En un escenario de resultados esquivos y decisiones urgentes, la Comisión Directiva de Gimnasia decidió apostar por Alejandro Orfila como nuevo entrenador. El presidente Mariano Cowen confirmó que la elección no fue producto de una recomendación externa, sino de una convicción personal: "No tuve ninguna charla con Chiqui Tapia ni nadie me lo recomendó cuando llegó", afirmó en el streaming Primer Intento.
Orfila ya había tenido una entrevista con la dirigencia tripera en una instancia anterior, durante la elección que finalmente favoreció a Diego Flores. Sin embargo, aquella charla dejó una buena impresión en Cowen, quien la mantuvo en mente para el futuro. "Quedé muy conforme con él y por eso lo volvimos a llamar", explicó. Esta vez, la urgencia y la necesidad de un golpe de timón aceleraron el proceso.
El perfil de Orfila fue clave para tomar la decisión. Según Cowen, se trata de un técnico de "impacto rápido", una característica que encajaba perfectamente en el convulsionado presente futbolístico del club. "Creímos que era el indicado para este momento", sostuvo, haciendo referencia a una etapa de apremios tanto deportivos como institucionales.
Mariano Cowen en Primer Intento (4)
Cowen dio detalles de la llegada de Alejandro Orfila a Gimnasia.
Marcos Gómez | AGLP
5 entrenadores de Gimnasia en 3 años
La llegada de Orfila no se da en un contexto aislado. En apenas tres años, Gimnasia contrató cinco entrenadores, una cifra que evidencia la inestabilidad y los vaivenes del ciclo actual. "Tiene que ver con los resultados", justificó Cowen, dejando entrever que el club aún no ha logrado consolidar un proyecto futbolístico sostenido en el tiempo.
A diferencia de anteriores apuestas, esta vez la dirigencia quiere dejar atrás las improvisaciones. Con una Secretaría Técnica encabezada por Mariano Messera y un DT que ya había sido evaluado en el pasado, el Lobo busca pisar firme. “A todos los fuimos a buscar con un análisis previo y unas expectativas que no se terminaron cumpliendo”, admitió el presidente, trazando un mea culpa sobre las decisiones anteriores.
Orfila, ahora con el buzo puesto, tiene el desafío de revertir una realidad difícil: alejar a Gimnasia de la zona baja de los promedios, darle solidez a un equipo irregular y, sobre todo, devolverle competitividad a un club que sueña con más que simplemente sostener la categoría. Su llegada es, en palabras de Cowen, una apuesta con argumentos. Solo resta que el tiempo y el césped le den la razón.