El clásico platense guarda innumerables historias, cuenta con los más diversos personajes, y sin lugar a dudas, tiene tantísimos datos para descubrir desde que Gimnasia y Estudiantes comenzaron a enfrentarse en el año 1916. Lo que se puede ver también a lo largo de los años y enfrentamientos, es que, durante diferentes décadas, ha habido triunfos y derrotas por igual.
No importaba el momento de cada uno. Y eso tenía que ver con procesos futbolísticos, pero también institucionales, porque en el medio hubo títulos y pérdidas de categoría, por ejemplo. Lo cierto es que hoy la estadística marca que el Pincha le lleva quince partidos al Lobo, algo increíble y que no había pasado antes.
Si uno repasa números, puede ver que en algún momento uno estuvo arriba y después otro, se sacaban unos pocos partidos, por ahí cuatro, tres, cinco…, pero ¡Quince…! Es mucho. A la hora de buscar respuestas, está muy claro que esa paridad se rompió a fines de 2006. Desde aquel 7-0, fueron trece victorias albirrojas, solo dos albiazules y trece empates.
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Y aunque hoy se da un dominio muy marcado de Estudiantes que disfrutan las actuales generaciones, tiempo atrás el conjunto Tripero supo ser el favorito en el clásico platense, y los que la pasaban mal eran los de rojo y blanco. Como quedó dicho, desde octubre de 2006 todo cambió y en la actualidad la supremacía claramente es roja y blanca en los números, aunque desde hace un tiempo parece que la cosa tiene una tendencia de cambio.
El último triunfo Pincha fue en noviembre de 2019, un ajustado 1 a 0. A partir de entonces, Gimnasia empezó una remontada, donde no volvió a perder; y es más, estuvo cerca de ganar en dos oportunidades. En una se le negó de manera increíble donde terminó empatado 4 a 4 (supo ir ganando por 4 a 2) la tarde de los tres goles del Pulga Rodríguez, y este año, tuvo la chance de imponerse otra vez en 60 y 118 pero el impresentable VAR cobró un imperceptible fuera de juego, anulando el gol del pibe Ivo Mammini cuando ni siquiera los jugadores de Estudiantes protestaron la acción.
Y un día, Gimnasia cortó la racha
Desde aquel empate en el Estadio UNO en el año 2021 (en ese entonces en el banco con la dupla integrada por Mariano Messera y Leandro Martini) Gimnasia no volvió a perder. Y ya van siete partidos que no cae ante el Pincha.
En marzo de 2023 en el Estadio del Bosque se le daría lo que tanto buscaba. Con un equipo con muchos pibes y de la mano de Sebastián Romero, cortó un “maleficio” de 13 años sin vencer al León, y se impuso por 2 a 1. Los tiempos cambian y las rachas también. Y el Lobo después de aquella caída en 2019, empezó a construir una remontada en el historial.
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Empató seis, ganó la restante en el Bosque, pero ahora va por la deuda pendiente: Ganar de visitante. Es que aún en el nuevo Estadio UNO no se le dio, ya que empató las tres veces que fue allí desde que se reinauguró. Por eso, el plantel Tripero a esta altura quiere ir por ese festejo en casa ajena, nada más y nada menos, que en un clásico tan importante para el fútbol argentino. Ni hablar que sería un gran regalo para los hinchas Triperos que seguirán el juego por la tele.
Hoy, cosas impensadas
Cuando Pinchas y Triperos se enfrentan, la ciudad por 90 minutos está en pausa y no importa nada más. Esto siempre fue así, desde los tiempos con extensas jornadas en las décadas del ‘50, ´60 o ´70, donde nuestros abuelos y padres disfrutaban de los partidos, de Tercera, Reserva y Primera. Sí, tres partidos se jugaban ese domingo. La gente iba a la mañana y se iba terminando la tarde.
Después pasaron a ser dos en las décadas siguientes, con la Reserva jugando como preliminar y luego el plato fuerte con la Primera. A las actuales generaciones les podemos contar que hubo tiempos que se jugaba con las dos parcialidades, donde ya en el preliminar estaba lleno y servía para ir calentando las gargantas y disfrutar el folklore bien entendido.
Eso era con ver quien tenía más banderas, o tiraba más papelitos o tenía las canciones más ingeniosas, o el recibimiento a los equipos más espectacular. Cuando se jugaba en Estudiantes, la visita entraba por la esquina de 1 y 57 y ocupaba la cabecera; cuando el juego era en Gimnasia, los lo hacían por Avenida 60, llegando desde Avenida 1, ocupando en una época el lateral (donde hoy está la Platea Néstor Basile) o directamente la cabecera de 60.
Ahora va una sola hinchada, el equipo visitante sale a jugar y saluda a nadie levantando los brazos mientras los chiflan e insultan; y en la tribuna local la cosa queda restringida solo para los afortunados socios.
El último grito de Gimnasia en el Estadio UNO
La última vez que el Lobo festejó de visitante (estaban las dos hinchadas y en la tierra de su rival), fue en el viejo estadio de madera estudiantil, que terminó con goleada por 4 a 2 en el mes de abril del año 2003, donde Guillermo Sanguinetti convirtió dos de los goles. E
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Esa tarde el Lobo perdía 2 a 1 y así se fueron al descanso; en el segundo tiempo, Gimnasia lo terminó dando vuelta convirtiendo tres goles de cara al arco que da a calle 55. Después la cosa cambiaría desde el 2006, donde vendría una larga etapa de clásicos donde Estudiantes hizo de local en el Estadio Ciudad de La Plata y algunos en el Estadio Centenario de Quilmes, mientras su cancha estaba en remodelación.
Como quedó dicho, a lo largo de la historia ambos pasaron distintos momentos. Atravesaron rachas, buenas y malas, y lograron superarlas. Porque las rachas, como se dice comúnmente en el mundo del fútbol, están para romperse… Y con esa ilusión entonces, irá el Lobo este domingo a 1 y 57.