Y como si el calendario fuese una mentira para él, el éxito lo acompaña nuevamente, desde que en el último Mundial Qatar 2022, uno de sus aciertos e intuiciones para el puesto, Dibu Martínez, tocó el cielo con las manos.
Coordina a los entrenadores de arqueros de Independiente, y le gustó la idea de una nota en 0221.com.ar para este 12 de junio, fecha del “día del arquero” en Argentina, desde que en 2011 lo oficializó el Senado de la Nación en un acto que tuvo la presencia del hombre al que se rindió tributo, Amadeo Carrizo, nacido ese día, y que hoy hubiera cumplido 99 años.
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El ídolo de River, con 21 años en el arco de la primera, tuvo una relación profesional y afectuosa con Santoro. De hecho, le traía los guantes de Europa, ya que Carrizo fue el primero en usarlos aquí y en tener una representación de una marca.
Pepé Santoro y los monstruos del fútbol argentino
“Amadeo de chico fue hincha de Independiente, ¿sabías?”, sigue el juego Santoro, dispuesto a disfrutar con una charla con 0221.com.ar en una pizzería del centro comercial de City Bell, donde además recibe un regalo: una tabla de asado personalizada, con el escudo del CAI y la leyenda: El 1 más ganador de la Libertadores. Claro, lo hizo en 1964 (el primer argentino) y luego engarzó esa joya en forma ininterrumpida: 1972, 1973 y 1974.
La charla transita por figuras consagradas, y algunas si bien ya no están, fueron exquisitos momentos, como por ejemplo la noche que conoció a Francisco Varallo: “Fue en la casa del doctor Ricardo Emmerich, en Gonnet (hace 38 años se juntan ex jugadores y simpatizantes), y ese día me dijo que había jugado contra mi papá, que también fue arquero y grandote como yo”. Se llamaba Francisco Ángel Santoro, custodió los maderos de Ferro en primera de 1930 a 1932, y falleció a los 74 después de ver a su hijo en la cúspide del fútbol.
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“Yo tenía el sentimiento por el arco, no sé si era por mi papá o qué”, desliza y se adentra en el área de la infancia. “Mi papá tenía un taller mecánico en casa, y los que venían a arreglar sus coches, mientras esperaban se iban conmigo a un campito que había enfrente con pastito… Ahí me pateaban, y yo como loco, tirándome”.
Ese Sarandí fue el secreto de un número uno que no iba a achicarse. En esa zona encontró un paraíso, las cinco canchas grandes, una atrás de la otra, donde el domingo se formaba doble hilera de gente para ver a algunos pibitos que serían gigantes: Roberto Perfumo (Racing y River) y Angel Rojas (Boca), “con ellos jugamos los torneos Evita”, y ahí nomás vivían tres que llegarían a conquistar América junto a él, como “Pipo” Ferreiro, el “Petiso” Mura y el “Loco” Bernao, del batallador Rey de Copas.
El llamado de Zubeldía para la Selección argentina
“En 1965 don Osvaldo Zubeldía estaba al frente de la Selección”, arranca Pepé, con una lucidez que encontrará detalles riquísimos. El miércoles 1 de diciembre de ese año, en River, se pautó un amistoso internacional contra la Unión Soviética, que a la postre será el único partido del entonces DT de Estudiantes.
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“El tema es que con Independiente jugué el viernes y el domingo Zubeldía dirigía a Estudiantes, que jugaba de local a la tarde. Y me citó a mí solo ese domingo pero a la mañana, para pelotearme en la cancha de la calle 1. Siempre lo hacía, en una época que no había entrenamiento personal de arqueros como ves ahora…”.
Apurando el café cortado, cuenta otra situación que despierta una sonrisa con solo describir una de las costumbres de una vida tan distinta a la actual. “Recién estaba noviando con Carmen, y antes no te dejaban salir con tu novia solo, ni loco. Pero antes de ir a entrenar al estadio de Estudiantes, me acuerdo que llevé a mi hermana y la dejé con Carmen en el Parque Pereyra, donde prepararon el fueguito del asado que comimos al volver de la práctica”, recordó. En cuanto al amistoso, “empatamos 1 a 1 con los rusos, gol de Ermindo Onega”, que definió ante el mítico guardavallas Lev Yashin, conocido en Europa y el mundo como “La Araña Negra”.
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“Jugué hasta los 36 años en España (Hércules), tenía una condición física tremenda y me retiré siendo el segundo arquero en consideración. El último año hice el curso de director técnico y decidí volver para dedicarme al fútbol amateur en Independiente, donde primero fui técnico”. A partir de la llegada de Enzo Trossero en 2001, y ante un pedido, pasó a entrenar a los arqueros. En este rol hoy en boga es uno de los pioneros junto a Rubén “Gato” Sánchez y Ubaldo “Pato” Fillol. “La parte física se puede conseguir siempre, pero la técnica se aprende de joven”, analizó.
El día que descubrió al Dibu Martínez
Lo llena de vida el momento que vivió con el Dibu , genio y figura de la última Copa del Mundo Qatar 2022. Se cruzaron en 2005, hace veinte años atrás, en una práctica en Villa Domínico. Allí lo acercó uno de los técnicos que consiguen pruebas para los pibes, como lo hizo Roberto “Cacho” Gonzalo, ex jugador profesional de Gimnasia, un ex “4” del equipo que en el Nacional de 1970 llegó a la semifinal.
En algunos ejercicios que no podía sostener, lo vi llorar del amor propio, pero nunca bajó los brazos, siempre para adelante En algunos ejercicios que no podía sostener, lo vi llorar del amor propio, pero nunca bajó los brazos, siempre para adelante
“Estábamos entrenando, con una banda de arqueros muy buena y llega Gonzalo.“Pepé, te traigo un pibe para ver si tiene fortuna, acá tenes fama acá con los arqueros… hay una buena escuela. ‘Dale, andá a hacelo cambiar’, le dije. Habían llegado a la mitad del entrenamiento. El pibe tenía un físico… un parecido al que ya vemos, alto… ¡Me gustó! Dentro de lo grandote vi que era muy rápido de reacción. Uno pensaba en el futuro, tenemos la piedra rústica, hay que pulirla”, apuntó. También afirma que “Dibu ya había ido a probarse a Boca y River, y es hincha de Independiente”, resaltó.
Pero tenía solo 12 años, ese año cumplía los 13, y reconoce que “estaba ‘verde’, nunca había laburado con entrenador de arquero, y al lado tenía a otros que eran medio monstruitos, con años de trabajo. En algunos ejercicios que no podía sostener, lo vi llorar del amor propio, pero nunca bajó los brazos, siempre para adelante…”.
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La película pasó rápido y terminará en Inglaterra sin debutar en primera división en el Rojo, cuando un llamado de José Luis Brown lo llevó a jugar un Campeonato Sudamericano Sub 17 y un scouting inglés se fijó en el marplatense. Una prueba que se realizó ese mismo año 2009: “Viajé con él, estuve los diez días, meta chamuyarlo para que se quedara, porque extrañaba, se sentía sapo de otro pozo”.
Cuando Dibu tocó el cielo deportivo, acaso fue una revancha se tomó el propio Santoro por una desafortunada historia en Alemania 1974. Pepé era el candidato a la titularidad, pero la decisión de los entrenadores (fueron cuatro a aquel Mundial) decidieron que sea Daniel Carnevali. “Yo tenía 32 años y venia de ser campeón de las tres copas internacionales con Independiente el año anterior”, lamentó Pepé, como si terminara de digerir aquello.