martes 03 de noviembre de 2026
Medina festejo gol Nacional
Desconocido

Bautizó "Cacique" a Alexander Medina, es hincha de Gimnasia y celebró la heroica clasificación de Estudiantes

Una historia cercana a Alexander Medina, desde el apodo hasta las llamadas de cada semana. Nació en Uruguay y jugó en Gimnasia.

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"Nos llamamos muy seguido, pero creo que la amistad se va terminar el día que yo vaya a dirigir a Gimnasia", sonríe, del otro lado del Río de la Plata, Julio César Ribas. En diálogo con 0221.com.ar, expresa algo que va más allá del fútbol y tiene que ver con la historia de Alexander Medina. “Si hay cosas que no terminan nunca en la vida son los buenos amigos”, afirma.

A sus 69 años, comenta fútbol para Fix, el canal que pertenece a ESPN, y espera con expectativa la final de la Copa Libertadores entre Estudiantes y Palmeiras, que se disputará en el Estadio Centenario de Montevideo, Uruguay, su tierra natal, en Rivera. "Mientras no dirijo, hago de analista", suelta.

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Enseguida se entusiasma al hablar de Medina, su amigo y exdirigido, aunque nunca se enfrentaron como entrenadores. También expresa su felicidad por otro compatriota, el arquero Fernando Muslera, al que, según recuerda, "defendí en la mala durante la última Copa del Mundo".

El inicio de la amistad con Alexander Medina

Su relación con el actual entrenador de Estudiantes quedó sellada desde el primer día de 2002, cuando lo llamó para incorporarlo a Liverpool, de la B uruguaya. Fue un vínculo exitoso para ambos, que se mantiene hasta hoy: no hay semana en la que no conversen por WhatsApp y compartan cuestiones familiares y, por supuesto, futbolísticas.

“Me acuerdo que Alexander estaba viviendo un momento difícil en su trayectoria y después de estar en dos o tres equipos de Montevideo ya se volvía hacia el interior —es de Salto—. Yo había aceptado la oferta de dirigir Liverpool y me faltaba un delantero. Me lo trajo un contratista (Gonzalo Madrid) y la primera vez que hablamos me di cuenta que era el delantero que necesitaba y que yo era el técnico que él también necesitaba. Hicimos una campaña excepcional", relató Ribas.

El Cacique defendiendo los colores de Liverpool.

El Cacique defendiendo los colores de Liverpool.

Aquella campaña terminó con Liverpool campeón invicto en treinta fechas y con el ascenso a la A. Medina había convertido trece goles, una cifra que, aunque no parecía extraordinaria, resultó importante para el equipo. Ribas ya proyectaba lo que podía venir. "Le dije que al otro año iba a tener la posibilidad de trascender. Me dice que se quedaba de cualquier manera y me preguntó cómo podía ser el goleador del campeonato de primera. Le expliqué que primero íbamos a armar un equipo que le haría hacer juego a su goleador, que él en esencia era goleador, y además iba a aprender a patear los penales y los tiros libres".

Los resultados volvieron a acompañarlos. En 2003, Medina se convirtió en goleador de Liverpool y al año siguiente lo compró Nacional, donde pudo finalizar al tope de la tabla de goleadores, junto a Carlos Bueno. Junto a las enseñanzas, Ribas le había dejado un seudónimo que lo acompaña hasta hoy. "A mí me gustaba ponerle apodo a todos los jugadores y para él pensé en un cacique. Cuando me preguntó por qué, le expliqué: 'Más allá de ser malhumorado, el Cacique tiene la flecha envenenada, y ésa es la que usan los goleadores'".

Las charlas con el Cacique

En las conversaciones que mantiene con fluidez con el Cacique quedan muchas otras anécdotas imperdibles. Y en la charla con este medio aparece uno de los momentos en los que el actual entrenador de Estudiantes atravesaba rachas sin convertir y necesitaba recuperar la confianza. Ribas lo alentaba, y conociendo bien el carácter de aquel delantero, apuntaba. "No te olvides que sos un Cacique con las flechas de acero, no de goma".

Alexander Medina, referente de Nacional de Uruguay.

Alexander Medina, referente de Nacional de Uruguay.

Y recordó una situación extrema que refleja en parte el temperamento del nacido en 1978. "Saltó a buscar una pelota con un defensa y se chocaron las cabezas. Cacique quedó semi desmayado con pérdida de conocimiento. El doctor me dice que hay que trasladarlo al hospital y le digo que espere porque para mí estaba bien. Mientras él seguía en el césped y me insistían en hacer el traslado, me acerco y le digo 'Cacique, despertate y ponete a jugar porque se está jugando el campeonato uruguayo y vas primero en la tabla de goleadores. '¡Despiérteme!', le dijo al doctor. Pero de todas maneras lo terminaron llevando de la cancha al hospital'".

En Liverpool, con Ribas en el banco y Medina en el ataque, fueron subcampeones del Torneo Apertura, campeones de la Copa Montevideo y consiguieron la clasificación para la liguilla Pre Libertadores. Después la rompió en Nacional. En un clásico de 2004, que el Bolso dio vuelta con un doblete de Medina, el delantero levantó los brazos y simuló el lanzamiento de un arco y una flecha. Fue otro gran año para el atacante, que despertó el interés de los españoles de Cádiz, quienes se quedaron con su pase.

“Jugué y soy hincha de Gimnasia”

Julio César Ribas nació el 8 de enero de 1958 en Rivera, Uruguay, tuvo su etapa de jugador. Y el primer pase que logró en el exterior fue al fútbol argentino, disputando para Gimnasia el torneo de Primera B de 1981. El Lobo atravesaba tiempos difíciles y su incorporación se produjo a partir de una prueba de jugadores libres que llegaron en avión. Quedó seleccionado junto a otros dos futbolistas y, posteriormente, el propio Ribas opinó a favor de la contratación de un tercer oriental: Jorge Rodríguez Rodríguez.

Aquel equipo terminaría sexto en un formato de campeonato que todavía no otorgaba posibilidades de participar en un Octogonal por el ascenso. Los dos primeros, Nueva Chicago y Quilmes, consiguieron subir de categoría. Con la camiseta número 5, el uruguayo conquistó al hincha tripero gracias a su enjundia. Disputó veintisiete partidos y compartió plantel con futbolistas de la talla de Luis Roselli, Alberto Beltrán, Jorge “Potro” Domínguez, Jorge Higuaín, Rodolfo “Fito” Pezzatti y Enrique Chazarreta.

Práctica en el bosque. Roma, Ribas, Alonso May, Rodríguez y Juan Guillermo.

Práctica en el bosque. Roma, Ribas, Alonso May, Rodríguez y Juan Guillermo.

El vínculo con Gimnasia, sin embargo, no se limitó a su paso por el equipo. También alcanzó a su familia. “Mi padre era socio de Peñarol desde que nació y cuando vine a Gimnasia se hizo fanático y se hizo de amigos”, relata Julio, quien todavía recuerda a las personas que lo recibieron y lo acompañaron en aquella etapa: Beto Napolitano, Amadeo Cejas y Coco Sánchez, entonces presidente del club.

El fútbol volvería a cruzarlo con Gimnasia, aunque esta vez como rival. Ya como entrenador de Sud América, Ribas consiguió meter al modesto club en la Copa Conmebol, la actual Copa Sudamericana. En la primera fase protagonizó un verdadero batacazo al eliminar a los de Carlos Timoteo Griguol, que venían de ser subcampeones del Clausura ’95. La serie quedó marcada por un empate 1 a 1 en el Bosque y goleada 4 a 0 en el estadio “General Artigas” de Paysandú, el 31 de octubre de 1995. Una eliminación que, por las circunstancias y la dimensión del rival, quedó entre los recuerdos destacados de Ribas, que recibió una plaqueta de la comisión directiva del recordado presidente albiazul Héctor Delmar.

Hoy, con su trayectoria como entrenador y su identificación con el Lobo, la pregunta aparece inevitablemente: ¿le gustaría tener una oportunidad para dirigir a Gimnasia en el futuro?: “Claro que sí, aparte estuvieron muchos uruguayos dirigiendo. Pero ahora está bien con Pereyra. Si algún día se diera, me gustaría, sin ninguna duda. Y sería lindo un clásico con Cacique”, tira una chanza Julio.

La final de la Copa Libertadores entre Estudiantes y Palmeiras

El partido lo encuentra expectante desde su condición de uruguayo. Respecto a la hazaña albirroja en la vuelta de semifinales, en el Estadio Maracaná, Ribas pone el foco en lo motivacional. “La historia juega siempre y mucho. Es inspiración. Es emoción. Cualquiera que se ponga la camiseta tiene que sentir la inspiración de un campeón con historia como es Estudiantes. El tema es que en 90 minutos no ganas con la camiseta, pero está eso que empuja. ¡Pobre del que no tenga inspiración! Los uruguayos, argentinos y brasileños van a contar por los tiempos de los tiempos ese legado. Es más, el uruguayo entrega todo hasta quedar muerto, y la mayoría de los triunfos épicos han sido cuando se decía que no se podían lograr. Nuestra esencia es esa misma que ustedes aplauden en Argentina de todo jugador uruguayo. Yo soy de Gimnasia, lógicamente, pero al margen de eso, siendo entrenador, siendo objetivo, la historia de Estudiantes a nivel internacional es maravillosa. Es lógico que esa historia pese en los jugadores a través del tiempo y Medina la ha utilizado como factor emocional”.

Julio César Ribas y su intervención en Fix como comentarista.

La vida de Ribas también está atravesada por historias que exceden largamente una cancha de fútbol. Un abuelo fue general de la República Oriental del Uruguay, candidato presidencial en 1971 por el Partido Colorado y ministro. Un personaje de otra época, con una particular manera de entender el honor. “Se batió cuatro veces a duelo, en una de ellas con un presidente, José Valle Ordoñez, a espada. En el último duelo tenía 75 años y fueron los hijos y veintiún nietos; yo estaba a cien metros del regimiento donde se desarrolló ese duelo. Así se zanjaban las diferencias cuando alguien se sentía manchado en el honor”.

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