argentina. Todo era historia y en la salida, un hincha de esos que hacen al folclore histórico del fútbol, trataba de contener una lágrima.
Herbert Barr, alemán nacido en Liepzig, habitante de El Mondongo. Parecía que el tiempo se ponía de su lado y le devolvía una emoción. En Alemania, el desaparecido Herbert había visto jugar a Gimnasia y Esgrima La Plata en su gira por Europa, donde enfrentó al club de su tierra natal. La Segunda Guerra Mundial lo llevó a emigrar y quiso la vida que sea a pocas cuadras de la cancha de Gimnasia.
El sábado 7 de febrero de 1981 contó las horas desde temprano y preparó a su pequeño hijo Alfredo que hoy siente como si fuera ayer ese amistoso. “Recuerdo que mi padre dialogó amablemente con los jugadores alemanes a la salida de los vestuarios, lástima que no entendí de qué hablaron”, sonríe el socio vitalicio y además ex directivo. “Pero encontró a alguien de Leipzig”, asegura quien es testigo de esos noventa minutos olvidados, pero que en su familia dejaron mucho más que un encuentro de fútbol.
Casualmente, el Grupo 7 de las Eliminatorias tuvo en Liepzig una derrota en el partido decisivo ante Polonia, que los dejó sin jugar en España. “Fue el momento más amargo de mi vida”, confesó aquel técnico que renunció tras una década de éxitos.