jueves 15 de octubre de 2026

La dura historia de Matías Rosso: jugó en Estudiantes, perdió la vista y busca trabajo

Matías Rosso, exfutbolista de Estudiantes perdió la visión de un ojo por la diabetes, dejó el fútbol y hoy vende sándwiches para mantener a sus hijos.

La historia de Rosso está marcada por los cambios inesperados y la necesidad de salir adelante. El exdelantero, que pasó por Estudiantes y disputó la Copa Libertadores, dejó el fútbol profesional durante la pandemia de coronavirus, en 2020. Una fractura de tobillo mientras jugaba en Estudiantes de Caseros y la falta de oportunidades terminaron de alejarlo de las canchas.

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Sin embargo, ese no fue el único golpe que debió afrontar. En 2015, cuando llegó al Pincha, le habían diagnosticado diabetes. Años después, una complicación de la enfermedad le provocó la pérdida de visión de un ojo.

“Un día me desperté y no veía de un ojo. Me fui a la guardia con mi mujer, me hicieron todos los estudios y ahí me dijeron que se me había hecho una retinopatía por la diabetes y una trombosis”, contó Rosso al recordar el momento en que comenzó su problema de visión.

Matías Rosso trabajó de repartidor tras dejar el fútbol

Matías Rosso trabajó de repartidor tras dejar el fútbol

Tras el final de su carrera deportiva, tuvo que buscar nuevas alternativas para generar ingresos. Primero trabajó durante cuatro años en un comercio grande, después compró un auto para hacer viajes con Uber y más tarde consiguió un puesto como repartidor para una fiambrería.

“En la pandemia no conseguí más club y me tocó salir a buscar trabajo. Estuve cuatro años en un comercio grande, después me compré un autito para hacer Uber y más tarde conseguí repartir para una fiambrería. Había que trabajar de lo que sea”, recordó.

La nueva realidad del exjugador de Estudiantes

Actualmente, Rosso vende sándwiches y viandas en bicicleta por las calles de Rosario. Su pareja, con quien comparte la vida desde hace 16 años, es una pieza fundamental para sostener el emprendimiento: ella prepara la comida que él sale a ofrecer.

“Me conoce de toda la vida y está conmigo en las buenas y en las malas. Hoy ella me cocina las viandas y los sándwiches para que yo salga a venderlos, porque uno estaba acostumbrado a vivir una vida de futbolista y hoy le toca otra totalmente diferente”, explicó.

En medio de las dificultades, el exfutbolista intenta adaptarse a una realidad completamente distinta de la que imaginaba durante sus años como profesional. “Uno no está acostumbrado y se tiene que adaptar. Más que una enfermedad, es una forma de vida diferente a la que venía viviendo”, reflexionó sobre la diabetes.

Aun así, mantiene la esperanza de recuperar parte de la visión y evitar que la enfermedad afecte su otro ojo. “Hay algunas posibilidades de que se pueda revertir un poco lo del ojo. La fe es lo último que se pierde, y sé que se va a hacer lo posible para recuperar la vista y que no se dañe el otro ojo”, expresó.

“Me mandaron mensajes varios excompañeros y mucha gente que no conozco. Una persona me pidió que ponga un alias y se armó una ayuda hermosa. Estoy superagradecido con los hinchas de Chacarita, de Estudiantes y con todos los que me mandaron un mensaje de aliento”, destacó.

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