martes 18 de agosto de 2026
Selección LIFIPA
Su historia

LIFIPA, la primera liga infantil de La Plata, cumple 50 años: su historia contada por un pionero

Hace 50 años en La Plata, nació una liga que terminaría cambiando la historia para siempre del fútbol amateur e infantil de la región.

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Cuando el miércoles 18 de agosto de 1976 se firmó el acta que dio origen a la primera institución que regiría la práctica del fútbol infantil en La Plata, nacía la (Liga Independiente de Fútbol Infantil Platense Amateur) LIFIPA , que hoy cumple medio siglo.

En ese entonces, todavía faltaban catorce semanas para que Diego Armando Maradona debutara en Argentinos Juniors, y la televisación de los partidos de Primera División era casi nula. En el país se promocionaba el Mundial 1978 que tendría a la Argentina como sede.

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LIFIPA cuenta con una sede social propia en calle 71 número 1367, entre 22 y 23, desde el 6 de abril de 2001, después de haber pasado veinticinco años realizando sus reuniones dirigenciales en distintos clubes. Hoy tiene cuarenta clubes afiliados en masculino y veinticuatro en femenino. Hace unos días se afilió Abastense Argentino y pasó a tener en sus campeonato masculino cuarenta clubes afiliados, y veinticuatro en femenino. Para organizar el festejo de los cincuenta años habrá que esperar hasta el 24 de octubre.

El presente y el pasado se unen hoy en un solo hombre: Héctor Pedersoli, oriundo de Berisso. Tenía 27 años cuando convencía a su padre para trasladar a los chicos de Saladero Fútbol Club (club fundador) en una camioneta Ford F-100 para jugar distintos campeonatos. Ese mismo hombre está de vuelta, desde hace un año, en el mismo club, ahora para dirigir a las mujeres y, entre ellas, a una de sus dos hijas.

Héctor Pedersoli, fundado de LIFIPA.

Héctor Pedersoli, fundado de LIFIPA.

El Flaco atendió gustoso a 0221.com.ar en su casa, y recordó con orgullo cómo empezó todo, en una época en la que la sociedad era muy distinta. Con LIFIPA quedó en la historia, no solo por ser pioneros en el armado de una liga: después avanzaron con los seleccionados y con la organización de su propio Mundialito.

La historia de LIFIPA en primera persona

El origen de la liga está en los equipos que intervenían en la Escuela 66, que tenía una cancha ubicada en diagonal 80 y 117. Estudiantes y Gimnasia podían jugar mezclados con los equipos de barrio. Luego de unos años pensamos que era una competencia muy desleal, y empezamos a darle forma a LIFIPA”, cuenta Pedersoli.

En realidad, aclara que los dos grandes no competían en aquel legendario torneo escolar del Barrio Hipódromo con sus nombres propios. Estudiantes lo hacía como Peñarol o Joyería Morcilli, dirigido por Leopoldo Magariños, mientras que Gimnasia jugaba bajo la denominación de casas comerciales, dirigido por don Ángel Mariscal.

Era como ir al Maracaná”, comenta, aunque aquella canchita era angosta y de tierra por el uso constante. Todas las vacaciones de verano de la primera mitad de la década del setenta eran cosa sagrada desembocar en ese campeonato. Hasta que en 1976 se cortó aquella fiesta como consecuencia de la llegada de un gobierno militar. Se prohibieron, entre otras cosas, la organización de eventos en las escuelas. “Ahí varios delegados empezamos a ponernos de acuerdo”, evocó Pedersoli.

Torneos Nocturnos en la Escuela 66. De allí nació la idea de hacer la primera Liga.

Torneos Nocturnos en la Escuela 66. De allí nació la idea de hacer la primera Liga.

No llegabas a hacer un equipo con quince jugadores como ahora; tenías los siete justos o bien ocho o nueve, porque era el inicio del fútbol infantil en La Plata, Berisso y Ensenada. Nosotros fuimos cinco años a la Escuela 66, a partir de la categoría ’57 y hasta la ’65. Era un buen negocio para su Asociación Cooperadora porque encima tenían buffet… Mirá, yo estaba soltero y tenía trabajo en el Puerto La Plata, me rendía el dinero y no me costaba nada comprarle un pancho y una gaseosa a los pibes después de cada partido. Aparte salía a buscar jugadores por todas partes”, agregó.

Los primeros pasos

Sin la presencia de los equipos del Lobo y del Pincha, la nueva Liga arrancó las reuniones en la sede de Centro Fomento Los Hornos donde delineó los reglamentos generales y puso énfasis en “fomentar entre la niñez de La Plata y sus alrededores la disciplina deportiva llamada fútbol”. Ese primer año no alcanzaron a hacerse los carnets y los pibes firmaban la planilla presentando el DNI.

Hasta que en 1977 comenzó el fichaje, en las instalaciones de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, de la calle 167 entre 19 y 20 de Berisso, donde Saladero —con Pedersoli entre sus geniales docentes— tuvo su cancha. Y allí, en las “Hermanas Basilianas”, se fichó al primer pibe de esta liga, de la categoría ’64, Claudio Mijailoff, hoy contador público.

Cuando se formó LIFIPA, el primer presidente designado fue Horacio Dalceggio, un personaje; y como vicepresidente, Paulino Navajas. Yo estuve como secretario y representante de Saladero. Me encargaba de hacer los reglamentos y los torneos. El otro día, revolviendo papeles, encontré que en octubre de 1979 conseguimos la personería jurídica y ahí se designó a la primera CD oficial”, recordó Pedersoli. Entre otros nombres que hicieron posible el comienzo surgen los de Héctor Vuotto (YPF), Porcel de Peralta (Panadería La Princesa), Carlos Gilardi y Aldo De Pol (Los Hornos), Walter Barcelone (DAGA Publicidad).

LIFIPA recién creada (Con camiseta marrón, un joven Pedersoli).

LIFIPA recién creada (Con camiseta marrón, un joven Pedersoli).

Don Héctor extrae una joya escrita a máquina, tipeada en una vieja Olivetti. Son las normativas del primer torneo de verano, donde participaron 25 de Mayo, Saladero, Y.P.F., Centro Fomento Los Hornos, Astillero Río Santiago, DAGA, San Sebastián, Codiquea, Círculo, La Princesa, El Rayo de 521, Villa Progreso, CF Ringuelet, Toronto y Peñarol.

Entre otras consideraciones, se lee: “Lugar a desarrollarse: En la cancha del Club Y.P.F. (Destilería Ensenada). Se disputará de lunes a sábado a las 19 horas, 19.45, 20.30 y 21.15. Es un gimnasio cubierto, por lo que no se suspende por mal tiempo. Los tiros libres serán directos cuando se efectúen en el campo del equipo favorecido, e indirectos en el campo del equipo penado. El calzado habilitado para jugar será el siguiente: zapatillas de goma o lona. Los delegados de cada institución tendrán la obligación en este evento de la venta de entradas, mesa de control y árbitros”. Eran los cimientos del fútbol infantil platense y el sorteo se realizó en calle 6 número 1370, la actual sede de la Liga Amateur, que prestó unas oficinas.

Ese torneo se inició el 19 de enero de 1977, con las categorías 1964, 1965, 1966, 1967, 1968 y 1969. Cada agrupación podía anotar como máximo siete equipos, permitiéndose anotar dos equipos en una misma categoría. Y se realizó por doble eliminación. ¿Los premios? Para el primer y segundo puesto, trofeo y diez réplicas; tercer puesto: trofeo y diez medallas.

Los chicos que llegaron

Pedersoli recita de memoria los nombres y apellidos de aquellos primeros pibes, señalando el año de nacimiento. Por citar algunos de los que llegarían a jugar en el exigente profesionalismo, Víctor Argañaraz, Ariel Ulloa, Carlos Girardengo —todos en Gimnasia—, Carlos San Martín —ex Estudiantes, hoy entrenador de arqueros en Perú—, Néstor “Titongo” García, Alejandro Michailenko y Sergio Rodríguez, estos dos últimos con ascensos con Villa San Carlos.

Y pensar que empecé por un vecinito mío, de diez años, con el que jugábamos al fútbol tenis. El padre me dijo: ‘Acompañalos a un torneo en Don Bosco’. Fui, le agarré el gustito a dirigir y la única vez que paré fue cuando me tocó el servicio militar”, relató el querido Flaco. También hubo otros grandes jugadores que brillaron en la Primera de la Liga local, como Raúl Díaz —pasó por River, campeón con Estrella— y Javier Falcón —con pasado Pincha, tres veces campeón, una con Olmos y dos con Los Tolosanos—.

La 69 con un arquero que triunfó, Cristante. Los DT, Porcel y Pedersoli.

La 69 con un arquero que triunfó, Cristante. Los DT, Porcel y Pedersoli.

En 2017 organizamos un almuerzo, vinieron de la 61 a la 65”. Cuando habla de esas categorías de Saladero, varios memoriosos recordarán que un día en el club quedó establecido que “las pares las dirigía Juan Busczak y yo las impares”. Las paradojas del tiempo hoy ponen al Flaco con la conducción de una categoría senior, acompañado por Claudio Iser, uno de aquellos chicos que fue jugador infantil suyo en la ’63. Y mientras en su rostro se dibuja un gesto que provoca el cambio generacional y las diferencias del proceso formativo para un jugador de fútbol, el bueno de Héctor, medio siglo después de aquella firma fundacional, sigue estando cerca de la liga.

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