martes 17 de marzo de 2026

Un hombre acusado de abusar de la sobrina de su pareja en Berisso fue absuelto tras varios años de proceso

Un juez de La Plata dictó la absolución tras el juicio oral. Clave el rol del defensor particular, con una actitud implacable.

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Después de varios años de trámite judicial, idas y vueltas procesales y un desgaste evidente en la prueba, un juez del Tribunal Oral en lo Criminal de La Plata dictó la absolución de un acusado por abuso sexual en Berisso. El fallo puso punto final a un expediente que llegó a juicio con fisuras que terminaron siendo determinantes.

El veredicto se conoció tras el debate oral, donde el juez Hernán Decastelli concluyó que no existía el grado de certeza necesario para dictar una condena por los hechos denunciados en la localidad de Berisso. La decisión se apoyó en la debilidad probatoria y en las contradicciones que surgieron durante el juicio, especialmente en los testimonios incorporados.

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Desde el inicio, el caso estuvo marcado por el paso del tiempo. Los hechos denunciados abarcaban un período prolongado y el expediente atravesó una instrucción extensa, con demoras, acumulación de prueba y reconstrucciones parciales que, con los años, perdieron consistencia.

Una causa atravesada por el tiempo

El juicio dejó al descubierto uno de los principales problemas de este tipo de procesos: la dificultad de sostener una acusación cuando los hechos se diluyen en el tiempo. Lo que en un comienzo aparecía como un relato sólido, con el correr de los años empezó a mostrar grietas.

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La causa por abuso sexual tardó varios años en llegar a juicio y el acusado nunca fue detenido.

La causa por abuso sexual tardó varios años en llegar a juicio y el acusado nunca fue detenido.

Durante el debate, el juez escuchó a testigos, analizó informes periciales y revisó el material acumulado en la causa. Sin embargo, la conclusión fue clara: no alcanzaba para condenar.

Las inconsistencias en los relatos, sumadas a la falta de elementos objetivos contundentes, jugaron a favor del imputado. En ese escenario, la duda razonable se impuso como criterio rector y obligó a los jueces a dictar la absolución.

El fallo se inscribe en una lógica conocida del sistema penal, pero no por eso menos impactante: ante la duda, no hay condena posible.

Una defensa robusta

Si hubo un protagonista claro en el desenlace del juicio fue el abogado Santiago Irisarri. A lo largo de todo el proceso -y especialmente en el debate oral- construyó una defensa que fue de menor a mayor hasta convertirse en un factor decisivo.

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Santiago Irisarri, abogado a cargo de la defensa, logró la absolución del acusado de delitos aberrantes.

Santiago Irisarri, abogado a cargo de la defensa, logró la absolución del acusado de delitos aberrantes.

Quienes siguieron el juicio lo describen con una imagen contundente: Irisarri defendió a su cliente como un "lobo feroz". No fue una defensa pasiva ni meramente técnica. Fue una estrategia agresiva, minuciosa y persistente.

El letrado se dedicó a desarmar la acusación punto por punto. Detectó contradicciones, expuso vacíos en la investigación y atacó la credibilidad de los testimonios que sostenían la hipótesis fiscal. Cada audiencia fue un nuevo avance en ese sentido.

Nada quedó librado al azar. Desde los detalles más finos hasta los ejes centrales del caso, todo fue sometido a un cuestionamiento constante. Esa presión terminó calando en la valoración del tribunal.

A su lado trabajó también Marcelo Botindari, quien acompañó la estrategia con solidez jurídica, aunque el peso de la escena lo terminó concentrando Irisarri.

Justitia LP

El veredicto y lo que deja en La Plata

La absolución no implica necesariamente que los hechos no hayan ocurrido, sino que no pudieron ser probados con el estándar que exige el derecho penal. Esa diferencia, clave en términos jurídicos, fue determinante en la resolución.

El juez entendió que la prueba no permitía superar el umbral de la duda razonable, y en consecuencia dictó el veredicto absolutorio.

El caso deja varias lecturas. Por un lado, vuelve a exponer las dificultades estructurales en investigaciones de larga data. Por otro, muestra el impacto que puede tener una defensa activa y estratégica en el resultado de un juicio.

Pero sobre todo deja una imagen: la de un proceso largo, desgastado por el tiempo, que terminó cayendo en el tramo final ante una defensa que no dio respiro.

Irisarri, con su estilo filoso y combativo, logró instalar la duda donde antes había acusación. Y en el sistema penal argentino, cuando la duda se instala, el resultado es uno solo: la absolución.

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