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Como en Agrandadytos: cuatro nenes de La Plata debatieron sobre la vida adulta en un streaming

En un especial por las vacaciones de invierno, cuatro nenes de La Plata hablaron de sueldos, trabajo y tecnología en un programa especial de “No es una Copia”.

En una edición especial de No es una copia por las vacaciones de invierno, cuatro chicos de La Plata protagonizaron un segmento inspirado en Agrandadytos. Hablaron sobre sueldos, trabajo, tecnología y el mundo adulto, dejando respuestas tan espontáneas como desopilantes.

Las vacaciones de invierno llegaron a No es una copia con un guiño a uno de los programas más recordados de la televisión argentina. Cuatro chicos platenses ocuparon el rol de conductores y respondieron preguntas sobre temas que habitualmente forman parte de las preocupaciones de los adultos.

Los protagonistas del especial fueron Bruno, de 9 años; su hermano Benicio, de 11; León, también de 11; y Amira, de 9, cuatro chicos platenses con personalidades e intereses muy distintos. Bruno disfruta de andar a caballo, bailar, pintar y pasar horas haciendo trends de TikTok. Benicio es un apasionado por el deporte; ambos son hinchas de Boca, juegan al básquet en Meridiano Quinto y asisten al Instituto Bivongi.

León cursa sus estudios en el Colegio San Simón, juega al fútbol en Universitario de Berisso, es fanático de Estudiantes y dedica buena parte de su tiempo libre a editar videos y tocar instrumentos: hace apenas una semana comenzó clases de batería. Amira, por su parte, asiste a la Escuela Primaria N° 1, también es hincha de Estudiantes, fanática de Harry Potter y entre sus actividades favoritas aparecen la lectura, el dibujo y cocinar tortas junto a su papá.

Una de las preguntas que más dio que hablar fue cuánto dinero consideraban necesario para que una persona tuviera un "buen sueldo". Las respuestas fueron tan variadas como llamativas: mientras algunos imaginaron cifras de 40.000 o 50.000 pesos, León sostuvo que un trabajador debería ganar cerca de un millón de pesos. Incluso explicó que "si todos los días vas a jugar al fútbol cinco, no te alcanza", relacionando el ingreso con los gastos cotidianos y sorprendiendo con un razonamiento muy propio del mundo adulto.

¿Cuándo empieza la adultez?

La charla también giró alrededor de una pregunta clásica: ¿a qué edad una persona se convierte realmente en adulta?

Aunque la mayoría ubicó ese momento entre los 19 y los 25 años, más allá de la edad aparecieron las responsabilidades como el verdadero cambio. Mudarse solo, conseguir trabajo o incluso tener hijos fueron algunas de las respuestas que surgieron durante el intercambio. Para Bruno, por ejemplo, el momento de hacerse grande llegará cuando empiece a trabajar.

Los Agrandadytos y un mundo sin pantallas

Los chicos también imaginaron cómo serán los teléfonos dentro de dos décadas. Hablaron de celulares voladores, hologramas y dispositivos prácticamente iguales a los actuales, aunque con tecnología mucho más avanzada.

La conversación derivó luego hacia cómo era crecer sin internet ni teléfonos celulares. Mientras los conductores recordaban los teléfonos fijos, las cartas y los juegos de la infancia, los invitados reconocieron que les costaba imaginar un mundo sin pantallas, aunque varios contaron que todavía disfrutan de jugar al aire libre, salir con amigos por el barrio o hacer el clásico "ring raje".

Entre respuestas ingeniosas y definiciones improvisadas, los conductores fueron explicando cada concepto. Así, el homenaje a Agrandadytos terminó convirtiéndose en una mezcla de humor, curiosidad y aprendizaje que dejó en evidencia cómo los más chicos interpretan el universo de los adultos y las preocupaciones de la vida cotidiana.

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