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La historia detrás de la frase del Indio Solari que publicó Gimnasia y las fotos de su mítico show en el Poli

Tras la muerte del Indio Solari, Gimnasia recordó su relación con el cantante y rescató momentos que lo unieron al Lobo y a La Plata.

Luego de confirmarse la muerte del Indio Solari a los 77 años, Gimnasia lo homenajeó en sus redes sociales con una publicación que evocó algunos de los episodios que marcaron su vínculo con la institución. Aunque era hincha de Boca, el músico expresó en distintas oportunidades su afecto por el club platense y por su gente.

A través de una publicación en su cuenta de X, Gimnasia despidió al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, recordando uno de los guiños más recordados que el artista tuvo con el club.

La referencia remite a un recital realizado en 1988 en Garage, donde sobre el cierre del show Solari modificó una de sus letras más conocidas y cantó: “Me voy corriendo a ver qué escribe en mi pared la hinchada del Lobo”. La frase hacía referencia a Vencedores Vencidos, cuya versión original dice: “Me voy corriendo a ver qué escribe en mi pared la tribu de mi calle”.

Aquel gesto quedó grabado en la memoria de los seguidores de la banda y con el paso de los años se transformó en uno de los símbolos del vínculo entre el Indio, Gimnasia y la ciudad de La Plata.

Los Redondos en el Polideportivo de Gimnasia

La publicación del club también incluyó imágenes vinculadas a una presentación histórica de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el Polideportivo Víctor Nethol. El recital tuvo lugar en 1989 y formó parte de la etapa previa al lanzamiento de "Bang! Bang! Estás liquidado", disco que sería editado oficialmente algunos meses después, aunque varias de sus canciones ya circulaban entre los fanáticos en grabaciones piratas.

Las fotografías difundidas por Gimnasia muestran uno de los sectores que actualmente forma parte de la Sede Social de la institución, pero que por aquellos años era utilizado por las practicantes de patín y también funcionaba como camarín para las bandas que se presentaban en el tradicional escenario de calle 4.

La publicación del Lobo se sumó a las numerosas muestras de afecto que surgieron tras la muerte del músico y volvió a poner en valor una relación construida durante décadas entre Solari, la cultura platense y una institución con la que siempre mantuvo una cercanía especial.

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