sábado 18 de julio de 2026
Lo Celso argentina sonrie Mundial 2026
Revelado

Giovani Lo Celso, la historia inédita de Estudiantes como herencia

El padre y el abuelo de Giovani Lo Celso, jugador de la Selección son hinchas de Estudiantes. Un recordado bisabuelo llegó a ser delegado del club.

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La Selección argentina funciona como una gran familia. Y detrás de cada jugador, de cada integrante del cuerpo técnico y de cada abrazo en los festejos, suele esconderse una historia que merece ser contada. La de Giovani Lo Celso tiene un capítulo de Estudiantes, con finales felices.

Gio, mediocampista surgido de las divisiones inferiores de Rosario Central, donde debutó en Primera División el 19 de julio de 2015 de la mano de Eduardo Coudet, creció en una casa atravesada por el fútbol y una forma de ser: el espíritu bilardista y zubeldiano que marcó a varias generaciones de hinchas de Estudiantes.

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Ese legado lo transmitieron su padre, Juan Lo Celso —ex futbolista de Central Córdoba de Rosario y otros equipos de ligas—, su abuelo Eligio Lo Celso, de 87 años —más conocido como “Chacho”, hoy residente en la ciudad santafesina, muy fana de Carlos Bilardo y Osvaldo Zubeldía—, especialmente su bisabuelo, Arindo "Lito" Lo Celso, a quien Giovani no llegó a conocer pero que dejó una huella profunda en la familia: fue delegado del León en la provincia de Santa Fe.

"Lito fue el que metió el virus pincharrata en Chacho y en Juan", le cuenta a 0221.com.ar Andrés Radice, primo hermano de Juan Lo Celso. La “BrujaRadice fue un histórico futbolista de Central Córdoba, muy querido por los hinchas, porque “nunca se guardó nada”. Es dueño del récord de presencias oficiales con la camiseta charrúa y en la temporada 1994-95 enfrentó a aquel Pincha que marchó hacia el título del Nacional B. Conoce muy bien la historia familiar de los Lo Celso.

Bandera pincha de Rosario. La llevaban los años '80, entre otros, Juan Lo Celso.

Bandera pincha de Rosario. La llevaban los años '80, entre otros, Juan Lo Celso.

"Más allá de que yo soy de Central y Juan —mi primo hermano— es de Estudiantes, íbamos juntos a ver fútbol. Compartimos nuestra infancia, jugamos juntos al fútbol y nunca perdimos el vínculo", recuerda Radice, apodado "La Bruja", 59 años y padre de seis hijos. "Uno de mis hijos es de la misma edad de Gio. Si él no iba a jugar a mi casa, mi hijo iba a la de ellos", agrega.

Rosario tiene varios representantes dentro de la Scaloneta. Mientras Lionel Messi creció en la zona sur de la ciudad, Giovani Lo Celso lo hizo en Alberdi, el tradicional barrio de la zona norte, a pocas cuadras del estadio Gigante de Arroyito.

Le decían "Pachamé"

El año 1983 quedó grabado para siempre en la memoria de Juan Lo Celso. Por un lado, aquel delantero zurdo consiguió jugar en la Primera B de AFA con Central Córdoba bajo la conducción técnica de Juan Miguel Echecopar, uno de los integrantes del legendario Estudiantes campeón de América y del mundo.

"Juan era un delantero zurdo, de muy buena presencia física", recuerdan quienes lo vieron jugar. En el idioma del tablón lo apodaron "Cañón". Pero en el barrio y dentro de la familia el apodo era otro: "Pacha", en homenaje a Carlos Pachamé, uno de los grandes emblemas del Estudiantes multicampeón y del que tanto le hablaron “Chacho” y “Lito”, los primeros Lo Celso que sintieron el orgullo de ser albirrojos.

Francesco, Giovani (los dos futbolistas) y papá Juan Lo Celso.

Francesco, Giovani (los dos futbolistas) y papá Juan Lo Celso.

Hay, sin embargo, una fecha que Juan lleva tatuada en el corazón como hincha de Estudiantes: el 14 de febrero de 1983. Aquella noche, el equipo de Bilardo derrotó 2 a 0 a Talleres en Córdoba y se consagró campeón del Torneo Metropolitano. Entre los hinchas que se movilizaron hasta el estadio cordobés había un pequeño grupo de rosarinos que comenzó a soñar con una filial. “Éramos pocos, pero entre ellos estaba Juan Lo Celso", recuerda Víctor Faga, socio del interior y actual columnista de un programa partidario de Estudiantes.

Bajo la tutela de Carlos Bilardo

"Ese día, del que nos enamoramos todavía un poco más de Estudiantes, lo tuve a Juan Lo Celso almorzando en casa. No tuvimos una amistad de esas que atraviesan la vida, pero compartimos una linda vivencia gracias a los colores del Pincha. Empezamos a cruzarnos en las canchas a mediados de los años setenta, cuando nuestro equipo venía a jugar a las provincias del interior", cuenta Faga.

Y agrega un detalle del campeonato bajo la tutela del “Narigón”: "Antes de salir para Córdoba uno de los dos autos tuvo una falla mecánica y hubo que esperar varias horas para repararlo. Mi mamá y mi abuela nos prepararon una sopa inolvidable. Hacía un frío terrible y llovía. Si buscan en los archivos van a encontrar que fue uno de los días de febrero más fríos de la historia argentina".

Y allí colgaron la bandera con la leyenda Rosario, la misma que volvió a aparecer durante toda la década del ochenta y hasta diciembre de 1992. "Esa bandera se fue en el cajón con el Loco Dabousa, fallecido en un accidente de tránsito. Había sido muy conocido por los jugadores del Estudiantes campeón del mundo. Acá lo apodábamos 'El Loco Carcarañá”, evoca Faga, nacido en San Lorenzo, la misma ciudad santafesina (a 37 kilómetros de Rosario) que vio crecer a Javier Mascherano. La actual filial rosarina continúa vigente, aunque ya no es aquella primera agrupación que entre otros fundaron el mismísimo Juan Lo Celso, papá de Gio.

Entre Rosario y la Selección argentina

Durante muchos años Juan Lo Celso acompañó a Estudiantes cada vez que jugaba en Rosario, ya fuera frente a Central, Newell's, Colón o Unión. En las últimas décadas, ya no se lo vio, pero en esto influyen varios factores: además de sus dos hijos que lograron ser futbolistas, tampoco está permitido el acceso de hinchas visitantes.

Sí quedaron recuerdos. Y otro de los más festivo donde se vio a Juan Lo Celso fue del domingo 6 de mayo de 1984, cuando Estudiantes derrotó 4 a 2 a Newell's, local aquella tarde en el Gigante de Arroyito, el escenario de su rival máximo. Los bullangueros albirrojos se hacían sentir en una de las bandejas alta. Vieron brillar a Alejandro Sabella, Miguel Ángel Russo y José Daniel Ponce, pero hubo un futbolista que se llevó todos los aplausos: Marcelo Trobbiani (futuro campeón del Mundo en México ’86). "Mandrake" no convirtió goles, aunque arrancó la gestión de todas las jugadas importantes de un equipo que, dirigido por Eduardo Luján Manera, pudo haber marcado seis goles, según consignan las crónicas de la época. Hoy, Juan Lo Celso, con 60 años, vive con emoción cada paso de su hijo en la Selección argentina.

El gol de Lo Celso a Jordania.

Rodeado de sus nietos —tres de ellos ya juegan al baby fútbol en Rosario Central—, suele mantener un perfil bajo y evita las entrevistas, salvo cuando algún medio rosarino lo descubre en las inmediaciones de los estadios del Mundial 2026. “Gio desde muy chico estuvo comprometido con el fútbol", dijo durante el último Día del Padre.

Y la emoción alcanzó su clima máximo cuando uno de sus cuatro hijos encontró el camino del gol con la camiseta argentina frente a Jordania y casi completa con un doblete, el pasado 27 de junio, completando el 3-1 Lautaro Martínez —de penal— y “La Pulga”.

También existirá otra imagen que recorre el planeta. Al finalizar la semifinal frente a Inglaterra, Giovani Lo Celso divisó una bandera argentina en la tribuna con una leyenda que decía: "Las Malvinas son argentinas". Saltó un cartel publicitario y la pidió al fanático albiceleste. Luego la acomodó sobre el césped para que pudiera verla todo el estadio. Y después la levantó junto a Cristian Romero y Lisandro Martínez.

Giovani Lo Celso con la bandera de Las Malvinas.

Giovani Lo Celso con la bandera de Las Malvinas.

La cruda guerra de Malvinas que vivió a flor de piel las generaciones de argentinos como su padre pincha. En aquellos años ochenta, cuando justo después del cese del fuego, apenas unos meses después, el Estudiantes de Bilardo celebró el título de un campeonato denominado por la AFA, “Soberanía Nacional”.

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