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Gustavo y Guillermo Barros Schelotto contra Vélez: míticos partidos con Gimnasia y una cuestión de piel

Con amor y pertenencia a Gimnasia, los mellizos Barros Schelotto estarán este lunes en la vereda opuesta, como directores técnicos de Vélez.

Gustavo y Guillermo Barros Schelotto se cruzaron 14 veces en el esplendor de sus juventudes en Gimnasia ante Vélez, y en cuatro pudieron festejar. 14 duelos en una ráfaga de siete años de una “pica” que incluyó una final de octogonal por el boleto a las copas y por el título, pero también tuvieron varias peleas verbales.

De día o de noche, uno de los Barros Schelotto (o los dos) estuvieron en el verde césped, los rivales “a marcar”, y aunque el balance diera ganador a los de Liniers, los que hoy se deben profesionalmente a la V azulada, fueron los “enfants terribles” de La Plata, cuando recién se iban despegando de aquel hogar cómodo, de dos plantas, en la diagonal 78, a menos de cien metros de Plaza Rocha.

Allí nació el amor a la pelota, entre For Ever y las divisiones juveniles de Gimnasia, cuando el padre Hugo les regaló una camiseta original de Rodolfo “Fito” Pezzano, que llegó a jugar en 1982 en la Primera B. La época en que preferían distraerse con la canción “Flowers” de los Rolling Stones o varias letras de Los Rodríguez. Guillermo y Gustavo nacieron el 4 de mayo de 1973, en nuestra ciudad, y están a pocas horas de un partido especial, y a una semana de celebrar los 52 años, seguramente con una torta de mousse de chocolate y de mousse de dulce de leche.

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Guillermo Barros Scheloetto, con la 11, entre Cardozo y Pellegrino.

Aún está fresca la bienvenida que por los medios dispararon voces en contra de la dupla técnica, como los propios José Luis Chilavert, Roberto Trotta, y Raúl “Pacha” Cardozo, el 1, el 2 y el 3 que los enfrentaban en aquellos partidos trascendentales. Pero los mellizos se acostumbraron a escuchar cosas en contra desde chicos, desde que iban a firmar el primer contrato y algunas voces del club los enjuiciaban por lo bajo: “Decían que jugábamos porque éramos los hijos del médico o del ex presidente”, recuerdan. El debut en Primera se lo ganó primero Guillermo, el 6 de octubre de 1991, y para Gustavo llegó el 29 de diciembre de 1992.

Tres veces contra el Vélez de Eduardo Manera

La primera vez de un Barros Schelotto ante Vélez tuvo a Guillermo ingresando en el segundo tiempo, cuando el ya desaparecido Hugo Romeo Guerra clavó un gol en el arco del Estadio del Bosque, el 15 de diciembre de 1991. El Melli tenía 18 años.

La siguiente fue también para contarla en la columna del “haber”, porque en Liniers, ante el Vélez de Eduardo Manera –aquel lateral derecho del multicampeón Estudiantes de Osvaldo Zubeldía—, una reacción posibilitó igualar después de ir 0-2. Fue el 30 de junio de 1992, en diez minutos que tuvo rúbricas de Fabián “El Pícaro” Fernández (entró por Guillermo) y del “Camello” Guerra con un cabezazo imposible para Chilavert. Cinco minutos antes habían expulsado a Oscar Ruggeri (autor de un gol) y a Perdomo. Lamento de la V azulada porque se les fue Newell’s, campeón en la siguiente fecha, la última del Clausura ’92.

La rivalidad quedó creada un mes después, en el Estadio Monumental por la final del Octogonal, que clasificó a Vélez para la Copa Libertadores y a Gimnasia lo dejó en la Copa Conmebol (hoy Copa Sudamericana). Con 22 mil hinchas detrás del equipo del uruguayo Gregorio Pérez, todas salieron a favor de Vélez que goleó 3 a 0, con un tanto del “Avi” Alejandro Mancuso y dos del “Turu” José Flores.

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José Luis Chilavert durante uno de los Vélez vs. Gimnasia.

La temporada ’92 reservó un capítulo en el Bosque, donde Vélez sacó la diferencia mínima, por Mauricio Pellegrino, y con las primeras escenas de bronca desatada entre los equipos: el referí Juan Carlos Loustau expulsó a cuatro en el primer tiempo, Darío Ortíz y Esteban González, por agresión mutua, y a “Pepe” Basualdo y Guerra.

El año ’93 fue el regreso de un trofeo local a las vitrinas del Estadio José Amalfitani, y en que pudo las dos veces frente al Lobo. El 8 de abril, en Liniers, lo jugaba de igual a igual el equipo de Carlos Ramaciotti y Edgardo Sbrissa, pero un cabezazo del “Gallego” Esteban González daba cuenta de la receta pragmática del equipo de Carlos Bianchi. El autor del tanto era el segundo goleador argentino de los vigentes, detrás de Ricardo Gareca. Casi simultáneamente al festejo fue expulsado Pablo Morant. Vélez se consagró en ese Clausura ’93.

El 19 de septiembre, otra vez en Capital Federal, sin Guillermo, y Gustavo de entrada. Un gol de Trotta, agónico, empujó la pelota debajo del arco. El festejo burlón llevó al “Cabezón”, formado en Estudiantes, a pasar delante de todos los jugadores del equipo derrotado y a las risas le hizo un corte de manga. Fue apenas un aguijoneo de lo que iba a suceder en la siguiente película…

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Sergio Dopazo en un final caliente en el Bosque.

Escándalo de José Luis Chilavert y visitas a la comisaría

El arquero paraguayo era elogiado por colegas como René Higuita y según el entonces DT de la Selección argentina, Daniel Passarella era “el jugador que más desequilibra en el mundo”. Con su verborragia, Chilavert se ufanaba: “soy un héroe nacional” en Paraguay. Afuera del campo se pareció a una empresa ambulante, y en su visita a La Plata, el 3 de abril de 1994, fue también un boxeador sin reglas.

El guaraní esa tarde no supo perder y reaccionó como en una riña callejera cuando le tocó perder 3 a 2, ante el equipo de Roberto Perfumo, que venía de ganar la Copa Centenario de AFA. Guillermo jugó con la diez hasta el minuto 65; lo reemplazó Guillermo Larrosa. Salió cuando ya se habían anotado todos los goles en la tarde lloviznosa (Guerra, Morant, Fabián Fernández, para el local, y dos de Esteban González). “Me acuerdo del clima belicoso de esa tarde, la tensión en el ambiente”, describió el árbitro Guillermo Marconi, además de abogado y periodista.

Es al día de hoy que Guillermo Sanguinetti -titular del combinado uruguayo en esos momentos, por las Eliminatorias- se entristece por la reacción cobarde del colega. “Me echan junto a Pellegrino y termina el partido. Ahí discutimos varios y me pegan de atrás, en la nuca y digo me pegan porque no sé quién era… ¡Pero me tiró! Cuando me levanto para correrlo… era Chilavert que se iba corriendo rumbo a la manga, y también le pegó al señor que controlaba la manga cuando este iba a cerrarla”, le dijo a 0221.com.ar.

Embed - Chilavert suspendido por un año por incidentes en La Plata apert96 FUTBOL RETRO TV

La marea descontrolada incluyó a jugadores y auxiliares, con golpes de puño y hasta patadas. Sergio Dopazo (que fue expulsado durante el juego) cargó contra Trotta. El Tribunal castigó con 9 fechas a Dopazo y con 7 a Chilavert, que agredió al utilero Fernando Castro Acosta.

La Justicia llamó a declarar a varios y condenó solo al “Uno”, por la causa promovida por la denuncia de un particular. Treinta meses más tarde el juez Ernesto Domenech aplicó por primera vez a un deportista la Ley De la Rúa. Lo condenó a 13 meses de inhabilitación y 3 meses de prisión en suspenso. El abogado del arquero Juan Carlos Dillan era hincha de Estudiantes. José Luis vociferó como tantas veces: “Me condenaron porque soy paraguayo”.

“Esa generación armó un clásico, más allá de que era Estudiantes, obviamente, al segundo equipo al que le queríamos ganar en ese momento era el Vélez de Bianchi, uno de los mejores del fútbol argentino. Durísimo, nosotros con una mezcla de juventud y experiencia podíamos estar a la altura de ellos”, le cuenta Sergio Dopazo a 0221.com.ar, mientras aguarda el partido y reflexiona sobre el presente de sus ex compañeros. “Ahora, hay ex jugadores de Vélez que dijeron que Guillermo no era técnico para Vélez”.

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El abrazo entre Bianchi y Timoteo.

Con la tiza de Carlos Timoteo Griguol y de Carlos Bianchi

Vélez conquistó América en agosto del ‘94, y el 20 de noviembre de ese año llegó al Bosque, donde Gimnasia tenía las primeras inyecciones anímicas de Griguol, en sus primeras semanas. La goleada 3 a 1 con doblete de Federico Lagorio (uno servido por Guillermo, que todavía no había acordado su nuevo contrato) y el tercero de Fabián “Pícaro” Fernández, quien con una gran labor decidió al técnico de Vélez a sumarlo para el tramo final cuando también pudieron coronar con la Copa Intercontinental, en Tokio y ante el Milan de Italia.

Era un martes 16 de mayo y a las 21 se anunció el inicio del mejor partido de Gimnasia en el Clausura ’95, donde resultó subcampeón. El local sacó ventaja por Flores, todo jun verdugo gimnasista, pero le dieron vuelta el resultado. Gimnasia ganó 2 a 1 y con los dos puntos se tuteaba en la cima. Los mellizos con 22 años recién estrenados, recordarán esta noche agitada para siempre. A los 41 minutos Gustavo se fue a las duchas, expulsado. Antes, Chilavert le desvió un tiro penal a Morant.

Pero ante ese panorama y la historia de diecisiete años sin poder con este rival en su cancha, surgió Guillermo -volvía al equipo- con dos golazos. El primero, con tiro cruzado y rasante, y el segundo, de tiro libre, dejando estático al arquero del buzo del bulldog.

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Guillermo, en pleno festejo de gol.

“Partido clave fue el que le ganamos a Vélez, que era el gran candidato. Esa noche nos dimos cuenta que podíamos estar peleando bien arriba”, explicaba el delantero, también apodado “Granadero”. Quedaban punteros con San Lorenzo, a falta de seis fechas, de los cuales cuatro eran de local. El desenlace fue dolor por el subcampeonato, tras lo cual ambos talentos desecharon ofertas europeas.

El mismo año, el 12 de noviembre, otra vez a Liniers. A los 2 minutos el capitán Roberto Trotta, y el segundo de Flores. De los mellizos solo jugó Gustavo Barros Schelotto, reemplazado por el “Pepe” José Albornoz. En el arco Enzo Noce evitó una goleada. Vélez volvía a sumar una estrella, en tiempos de 30 mil socios mientras armaba la Villa Olímpica.

Embed - Torneo Apertura 1995 - Fecha 14 - Vélez 2 - Gimnasia LP 0

“Estoy en Gimnasia hace diez años y me doy cuenta que no me pasan las mismas cosas cuando juego un clásico que en el resto de los partidos, y en esa diferencia me doy cuenta que soy un hincha más”, expresó Guille en una nota con la revista institucional, donde participaron los hermanos y se tituló Dos al toque.

Desahogo de El Virrey” en el Estadio del Bosque

River y sus Galácticos, el Lanús de Héctor Cúper y el Pincha del Profe Córdoba, otros grandes planteles que soñaban con la estrella, y los dos más parejos que no aflojaban, el Lobo de Timoteo y el Vélez de Bianchi. Estaba Alberto Márcico, al que le gustaba “que los Schelotto me la devuelven redonda”. E igualaron 1 a 1, un amargo 23 de junio de 1996 en que el “Beto” tuvo la lesión en el tendón de Aquiles.

Un gol del “Topo” Sanguinetti, gran figura con sus proyecciones, estaba barriendo el invicto velezano, con dominio táctico y psicológico. hasta que un cabezazo de Martín Posse a los 83 minutos retuvo un punto y los tres que lo separaban del perseguidor Gimnasia.

El grito desencajado de Carlos Bianchi en la manga se viralizaría en esta era de redes sociales, pero lo publicó a doble página la revista El Gráfico. Los fieles visitantes se fueron cantando: “Olé, olé, olé, olá, a Carlos Bianchi nunca lo voy a olvidar”. El DT se iba a Roma y así mismo aquel grupo pudo dar la vuelta olímpica.

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El festejo Carlos Bianchi en el túnel del Bosque.

Otro 1 a 1 y de nuevo en el Boque fue el 15 de septiembre de 1996. Fue la última vez que Guillermo y Gustavo jugaron de titulares contra El Fortín. Roberto Sosa le metió el gol al arquero Cavallero, ya que Chilavert no vino a raíz del conflicto judicial iniciado dos años antes. Otra vez el “Cholito” Posse anotó un empate al desvanecerse las fuerzas y la tarde.

“Vélez no es vistoso, pero es muy efectivo”, decía Timoteo. El campeón fue River. La tabla anual del ’96 dijo que el mejor fue Lanús con 71, River 67. Gimnasia 66, Vélez 63, Racing y Rosario Central 61, Independiente 60, Estudiantes 59, Boca 58… Y que Guillermo fue el segundo mejor promedio (6.84) detrás de Ariel Ortega (6,86) en la puntuación de los periodistas de la revista El Gráfico.

El 7 de marzo de 1997 se vio otro partido parejo que definió por la mínima Patricio Camps, otro crack del súper Vélez, entonces al mando de Osvaldo Piazza. Sin Gustavo, pero con Guillermo, en Liniers volvió a calentarse el ambiente, y esa “pica” la sintió en una pierna Pedro Troglio -nuevo refuerzo- ante una violenta zancadilla de Raúl “Pacha” Cardozo, que vio la roja. En el último minuto llegó la diferencia para los locales, mientras que Guillermo deslizaba irónicamente: “yo juego al fútbol, si él (por Cardozo) jugaba al fútbol hoy hubiera estado los 90 minutos”.

Embed - Clausura 1997. Vélez Sarsfield 1 - Gimnasia L.P. 0. Pos Partido

Para el maestro Carlos Timoteo Griguol, los mellizos eran “los cachafaz”, tal cual pronunció en una de esas salidas del buen humor cordobés. Pero también podía cambiar por gestos adustos y decir que “le hacen un túnel a éste, lo putean al otro, le levantan la mano al referí… son así, son medio rayados, y yo los entiendo, pero busco que vayan mejorando porque es un desprestigio para ellos también”.

Y un día emigraron a La Boca cuando en el club mens sana ya sabía de otros que cuidaban bien de la pelota, Sebastián Romero y Mariano Messera (hoy director deportivo del club). Se cerraba una etapa en la que Gimnasia no dejaba de estar nunca entre los candidatos y Vélez no dejó trofeo sin conquistar: se quedó con la Supercopa “Joao Havelange” de 1996.

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Chilavert se le escapa a Guillermo.

El 22 de mayo de 2011 fue la última vez con la camiseta de la franja para Guillermo, en un regreso al club donde firmó un contrato simbólico, ya que jugó sin percibir salario. Con 38 años no pudo contra otro buen Vélez que venció claramente 2 a 0.

El “7” salió sustituido por el colombiano Córdoba en la última media hora. Esa tarde gris recibía una plaqueta el defensor velezano Sebastián Domínguez por los 100 partidos con la V en el pecho, el mismo Domínguez al que hace un mes reemplazaron los Barros Schelotto en un banco nada sencillo.

Embed - [PASO A PASO] Velez Vs Gimnasia LP - Clausura 2011 - Fecha 15

Envuelto en recuerdos, los ídolos de la década del ’90 se preparan para encender el canal que traerá un partido con presentes no tan encumbrados, aunque Vélez pisó fuerte en el inicio del campeonato continental.

Dice Dopazo: “Los mellizos tienen el corazón de Gimnasia, pero van a querer ganar y revertir la racha de local. En la cancha de Vélez cambia, me queda la deuda de cómo hubieran recibido jugando en Gimnasia, habría que esperar ese momento”. El “Topo” Sanguinetti desliza con la simpleza con que jugaba: “Hoy les toca trabajar en ese club, y si bien suena raro, son cuestiones a la que nos lleva la profesión”.

Cardozo, ofuscado porque la comisión no consulta a los campeones, sigue prendiendo mecha en alguna radio partidaria: "Después de una charla técnica Bianchi me dijo: ‘Venga, Raúl. No me importa que lo echen, pero a este muchacho (Guillermo), si pueden, denle un par de patadas por mí”.

La vida y el fútbol, con sus vaivenes y climas especiales, tiene a los Barros Schelotto en un banco nada sencillo y con el corazón en sentido contrario. A las 21.45 se pone en marcha un simple partido de fútbol, pero que con Vélez y Gimnasia sabe a viejas historias.

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