El sábado, en la anteúltima fecha de la Liga Amateur Platense, Lucas Amadeo saltó a pelear una pelota dividida en el aire y le cabeceó la nuca a un rival. Se desplomó, inconsciente. Estuvo un minuto en el suelo. Se incorporó tambaleante, groggy; le hablaban y no contestaba. Tenía la mirada perdida. Era el segundo tiempo, ADIP le ganaba 1-0 a Nueva Alianza.
"No podía salir en ese momento de la cancha", dice Amadeo, mientras se toca el parietal derecho, parado en el mismo césped del Olímpico de Villa Castells (10 y 485) donde tres días atrás fue campeón. Le quedó una cicatriz debajo del ojo y un chichón en la sien. "Ahora estoy todo machucado, pero no me puedo quejar porque, así como recibo, yo también pego".
Es martes al mediodía. La cancha está vacía, todavía queda algo de la resaca de los festejos; papelitos en las esquinas, algún globo naranja desinflado.
Lucas Amadeo en la cancha de ADIP, tres días después de ser campéon
Ignacio Amiconi | AGLP
Lucas Amadeo es de Lezama. Tiene 22 años. Se formó para ser futbolista profesional desde su infancia. Hizo inferiores en Gimnasia, Estudiantes, Arsenal, All Boys y jugó en Primera de Lamadrid y Unidos de Olmos. Este año, después de una década, desistió. Retomó la carrera de Medicina en la UNLP y se anotó en ADIP para despuntar el vicio.
En el Naranja se encontró con Gustavo Salinas, un DT al que conocía de las juveniles de Estudiantes (coincidieron entre 2019-2022). El "Lomo" nunca había dirigido a la categoría 2004, pero tenía referencias por parte de su ayudante de campo, Laureano Franchi.
La tarde en que ADIP se consagró campeón ante Nueva Alianza
Gentileza: Valentín Caetano
"Menos mal que te dejé libre"
Franchi lo tuvo en 2022, en Quinta división. Fue el encargado de comunicarle que ya no podría seguir jugando en el club. Este año se volvieron a encontrar de casualidad. Así lo cuenta el entrenador, a través de un audio de WhatsApp.
—A veces, en los entrenamientos de ADIP, cuando se equivoca en un pase, le digo: “Menos mal que te dejé libre, si no la gente de Estudiantes me estaría matando”— dice entre risas.
Su relación no terminó en aquel corte. Siguieron en contacto, a través de redes sociales. Cuando el cuerpo técnico de Salinas se incorporó a ADIP, Franchi le dio buenas referencias de Amadeo.
—Me tocó a mí darle la noticia de que quedaba libre de Estudiantes. Es el peor momento de un técnico de juveniles. Es feo, le estás cortando el sueño a un chico.
Amadeo cuenta desde su perspectiva cómo vivió aquella situación. Dice que una lesión lo marginó durante casi toda la temporada y no le sorprendió que lo dejaran afuera del plantel.
—Si bien fue un momento feo, me dieron los motivos y yo lo entendí— reflexiona—, el club estaba trabajando mucho en la manera de dejar libre a los pibes. Me dijeron: “De ahora en más, vamos a seguir con vos para todo” y me consiguieron una prueba en Arsenal.
Amadeo se reencontró con el entrenador que lo dejó libre en Estudiantes
Estudiantes, el club de sus amores
Desde que se fue del Pincha, el sueño de Lucas era volver. Es hincha del club y socio desde los 3 años. Después de jugar en la Primera C, en Lamadrid, se alejó del fútbol profesional pero el Pincha le abrió una puerta: entró a trabajar como utilero en las infantiles del club.
—Nos encargamos de preparar toda la ropa de juego para el fin de semana. Tengo la responsabilidad de que aprendan a decir “permiso” cuando pasan a utilería, de que digan “buenas tardes” a todos, de que se traten con respeto entre ellos.
Ahora, Estudiantes forma parte de su día a día y en ADIP se volvió a enamorar de la competencia. Cerca de las 13, cuando el reportaje termina, Amadeo se acomoda para la última foto, en un espacio del club donde ADIP construye sentido con pintadas, dibujos. Una frase sobre madera resalta: “Si quiere un campeón en la familia, entrénese. Mientras tanto, deje que su hijo juegue feliz”.
Lucas Amadeo llegó a ADIP en 2026 y salió campeón en su primer campeonato
Ignacio Amiconi | AGLP
Salinas, el entrenador, dice que Amadeo está para un nivel mayor. "Depende de él". El pibe de Lezama está tranquilo con su presente. —Me gusta tanto ADIP, porque se ven reflejados los valores que yo tengo en el día a día y que tuve desde que empecé en Estudiantes— cuenta. —Acá, antes de decirte cómo jugaste o felicitarte por el campeonato, te saludan, te preguntan “¿cómo estás?”.