El fallecimiento de Miguel Ignomiriello generó una profunda conmoción en La Plata y especialmente entre los hinchas de Estudiantes. Don Miguel murió el último viernes al mediodía y dejó atrás una extensa trayectoria vinculada al fútbol y, particularmente, a la formación de juveniles.
Durante las dos jornadas de velatorio, familiares, amigos, exjugadores y referentes de distintos clubes se acercaron a despedirlo. Sus tres hijos, Fernando, Miguel y Gabriela, además de nietos, nietas y sobrinos, permanecieron junto a él durante todo el tiempo.
Entre quienes fueron a darle el último adiós estuvieron Humberto Zucarelli, Gabriel "Bambi" Flores, Roberto Cicora y el Profe Cancela, integrantes de distintas etapas de aquella recordada "Tercera que Mata". También se acercaron Carlos Pachamé y Alberto Poleti, quienes incluso habían acompañado a la familia durante los últimos días de Ignomiriello en el hospital.
Antes de dirigirse al cementerio privado Parque Iraola, el cortejo fúnebre pasó este mediodía por UNO, el estadio de Estudiantes. Allí, el féretro fue acompañado por dos camisetas especialmente significativas para la historia del entrenador: una del Pincha y otra de Rosario Central.
La camiseta de Estudiantes llevaba la leyenda "La Tercera que Mata", mientras que la de Central fue acercada especialmente por el presidente de la filial del club rosarino en La Plata.
Estudiantes despidió a Miguel Ignomiriello.
También hubo numerosos hinchas albirrojos que se acercaron durante el velatorio. Muchos lo hicieron con camperas y buzos del club, mientras que uno de ellos dejó sobre el féretro, a la altura del corazón, un escudo acompañado por la copa del mundo, en reconocimiento a la importancia que tuvo Ignomiriello en la formación de jugadores que luego hicieron historia.
El propio Estudiantes había enviado una corona de flores y el primer equipo lució un brazalete negro y realizó un minuto de silencio antes de su partido frente a Deportivo Riestra.
El recuerdo de Ignomiriello en Estudiantes y otros clubes
El legado de Don Miguel trascendió las fronteras de Estudiantes. En Rosario Central dejó una huella importante y hasta La Plata viajó especialmente José Pascutini, uno de los futbolistas que se formaron bajo su conducción.
También hubo representantes de Douglas Haig, club donde Ignomiriello trabajó durante muchos años. Gimnasia tampoco quedó al margen de la despedida: el histórico entrenador trabajó allí a fines de la década del 50 y participó del armado del equipo que sería conocido como el Lobo de 1962. Antonio Rosl y Luis Agostinelli acompañaron a sus familiares.
Otro de sus vínculos históricos estuvo relacionado con Banfield. Osvaldo Papaleo llegó a La Plata junto a su hermana Lidia y el exgobernador y dirigente del Taladro Gabriel Mariotto. Una de las coronas que acompañó el velatorio fue enviada por la institución del Sur.
Miguel Ignomiriello dejó su marca en Estudiantes y Rosario Central.
Desde Brasil, el ex presidente de Estudiantes Enrique Lombardi hizo llegar sus condolencias y volvió a plantear la posibilidad de que la figura de Ignomiriello sea homenajeada con una estatua de bronce en el Paseo de los Profesores, donde ya se encuentran las de Osvaldo Zubeldía y Alejandro Sabella.
Tras la despedida en UNO, los restos de Miguel Ignomiriello fueron trasladados al cementerio privado, donde familiares, amigos y representantes del mundo del fútbol le dieron el último adiós a uno de los grandes formadores de la historia del fútbol platense.