Mikel Amondarain vivió una noche inolvidable en Estudiantes al convertir su primer gol en Primera División en la goleada ante Central Córdoba. El delantero se emocionó al recordarlo a su padre y celebró junto a su familia en el Estadio UNO.
Mikel Amondarain marcó su primer gol en Estudiantes ante Central Córdoba y lo dedicó a su padre, en una noche cargada de emoción en UNO.
Mikel Amondarain vivió una noche inolvidable en Estudiantes al convertir su primer gol en Primera División en la goleada ante Central Córdoba. El delantero se emocionó al recordarlo a su padre y celebró junto a su familia en el Estadio UNO.
Mikel fue uno de los protagonistas de la goleada por 5 a 0 frente en UNO, en una jornada que quedará marcada para siempre en su carrera. El mediocampista no solo aportó al triunfo, sino que convirtió su primer gol con la camiseta albirroja.
El tanto tuvo un significado especial. Tras convertir, el jugador miró al cielo en un gesto cargado de emoción, en recuerdo de su padre. En la platea, su madre, Rocío Marinangeli, y su abuelo, Cheche, siguieron la escena visiblemente conmovidos.
Luego del encuentro, el propio Amondarian compartió parte de su historia personal: "Nosotros somos del campo y, cuando yo empecé a jugar, nadie en mi familia entendía nada de fútbol. Ahí mi abuelo empezó a mirar y a entender un poco".
Su apellido tiene un fuerte arraigo en la localidad de Bavio, donde dio sus primeros pasos en Racing Club de Bavio, la institución en la que comenzó a formarse como futbolista en el predio ubicado sobre la calle Doctor Pepe.
La historia de Mikel está atravesada por una profunda tragedia familiar. Su padre, Domingo Amondarain, falleció en un accidente cuando él tenía apenas 6 años. El hecho ocurrió en la madrugada del 9 de marzo de 2011, cuando un Dodge Polara se estrelló en la ruta 54, a la altura del kilómetro 17, en cercanías de una escuela rural. En el vehículo viajaban cuatro amigos que regresaban de Brandsen.
La tragedia conmovió a toda la comunidad, que perdió a un grupo de jóvenes muy queridos. Años después, en el mismo camino que comenzó en su pueblo, Mikel tuvo su noche soñada y la transformó en un homenaje cargado de memoria y emoción.
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