martes 24 de marzo de 2026

Juan Ramón Verón: historias de una leyenda mundial que arrancó en Berisso

Juan Ramón Verón, una leyenda de Estudiantes, partió a sus 81 años tras dejar huella en el fútbol argentino pero especialmente en La Plata y la región.

Sus padres nacieron en Corrientes. Juan Verón de Mercedes e Isabel, de Esquina. Emigraron a Buenos Aires, ingresando don Juan al frigorífico Swift en la sección matambreros. Juan Ramón fue el cuarto hijo, nacido el 17 de marzo de 1944 en la Maternidad de calle 1 y 69. Fue el menor de cuatro hermanos Isabel, Valentina y Arturo. El niño Juan Ramón creció en lo que hoy es la calle 23 entre 165 y 166, de la capital de los inmigrantes, barrio de Villa España —en la antigua denominación era la calle 5—. Era una casa de adobe.

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Su primer compañero fue Arturo Verón, quien el 6 de junio cumplirá 88 años. Con él disfrutó de las últimas charlas, como lo hizo siempre, aflorando el humor y el mate. De las anécdotas más lindas, que compartían con los familiares, estaban la del día que “faltó el arquero” y Arturo obligó a Juan Ramón a defender los tres palos, y como no tenía el calzado adecuado para jugar usó uno de talle holgado que ajustaron con piolas. Era una pobreza digna y ayudaban en la casa “vendiendo peras por las calles” de aquel Berisso que todavía no tenía autonomía Municipal.

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Juan Ramón Verón junto a su hermano Arturo, su primer compañero

Juan Ramón Verón junto a su hermano Arturo, su primer compañero

Los inicios futbolísticos de Juan Ramón Verón

Tenían cerca de casa la cancha del Club Atlético Villa San Carlos —este año llegó a su centenario—. “Nosotros queríamos jugar ahí pero los más grandes nos sacaban”, evocaba Juan Ramón. Entonces, se conformaban con otra más chica, del Centro de Fomento Deportivo y Cultural 25 de Mayo, de las actuales calles 167 entre 17 y 18. En esa institución barrial jugó un crack, Ruben Carriquiri (nacido en 1928), que llegó a jugar en primera de Estudiantes. Pero la prueba en el Pincha le llegaría a Verón gracias a Ismael Juan Delgado, quien había integrado el once albirrojo con Carriquiri. En 1957 fichó como jugador del fútbol amateur.

Juan siempre relató que “para la prueba fue con un amigo, en el tranvía 25, y se bajaron antes, equivocando la cancha. Era la de Gimnasia, que en ese momento tenía el portón cerrado".

En Novena división encontró a dos formadores, Stella y Rodolfo Pedrillo. Una de las últimas veces que viajó con su padre a Corrientes, se alargó la estadía y se apersonó a la casa de Berisso un emisario de Estudiantes, para que vuelva a entrenar. Entonces, Arturo mandó una estafeta postal a la casa de la tía Genoveva, que los albergaba en la calurosa tierra colorada.

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Juan Ramón Verón también pasó por las cámaras frías del Frigorífico Swift, la gran fuente de trabajo que Berisso tuvo desde principios del siglo XX

Juan Ramón Verón también pasó por las cámaras frías del Frigorífico Swift, la gran fuente de trabajo que Berisso tuvo desde principios del siglo XX

La irreparable pérdida física de su madre lo encontró con 15 años y su padre tuvo que viajar por trabajo. Entonces, Juan consiguió un empleo en el Swift. “Acomodaba las medias reses que estaban colgadas en rieles y las íbamos empujando”, evocó hace poco. A esas cámaras con temperaturas bajo cero entraba muy abrigado en el turno de la noche.

“Acomodaba las medias reses que estaban colgadas en rieles y las íbamos empujando” “Acomodaba las medias reses que estaban colgadas en rieles y las íbamos empujando”

El fútbol no lo dejó, y en Sexta división su categoría ’44 ganó una de las zonas del campeonato Juvenil de la AFA. Además de este hábil wing izquierdo, compartían equipo Ruben “Pelusa” Bedogni, Oscar “Cacho” Malbernat, Eduardo “Bocha” Flores y Carlos Oscar Pachamé.

El 4 de junio de 1962 fue papá, con dieciocho años. Nacía Mónica Verón, hoy residente en Berisso. Su mujer Soledad María Cepeda siguió dando a luz en los años sucesivos: María Alejandra Verón —1963— y Néstor Fabián Verón —1965—, el mismo año que llegó a afianzarse en primera con el nuevo DT Osvaldo Zubeldía. Su primogénito jugó en Estudiantes dos años en juveniles pero dejó por un problema de salud.

Su debut en la Primera de Estudiantes

El debut de Juan Ramón Verón fue en el estadio La Bombonera, en la última fecha del certamen de primera división de 1962, la tarde que se consagró Boca al golear 4 a 0. Tres días antes, el jueves había integrado la Reserva ante los boquenses.

Curiosamente, el inolvidable domingo 12 de diciembre del 62, el DT Saúl Ongaro incluyó de titulares a tres berissense: Daniel Epeloa (del barrio de la Rio de Janeiro), el “Ruso” Juan Oleynicky (del barrio Nueva York) y Juan Ramón Verón (de Villa San Carlos). Los once: Oleynicky, Manuel Castillo, 3 José Gutiérrez, José Albrecht, Ruben Cheves, Daniel Epeloa, Juan Carlos Rulli, Federico Horster, Ruben Koroch, Eduardo Flores (otro debutante y uno de sus mejores amigos) y Verón, con el número 11.

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La cobertura mediática del debut de Juan Ramón Verón con Estudiantes en la Bombonera

La cobertura mediática del debut de Juan Ramón Verón con Estudiantes en la Bombonera

En la primera acción fue al césped, donde sintió el rigor del primer pisotón en una pierna del capitán boquense, José Silvero, correntino. El mote de “La Bruja” fue de su compañero de la clase ’44, el tolosano Hugo Mercerat, quien hizo reír a varios cuando le dijo por su nariz punteaguda, “Juan, te pareces una bruja”.

En 1963 formó en la Tercera, el primer preliminar de los dos de cada domingo. Ese año iniciaba su trabajo el entrenador Miguel Ignomiriello, quien instauró el doble turno y convenció a la comisión directiva de Mariano Mangano que debían buscar alojamiento cercano. Juan Ramón llegaba a La Plata, habitando en las cercanías del Estadio, y ocupaba el tiempo libre haciendo tareas de pintura dentro de la institución.

En 1964 fue la figura de “La Tercera que Mata”, tal como apodaron al equipo juvenil ese año fue subcampeón solo por un descuido en la última fecha, ante Rosario Central. Allí tuvo de compañero a Enrique “Tinga” Flores (el 8 o entreala derecho, hoy DT del fútbol infantil Pincha) y otra de sus grandes amistades. “Pateaba y cabeceaba bien, era brillante, aunque no le podías exigir que recupere la pelota. ‘Para eso están ustedes’ nos decía”.

La llegada de Osvalo Zubeldía al León

En 1965 llegaron Osvaldo Zubeldía y Argentino Geronazzo, dos revolucionarios tácticos, dándole la titularidad, tal se preveía a finales del ‘64. Ocupó el puesto que dejaba Adolfo Bielli transferido a Central. De 34 fechas, jugó 27, con 9 goles, dos más que Marcos Conigliaro (refuerzo ese año y el más caro de la historia de Estudiantes hasta ese momento).

“Los primeros goles los metí en la cancha de Banfield, perdimos 3 a 2”. Fue bajo una lluvia y en 9 minutos Verón sacó un derechazo que no pudo contener Edilberto Righi. Era el primer gol oficial de la ciclo Zubeldía. El local lo dio vuelta 3-1 y en el minuto 89 Verón volvió a meter otro, ayudado por el desvío en Calics, rival.

El país gritó por Estudiantes el 6 de agosto de 1967 al ser el primer cuadro chico que ganó un torneo regular, el Metropolitano. A las pocas semanas salieron de gira por Europa.

“Verón ha logrado la casi unanimidad de simpatía de las tribunas adictas”, se escribió en una revista partidaria Estudiantes, que describe a los 23 años, con su primer automóvil Peugeot 404, casado y tres hijitos: Mónica, de 5, María Alejandra, de 3, y Fabián, de 2.

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Dupla letal de la ofensiva de Zubeldía, Verón y Conigliaro

Dupla letal de la ofensiva de Zubeldía, Verón y Conigliaro

La primera citación a la Selección Argentina fue el martes 22 de marzo de 1966, con la dupla Osvaldo Zubeldía y Antonio Faldutti. Se presentaron en Atlanta los nuevos convocados con chances de viajar al Mundial de Inglaterra: Basile (Racing), Viverti (Huracán), Schneider (Platense) y Verón (Estudiantes). Eran 28 jugadores y debían quedar 22 en la lista. Viajaban para entrenar con otros dos cracks a la concentración ubicada en Ramos Mejía, en el Colegio Ward. Allí estudiaban inglés y el cuerpo técnico les hacía escribir una revista.

Verón, con Zubeldía en la selección, jugó un amistoso ante el Sion de Suiza, en el viejo Monumental de River, 1 a 1, gol del jugador de Ferro, Ruben Berón. Esa noche se organizaron dos partidos, y uno que la prensa llamó “Los Posibles del Mundial” tuvo a Verón de titular. Todo se derrumbó como una pesadilla, cuando Faldutti quiso que la dirigencia lo equiparara en la jerarquía como otro técnico y no como ayudante de campo. La AFA no dio marcha atrás, renunció Faldutti y atrás lo siguió Zubeldía. No habrá Copa del Mundo para Verón con el reemplazante Juan Carlos Lorenzo.

El comienzo de la historia con la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental

Goles espectaculares un año épico para todo Estudiantes. El 27 de abril de 1968, semifinal ante Racing por Copa Libertadores, con una chilena en tiempo suplementario para el 1-1 que clasificó al albirrojo. Luego, llegó el Palmeiras, donde anotó tres goles en la serie final que llegó al tercer partido. El primero fue una apilada que inició sobre la calle 1, en dirección a 57, colocando la pelota en la historia de un triunfo 2 a 1 luego de ir abajo en la primera final. Solo existe un video pero fallado de esa obra cumbre.

“De todos los goles, elijo el de Manchester porque fue la culminación de lo que habíamos iniciado”, sentenció el protagonista. Fue el 16 de octubre de 1968 y un cabezazo suyo abrió el marcador en suelo inglés, donde por primera vez un visitante daba la vuelta olímpica. Anotó diez goles entre la Libertadores y la Intercontinental, máximo anotador pincha.

Al ganar la tercera Copa en 1970 fue el capitán en las dos finales ante Peñarol, ya que Oscar Malbernat estaba suspendido.

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Con Zubeldía en una foto histórica de 1967 (agachado, el último)

Con Zubeldía en una foto histórica de 1967 (agachado, el último)

En 1969 volvió a la Selección. Fue un amistoso internacional en Asunción, Paraguay, 0 a 0. Alcanzó a jugar cuatro partidos con la albiceleste: dos ante los guaraníes y dos ante Francia.

¿Gol de Verón o de Conigliaro? Ante el Feyenoord holandés se jugaba el partido de ida por la Copa Intercontinental, en Boca. En el arco del Riachuelo hubo un córner que envió combado Marcos Conigliaro. Decían que era gol olímpico del quilmeño, y en la TV el relator deslizó: “Nos parecía que rozó en Verón”. El 11 buscó desviarla con la cabeza en el primer palo. Desde entonces, para los amantes de las estadísticas, flota una duda: ¿Verón tiene un gol demás o un gol menos? (La mayoría le otorga el gol a Juan, que tiene 19 en esos cotejos internacionales). Cuando en 2023 Mauro Boselli convirtió un gol ante Tacuarí, volvió a tocarse el tema: “Con 19 goles lo alcanzó a Verón”.

Daniel Romeo, Camilo Aguilar y Pedro Verde son tres amigos íntimos que definieron a JR como “un hermano de la vida”. Los tres eran delanteros, de la camada de la Tercera campeona que fogueó Juan Urriolabeitia. Con el tandilense Romeo se hablaba por teléfono cada día: “Me ayudó mucho cuando debuté con 17 años en la primera”.

El juniense Aguilar y una anécdota a puro corazón de león: “¡A Verón lo vi jugar con fisura en la pierna derecha! Se hizo un buen vendaje, calcita de yeso, medias y a jugar! Si los pibes veíamos eso, ¡cómo no ibas a correr y meter!”. El pampeano Verde ha sido metafórico y se lo dijo en vida: “Conocí las estrellas y una de ellas era Juan. Eternas concentraciones y caminatas por el Country”.

Verón y Verde, además de compañeros y amigos, concuñados. Juan volverá a contraer matrimonio, con María Cecilia Portela Goyena (hermana de la esposa de Pedro Verde), llegando a la vida Juan Sebastián, Yesmil e lani.

La asunción de Carlos Salvador Bilardo

En 1971 Estudiantes jugaba por cuarta vez consecutiva la final de Copa Libertadores. Verón no pudo estar en el tercer y último partido, en Perú, por una lesión en el metatarsiano. Perdió a manos de Nacional y así dejaba la conducción Ignomiriello (el sucesor de Zubeldía). Pero a fin de año asumió otro amigo entrañable de la “Bruja”, Carlos Salvador Bilardo, que sacó al equipo de la zona baja de la tabla y en el último partido del “Narigón” (dirigió sin cobrar y sin título hablitante) celebró ese primer paso con una goleada de local a Racing 5 a 2, con doblete de Verón.

Los hinchas y la platea oficial (la techada, que en un principio no le tenía paciencia) deliraba con una canción memorable: “¡Si ve una bruja montada en una escoba, ese es Verón, Verón, Verón, que está de broma…!” Pero la broma más grande pareció lo de un club de México que se interesó en su contratación. Para la prueba no consiguieron rival y el partido no se hizo, pero lo forma de probar al wing fue haciéndolo patear penales. Juan se volvió sin firmar, con bronca, pero sin rencores, como era su personalidad.

Al volver, el técnico José Silvero le preguntó cómo estaba para jugar contra Gimnasia, un clásico de verano. “Sin problemas”, advirtió. El jueves 17 de febrero de 1972 tendrá por él una ráfaga goleadora sin precedentes en el fútbol. Empezó con un gol de “La Bruja” a los 41 minutos; estiró la cuenta Romeo a los 7 del segundo, y Verón mandó a la red tres bochazos a los 35, 38 y 39 (¡tres goles en cuatro minutos!). El que lo sufrió fue Hugo Orlando Gatti, el arquero showman. “Al Loco le metí uno de zurda, uno de derecha, uno de cabeza y uno de tiro libre mientras acomodaba la barrera”, contaría después Juan.

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Tres goles en cuatro minutos, ante Gimnasia y a Gatti (foto: Museo Estudiantes)

Tres goles en cuatro minutos, ante Gimnasia y a Gatti (foto: Museo Estudiantes)

“¿Sabes que nos decía Zubeldía sobre Juan en la previa a los partidos? Que consigamos algodones para guardarlo bien”, es la voz del arquero multicampeón Mario Gabriel Flores, el popular “Bambi”, que mantuvo hasta el final una relación entrañable.

Llegada a Grecia y regreso al León

En 1972 arregló con Panathinaikos de Grecia luego de siete años en el plantel profesional albirrojo. En la ciudad paradisíaca de Atenas estuvo tres años, con un título, conociendo a otro “monstruo”, Ferenc Puskas, el de la selección húngara que fue su DT.

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En el Panathinaikos de Grecia

En el Panathinaikos de Grecia

Verón vuelve en 1975 a Estudiantes y el 9 de marzo nació Juan Sebastián, un hijo destinado a jugar las Copas del Mundo que le faltaron al padre. El día del nacimiento había clásico en 1 y 57 y concentraban, cuando llegó la noticia al Country. Bilardo le dijo que podía ir a ver al recién nacido y por la tarde hizo un gol en un 3 a 3.

Se proclamaron subcampeones del Torneo Nacional ‘75, detrás de River, en una delantera de las más respetadas, pese a no ganar: El “Tano” Ruben Galetti, el “Fantasma” Miguel Benito y la “Bruja” Verón. El periodista “Mercurio” firmó un comentario tras un nocturno en Racing, apelando a la mística de aquellos cracks: “La Bruja y El Fantasma”.

El arrecifeño Horacio Rodríguez, un recio defensor de bigotes que “en toda su carrera no vi a un jugador con tanta inventiva. La fama no lo cambió, ya siendo figura no tenía ego. No iba a decirte ‘el partido lo gané yo’, era introvertido y no le gustaba que lo halaguen”. Era tan modesto y buena persona que René Manceda, un chico debutante, se perdió un gol solo luego de una habilitación de taco de la leyenda Pincha. “Quedé solo con el arquero, pero la tiré a las nubes. Le pedí perdón… ‘No te hagas problemas, pibe’, me respondió”. Miguel Reguera, otro mediocampista de los setenta, sostuvo que “con los jugadores distintos es sencillo, porque resuelven en menos tiempo que nosotros los jugadores normales. Era un tipo muy silencioso, ni estridente cuando ganaba, ni se angustiaba cuando perdía”.

Su partida a Colombia para ser ídolo del Junior

En 1977 pasó a Colombia, al Junior de Barranquilla. “Mi llegada se dio por mi amigo Alberto Poletti, que jugó conmigo en Estudiantes y José Varacka (técnico argentino) aprobó mi contratación”, contó Verón en un libro del periodista Gabriel Jessurum.

Cuando desplazaron al DT, indagaron si Verón era capaz de jugar y dirigir. La “Bruja” no dudó en pedir consejos a dos hombres que en ese momento trabajaban en el mismo país, Zubeldía (Nacional de Medellín) y Bilardo (Deportivo Cali). Dijo que sí. Lo que pasó después lo llevó al monumento que hoy tiene el Junior, club que visitó con frecuencia. Metió tres goles en el clásico con Unión Magdalena, clasificaron al Hexagonal Final y allí se coronaron. El título se celebró como en las épocas coperas del pincha, de noche, y bajo una llovizna en el Campin de Bogotá. Juan “no se puso de titular”, pero decidió entrar por otro argentino, Carlos “Pinza” Vidal. El plantel tuvo a más compatriotas: Juan Delménico, Eduardo Solari, César Lorea y Camilo Aguilar.

Ya campeones, completaron la última fecha ante el Atlético Nacional dirigido por Zubeldía, que buscaba entrar a la Libertadores. Ese día Verón se enojó con Aguilar, porque le metió un gol que significó el empate que perjudicaba los intereses de don Osvaldo. “¿Cómo le vas a hacer un gol a Zubeldía?”, le reprochó la Bruja.

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Las huellas de sus pies, eternizadas en Barranquilla, Colombia

Las huellas de sus pies, eternizadas en Barranquilla, Colombia

En diciembre de 1977, mientras regresaba al país en un avión de Avianca, conoció a Germán Guerrero Vargas, dirigente del Cucuta Deportivo. Verón no iba a volver a Junior y quería un retiro grande en Estudiantes. Pero el dirigente colombiano, que buscaba jugadores en Argentina, lo convenció a Juan para que luzca la cuarta camiseta en su carrera. Le hizo contratar a su amigo Aguilar, a Hilario Bravi, y como DT a Oscar Cadars.

Tenía “buen ojo” y el Cucuta salió ganando cuando Verón les señaló una futura compra: Iguarán, que recién se iniciaba en el Junior. “Traiganlo a Cucuta, cualquier cosa respondo por él”. Ese delantero tuvo futuro: Mundial 1990 por la selección Colombia.

Su último ciclo en Estudiantes y las marcas históricas

En 1980, a sus 37 años, volvió a Estudiantes. Compartió equipo con Abel Herrera, Hugo Gottardi, y una sangre joven que daría que hablar: José Luis Brown, Julián Camino, Claudio Gugnali, Miguel Russo, Patricio Hernández, José Daniel Ponce, Christian Guaita, Adriano Custodio Mendes, Sergio Gurrieri y Carlos Bertero (todos bicampeones 82-83).

“Es el séptimo jugador más longevo en marcar un tanto con la camiseta Pincha”, afirma el socio y estadista Darío Caceres. Se lo gritó a Central, en La Plata, a los 54 minutos. Era el 2 a 0 y cerró en 96 conquistas en rojo y blanco. Aquel juego finalizó igualado en dos, el 2 de noviembre de 1981.

Juan Ramón también ocupa el séptimo puesto de los “máximos artilleros”, con la misma cantidad que Ernesto “Tecla” Farías. ¿A quiénes tuvo más fácil? A Racing (10), Huracán (6) y Gimnasia LP (5).

Se retiró en calle 1, el 22 de noviembre del ’81, ante Atlético Tucumán. Fue reemplazado en el entretiempo por el pibe Hugo Ruíz. Totalizó 337 partidos, uno más que Rodrigo Braña completó 336, consigna el Museo oficial del Club Estudiantes.

Verón está en el puesto 11 de los futbolistas con mayor cantidad de partidos jugados; 28.886 minutos en cancha. Solamente fue expulsado 8 veces.

La Bruja se fue al ascenso

La leyenda siguió en el ascenso. Firmó para Argentino de Quilmes, conducido por su amigo Malbernat, capitán del mítico León copero. En Primera B jugó el último clásico lugareño frente a Quilmes. Allí sí, dijo adiós en AFA, con 544 partidos y 172 goles.

Llegó a ser abuelo el 28 de diciembre de 1981 cuando nació Jonathan Verón. El pibe gozó del fútbol desde chico hasta la adultez, siendo campeón en la Liga Amateur Platense, para San Lorenzo de Villa Castells.

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Capitán en Argentino de Quilmes, su último club en AFA

Capitán en Argentino de Quilmes, su último club en AFA

En 1985 firmó su última planilla oficial, en una liga afiliada al Consejo Federal de AFA, jugador del Club Juventud Unida de General Madariaga. Con 41 años, en la última fecha, ante El León, sufrió una fractura en la pierna izquierda que lo tuvo enyesado tres meses. Entre su debut oficial en 1957 en Novena y su adiós en la Liga Madariaguense transcurrieron 28 temporadas.

Luego estuvo listo para compartir juego y asados con los ex jugadores en la Mutual del Club Estudiantes (lo que hoy serían los planteles Seniors).

El camino de la Bruja como entrenador

Se recibió de director técnico, y además fue socio fundador de la Primera Escuela Técnico Docente “Adolfo Pedernera”, inaugurada en 1988. Luego, participó en la inauguación de la Escuela de Técnicos “Osvaldo Zubeldía”, de la cual era director general hasta el año pasado, brindando cursos y avalada por el gremio ATFA (Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino).

Con otro amigo y gloria pincha como “El Bocha” Flores se puso el buzo y dirigió varias camadas, por lo general tomaba la dirección de la Cuarta y la Reserva. Con el histórico grupo de jóvenes de la categoría 1973 también es responsable de la guía y la enseñanza, al igual que el Bocha Eduardo Flores. Allí tuvo el gusto de dirigir a Martín Palermo.

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Como técnico de los juveniles del Pincha, con la '73 campeona. Martín Palermo parado en el extremo

Como técnico de los juveniles del Pincha, con la '73 campeona. Martín Palermo parado en el extremo

Se fue a Guatemala, un país que en su juventud lo ovacionó durante una gira de Estudiantes, en el verano de 1966. En el municipio de Santa Lucía organizó a un equipo nuevo, el Azucareros de Cotzumalguapa, y lograrán el ascenso a la Liga Mayor. En el mismo país tuvo a cargo a Comunicaciones y ganará dos títulos (1994-95 y 1997-98), donde tuvo la ayuda de dos de escuela pincha, Camilo Aguilar y Pedro Verde, más Juan José Vazquez (“Jota”) y el preparador físico Ricardo Paladino.

En 1998, junto a Eduardo Manera y Daniel Romeo, tomaron el seleccionado de Guatemala, con la asesoría de Bilardo.

Empezaron a buscar su opinión por el hijo: “Hablamos, más allá del fútbol, porque esto es un deporte pasajero. Lo más importante es que sea el mismo buen chico de siempre”, decía de su hijo Juan Ramón ante su presentación en el Mundial de Francia ’98.

Volvió al país y a Estudiantes en el 2000. El recordado Julio Alegre, entonces vicepresidente, le propuso trabajar en contacto con los socios de las distintas filiales, y a mirar jóvenes promesas en todo el país.

Los últimos años de Juan Ramón Verón

Las últimas veces que corrió detrás de la pelota, y se divirtió como nunca fue en el Prado Español, en Villa Elisa, con aficionados y algún ex futbolista como Juan Carlos Rulli, otro amigazo, ex pincha y multicampeón con Racing. “El día que no me marquen, no juego más”, se mofaba Juan, que a los 75 años se encargada de las pelotas paradas y los penales. Jugaron allí hasta la pandemia. Entre otros chistes, a su hijo Sebastián —se sumaba a los picados domingueros—, le decía: “¿¡Adónde jugaste vos!?”.

Conoció a Agustina Amaro, la mujer con la que compartía una relación sentimental hasta los últimos días. La “Bruja” también gustaba jugar al tenis, y tenía un rol dentro del Club como representantes de la Cultura Pincharrata en todo tipo de eventos, participando de las reuniones con socios y socias de las filiales del interior y del exterior.

Vio debutar en Primera división a un nieto, Deian Verón, el 7 de marzo de 2021. En total, tenía 17 cariñosos nietos y nietas. Matías, Estefi, Aldana, Evelyn, Ignacio (hijos de Mónica); Jonatan, Carlos, Florencia, Lucas (de Alejandra); Braian, Joshua, Joel, Justine (de Fabián); Bianca y Bautista (de Yesmil), Iara y Deian (de Sebastián).

En Colombia, “La Ventana de Campeones” es una estructura de 33 metros de alto con vidrios reflectivos, en pleno Caribe colombiano. Allá están grabados sus pies y le han compuesto un tema musical, “Maranguango goleador”, de Antonio Del Villar.

Y en la Argentina, desde su cabezazo triunfal ante los ingleses, el tango “La bruja pasó la escoba” es un tributo con letra de Eduardo Pagola y voz de Jorge Sobral.

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