El día que Guido Carrillo visitó por primera vez la Catedral, a donde volvió lleno de gloria con Estudiantes
Guido Carrillo tenía 16 años cuando fue convocado a las escalinatas la Catedral frente a la Plaza Moreno, a la que volvió festejando títulos con Estudiantes.
El domingo 9 de marzo de 2008, Guido Carrillo y veintiún deportistas disfrutaron del click de una cámara, siendo protagonistas de competencias amateurs en la región. Desde un ajedrecista a un jugador de softbol con su ropa de competencia y sus artículos preferidos, que incluían palos de hockey, karting, casco, antiparras y por supuesto balones de diversos colores y pesos.
Se saludaron y nunca más se vieron después de aquella tarde de la que pasaron diecisiete almanaques. También fueron sus padres, y la sorpresa hizo que varios preguntaran qué pasaba en esa época sin tanta exhibición por internet.
Lo cierto es que uno de esos chicos hoy es protagonista y ya visitó tres veces el Palacio Municipal, donde su rostro y las copas ganadas con Estudiantes tienen como fondo a la Catedral frente a la Plaza Moreno.
Aquella vez, el rubión llegó de Magdalena con medias blancas, botines gastados y una camiseta Topper con la 9. Una breve crónica lo presentó así en el suplemento de futbol infantil “ El Clasiquito ”: Guido M. Carrillo. Deporte: Fútbol – Inferiores AFA. Nació: 25 de mayo de 1991. Institución: Estudiantes de La Plata. Padres: Laura Mayora y Marcelo. Escuela: Instituto Sagrada Familia (Magdalena). Otro deporte: tenis.
Maestros de la vida
Los pasos hacia el sueño tienen razones en la sangre. El abuelo materno Raúl Omar Mayora fue centrodelantero de Estudiantes, integrando los preliminares en la década del cincuenta, en Tercera y Reserva, con 27 partidos y 17 goles en ambas categorías. Había firmado contrato profesional pero no tuvo lugar en el primer equipo.
El padre, Marcelo Carrillo, nacido en 1965, también era un 9 de área que sacudía las redes de la vieja Liga Magdalenense de Deportes para Unión y Fuerza, donde jugó hasta 1991 (año en que nació Guido). Y tuvo su fichaje en Independiente, porque Pepe Santoro (gloria del arco Independiente, que tenía casa de veraneo en Atalaya) “vino a ver un partido y me llevó a la Cuarta, fui de grande y sin una base física de inferiores, y jugué dos años hasta que me lesioné la rodilla”.
Raúl Mayorga carnet Estudiantes
El carnet de Raúl Mayorga, el abuelo materno de Guido.
El matrimonio de Marcelo y Laura, con cinco hijos, decidió bautizar a todos con nombres cortos para no usar apodos. En casa existía hasta 2020 otro que guardaba botines con celo y se ponía la 9 negra y amarilla del pueblo, Manuel Carrillo, el hermano mayor, seis años más, pero por trabajo y siempre está hinchando a los Torteros. En octubre pasado Guido acompañó en la fiesta Aniversario de Unión y Fuerza, fundado en 1941.
En el calor del hogar están las razones de tantos esfuerzos desde pibe. Pero a pesar de que Magdalena es su lugar en el mundo, Guido Marcelo (su segundo nombre es el mismo del padre) nació en La Plata. “A la madre la atendía un ginecólogo de La Plata y por un tema sanitario nos llevó al parto en las diagonales, pero a las 24 horas ya estábamos en Magdalena. Guido nació con problemas asmáticos”, cuenta ese padre que un día decidió llegar a la canchita de CRIM.
Raúl Mayorga
Abuelo materno Raúl Mayorga, gana de cabeza en el arco de 57 del "Hirschi"
El pediatra recomendó que el niño hiciera deportes. Tenía 4 años de edad y de la mano de Alberto Mendez, su primer entrenador, entró al mundo del fútbol infantil en el Centro Recreativo Infantil Magdalena. Después, sumó el tenis, donde cuentan que era muy bueno y luego tuvo que optar por uno de los dos.
Los afectos durante y después de los partidos tienen a una persona clave. El abuelo paterno Víctor Carrillo, quien llegó a tomar la presidencia de los Naranjas, cuando tenía a su hijo en la ’75. “Ese abuelo es un fenómeno y va al Estadio UNO”, dice Méndez. Vale abrir un paréntesis de una historia de la infancia cuando Guido fue dirigido por Roxana Lara, una de las primeras mujeres delegadas de un equipo de varones en la historia de la región.
Carrillo Crim Magdalena
Otra formación en Magdalena, abrazado por Roxana Lara, la DT.
El equipo tenía su bandera, La Maquinita y entre los seguidores estaban los tíos Federico Carrillo y Aldo Carrillo. Un recordado secretario del club, Oscar Pedranzzani, llevaba todas las estadísticas donde figuraba los dos campeonatos consecutivos, y uno de ellos tuvo semejanza a lo que vive como profesional: a fines de 2001 la liga infantil hizo un Torneo de Campeones, donde se encontraban los mejores de las tres zonas, y el equipo de Guido, como campeón de la Zona 2, luego venció al mejor de la Zona 1 Ateneo Popular, por penales.
Agustín Méndez, que jugaba de 4, cuenta que “en LISFI Guido con 10 años te definía los partidos como un tipo de treinta”. El 5 era Diego Gómez, otro amigo del pueblo que le hablaba en esos días de Juan Sebastián Verón, ya que su hermano Leo Gómez (hoy abogado) fue compañero de la Brujita en juveniles.
Un llamado de Gimnasia
El 2000 era el tiempo de mejor cosecha en Gimnasia, durante el lapso donde Carlos Timoteo Griguol mejoró las juveniles y la captación funcionaba a pleno en cada hueco donde picara una pelota. Los dos clubes llamaron a la familia Carrillo y atendió el padre. “Fui a ver los dos clubes y me gustaron mucho más las instalaciones del Pincha”, afirmó Marcelo. El día de la prueba nunca había pisado una cancha de once, lo probó Luis Ceferino Suárez, ex mediocampista de la Primera pincha en los años noventa. Fichó en Liga Metropolitana, en la era del coordinador de infantiles Carlos Bottegal.
Sus viajes fueron incontables, desgastantes, demostrando la fortaleza psíquica para no aflojar, con un plus: el viaje se hacía más largo antes por las condiciones de los caminos. Salían desde Magdalena por la Ruta 11, agarraban la 56 hasta Bavio, y luego el tramo de la R36 hasta encontrar la calle que dirige directo al acceso al Country Club de City Bell. No fue un camino de rosas. En Octava un tiempo de descorazonamiento, “no quería seguir yendo, no había caso, eh, y con Marcelo Vivas lo logramos convencer”, asegura el progenitor.
Carrillo Crim Magdalena 2
La 91 del CRIM. El segundo y más alto es Guido Carrillo
“En esa época no se quedaban a cursar en Estudiantes”, añade Méndez, quien sigue recomendando pibes del CRIM para intentar una carrera. “Ahora entrenan a las 8, se quedan a comer allá, estudian y vuelven a las 6 de la tarde a Magdalena. Muchos ven el resultado final nomás, pero están las virtudes de la constancia y el sacrificio”. Todo un viajecito de 72 kilómetros de ida y otra vez para la vuelta, al que el delantero le encontró la vuelta: a los 18 fue el primero que sacó el registro de conducir y venía solo en un Peugeot a gas.
Aquel purrete comprendía el esfuerzo de sus compañeros, y a los de la pensión de calle 7 supo llevarlos hasta City Bell. “Algunos poníamos nuestros dos pesos para llenar el tanque. Una vez el Peugeot nos dejó a pata en el Camino Centenario y nos remolcó mi viejo con su camioneta, quedando una marca por el latigazo de la soga que despintó y rompió un pedazo de chapa”, dice su amigo Federico Iglesias.
Carrillo 8va Estudiantes
Carrillo en la 8va división de Estudiantes
Los momentos de zozobra son un chapuzón de felicidad con solo pensarlos, “Llegué en prenovena y en la primer práctica de prueba me tocó hacer dupla con Guido, y me fue bien porque jugué a su lado”, sonríe el Toti, hoy empresario de futbolistas. “Guido siempre mojaba”, brota de Gabriel Recavarren una frase con el aval de quien más años integró la camada ‘91, desde promocional a la reserva y con pretemporada de la mano de Alejandro Sabella.
La primera estrella de Guido Carrillo
Ultimo año de infantiles en AFA. Era diciembre de 2004. La Prenovena se topa con Vélez en la definición de AFA. Una caravana de familias y allegados llegaron a la cancha de Comunicaciones, en Agronomía, CiudadAutónomadeBuenosAires. La cancha de los Carteros iba a darse para Guido el primer título con la camiseta de la que hoy es goleador histórico. Y volvía, en un año con problemas musculares producto de su “estirón” físico, ya que pasaba largos meses solo haciendo ejercicios de elongación.
Se había perdido la Copa Nike. Aquel día los once fueron Jorge Beltramini; Alfonso De Blasis, Martín Sosa, Jonatan De Felice, Víctor Olivera; Martín Basualdo, Nelson Choque, Alejandro Russo, Fernando Lizarraga; Guido Carrillo y Enrique Mamani. En la banca quedaron Hipólito, Benítez, Federico Enrique,Gabriel Recavarren, Pablo Ramírez y Alberto Lobato.
El DT Alejandro Russo había formado un equipo prácticamente nuevo. Fue Poroto un ex delantero Pincha de 1986 a 1990 y convocado a la Selección argentina para los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. El VascoGustavo Echeverría era el preparador físico y el control médico a cargo del doctor Eugenio. En la foto grupal está Omar Rulli (papá de Gerónimo), el representante en AFA y en Liga Metropolitana.
Carrillo campeón prenovena Estudiantes
Guido Carrillo con la prenovena campeona de Estudiantes
Perdían los leoncitos y empató Martin Basualdo, un pibe de El Indio de Brandsen. Llegaron a la definición por tiros del punto penal y se destacó el arquero que ingresó con la 12, Mario Hipólito. Esta fotografía para la colección despertó una emoción grande en Alejandro Russo, que le contó a 0221.com.ar: “Ha sido y es una pasión inexplicable los vínculos que genera el fútbol. De Guido me acuerdo hasta los botines que tenía cuando llegó, unos Nike gris y azul con la pipa amarilla. No teníamos buenos resultados hasta que llegó él y salimos campeones de punta a punta. Ese año jugamos el clásico en la vieja cancha de tablones. Siempre supimos que Guido iba a llegar, por las condiciones y por lo centrado”.
En la postal está Carlos Auzqui, pero no jugó ya que aún se esperaba el pase desde Temperley. Otros chicos que dieron la vuelta olímpica fueron Guillermo Ghe Centurión (hoy cantante del grupo Las alas de Ícaro) y Andrés Causa, hoy periodista de Atentos Pinchas. Este reconoció que frente a las condiciones de todos los integrantes de una categoría muy buena optó por jugar al rugby con otros amigos después de cumplir su sueño de vestir la roja y blanca. “ Le decíamos 'El Gordo' porque era morrudo, porque tenía un físico por encima de la media”, tiró el colega.
La banda de la 91 albirroja sigue siendo uno de los ejes de su vida, está activo en el grupo de WhatsApp y si la concentración del exigente profesionalismo le permite, por ahí mete un comentario y se disculpa por el faltazo a una reunión. Entre otros, están Leonardo Jara, Pelu Cardoso, Héctor Morales y Javier Favarel.