domingo 01 de marzo de 2026
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Escuela Normal

Mary Graham, la gran educadora de La Plata

Revolucionaria para su época, fue una de las señoritas que llegó de Estados Unidos de la mano de Domingo Sarmiento. En las diagonales, creó una pedagogía innovadora con acento en la formación.

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El rol de las mujeres en la ciudad fundada por Dardo Rocha en 1882 ocupa un capítulo poco relevado en la historia. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que comenzara a delinearse en La Plata un nuevo espacio para ellas, sobre todo en el ámbito de la educación.

El plan fundacional emprendido por el gobernador Rocha y su ministro de Gobierno, Carlos D´Amico, se articuló con un programa formulado por Domingo Faustino Sarmiento, tras conocer en los Estados Unidos escuelas de enseñanza mixta. Allí, en rigor, Sarmiento se vinculó con el pedagogo Horace Mann y con su esposa, Mary Peabody Mann, acordando literalmente trasladar a la Argentina los adelantos educativos norteamericanos.

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Después de un paso por Paraná y luego Mendoza, se afincó en La Plata.

Después de un paso por Paraná y luego Mendoza, se afincó en La Plata.

Las maestras recomendadas por los Mann serían contratadas para desempeñarse en las nacientes escuelas normales del país; en muchos casos para fundarlas y, en ocasiones, para ayudar a construirlas. Muchas cumplieron los contratos de dos o tres años y regresaron a su país; otras se afincaron en la Argentina, casadas o no; dos de ellas se establecieron como pareja en la provincia de Mendoza durante cincuenta y tres años; ninguna se casó con un argentino. En su mayoría cumplieron con los requisitos pedidos por Sarmiento: eran solteras, "de aspecto atractivo, maestras normales, jóvenes pero con experiencia docente, de buena familia, conducta y morales irreprochables y, en lo posible, entusiastas y que hicieran gimnasia".

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Y entre las 61 maestras que llegaron al país entre 1869 y 1898, Sarmiento previó un rol particular para una de ellas: Mary Olstine Graham. Nacida en Saint Louis el 13 de agosto de 1842, llegó al país en 1879 y tras un breve paso por la Escuela Normal de Paraná, donde perfeccionó el idioma, fue enviada a San Juan con la misión de formar un cuerpo docente.

El 13 de agosto de 1888, en el marco de las obras fundacionales para la naciente ciudad de La Plata, surgió la Escuela Normal, ubicada originalmente en diagonal 77 entre 5 y 47, donde hoy funciona el Liceo Víctor Mercante. Mary Graham, que ese día cumplía 46 años, fue trasladada poco antes desde San Juan y se le asignó la dirección con amplias potestades. Desde un principio, vivió en el piso superior del establecimiento bajo austeras condiciones. En ese colegio, construido por el arquitecto Carlos Altgelt, empezaron a cursar 293 alumnos. Y en 1891 egresaron las primeras ocho maestras, a las cuales se les destinó el fin de formar formadores en educación. Poco después, el 10 de marzo de 1902, Miss Mary -como la llamaban sus alumnas- murió en La Plata. Su nombre quedó inmortalizado en la Escuela Normal Superior N° 1, uno de los más tradicionales de la ciudad.

La impronta de Mary Graham recorre el libro Las señoritas (Lumen, 2021), de Laura Ramos, donde se traza una semblanza de aquel grupo de mujeres reclutadas por Sarmiento: letradas, inteligentes, independientes y capaces de autoabastecerse con su trabajo desafiando un sistema que les ofrecía sólo el espacio del hogar. “Militaban enseñando. Las alumnas decían ‘ella (por Mary Graham) nos enseñaba a vivir’. Mary Graham decía ‘no quiero celadores. Eso es para los estúpidos, para los delincuentes’”, apuntó Ramos en una entrevista en el suplemento Radar de Página/12. Entre los preceptos aplicados por Graham sobresalía la disciplina y el “hacer sobre el decir”.

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El libro donde se cuenta la historia de Mary Graham, entre otras de las señoritas.

El libro donde se cuenta la historia de Mary Graham, entre otras de las señoritas.

Revolucionaria para la época, con el foco en los conceptos de la observación y la experiencia, la docente trajo las ideas de una enseñanza universal, libre y no sectaria que, instaladas en la ciudad, llegaron a desbordar ampliamente los límites de su cargo. El gimnasio y los patios le permitirían desarrollar deportes de conjunto y juegos como el croquet o el tenis, que fueron practicados antes de que en la Argentina se conocieran masivamente. A la vez se creó un precursor jardín de infantes de orientación “froebeliana”, uno de los primeros del país, a cargo de Martha Graham de Dudley, hermana de Mary, y una Escuela Primaria o Departamento de Aplicación. Pero aun así, el edificio reforzaba en sus formas internas criterios distintos a los seguidos por la maestra norteamericana. Como las otras escuelas realizadas por Altgelt en La Plata, estaba dividida para que se educaran de un lado los varones y del otro las mujeres.

Para trascender esos espacios y con el objetivo puesto en una escuela mixta, demostrando su personalidad enérgica, Graham organizaba paseos en los que los estudiantes visitaban la costa de Ensenada, el Puerto o el Bosque, donde la norteamericana convertía su pasión por las Ciencias Naturales en un recurso pedagógico para promover el aprendizaje en el contacto directo con la naturaleza. Así, configuró un programa tan innovador que llegó tensar al límite la burocracia educativa provincial. Aun con la permanencia en su cargo amenazada, Miss Mary nunca dejó de considerar a la enseñanza en el camino de una liberación de las mujeres y así evitar una vida de encierro doméstica.

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Un plano del viejo edificio donde la señorita norteamericana cultivó su pedagogía.

Un plano del viejo edificio donde la señorita norteamericana cultivó su pedagogía.

En la Escuela Normal también se dio vida al Círculo Literario, una institución filial del Consejo Nacional de Mujeres que Graham instaló para generar conferencias y comentarios de libros que estimularan el hábito de la lectura en el alumnado. Para ello, también recibió la colaboración del catalán Luis Fors de Casamayor, responsable de la Biblioteca Pública que, en el torreón esquinero de la Legislatura provincial, ubicado en Avenida 51 y 8, instaló una natural prolongación de la escuela.

Todo lo hecho por Miss Mary redundó en una experiencia inolvidable en discípulas que trascendieron con una impronta que ponía a la mujer en un lugar diferente del preestablecido. Cuando en 1902 y en pleno desarrollo de su obra, Graham falleció, la educación normalista en La Plata había producido una siembra invaluable en el horizonte de lo que sería la lucha por la ampliación de derechos de las mujeres.

Hoy, la figura de la maestra norteamericana sigue marcando el norte en la escuela. "Sus principios de compromiso y esfuerzo y, naturalmente, su trabajo por la igualdad de género son una guía y un legado que sigue vigente", aseguró hace unos años Rubén Izquierdo, director del ciclo Secundario de la vieja escuela Normal, que en los papeles de la Dirección General de Escuelas aparece como Escuela N° 32.

Mary y educadores
Miss Mary en el centro, junto a un grupo de educadores.

Miss Mary en el centro, junto a un grupo de educadores.

Hay muchos ejemplos. Una figura clave surgida de allí fue Raquel Camaña, una educadora que impulsó con perseverancia la introducción de la educación sexual en la currícula de la enseñanza nacional. Por sus trabajos en la materia participó de varios cónclaves internacionales. En agosto de 1909, por caso, fue delegada argentina en el Congreso de Higiene Pedagógica en París. Allí expuso el método pedagógico implementado por Mary Graham en la Escuela Normal en la que se formó, ante un auditorio que consideró lo relatado como un utópico ideal educativo.

Luego de su paso por París, brindó conferencias en Bélgica y España. Al año siguiente se desempeñó como relatora sobre educación sexual ante el Congreso de Medicina e Higiene del Centenario Argentino.

Revolucionaria para la época, la docente trajo las ideas de una enseñanza universal, libre y no sectaria. Revolucionaria para la época, la docente trajo las ideas de una enseñanza universal, libre y no sectaria.

En su tesis de graduación, presentada en 1910 y llamada La cuestión sexual, propuso incorporar el dictado de una asignatura específica en las aulas de colegios nacionales, liceos, escuelas normales e institutos superiores del profesorado. La idea fue recomendada por la Sociedad de Higiene Pública. No sería caprichoso situar allí la onda capilar que inició el movimiento reflejado en la lucha y debates actuales sobre la Educación Sexual Integral (ESI).

La pedagoga alentaba la idea de que el Estado debía difundir la enseñanza en sexualidad como “una necesidad vital” aunque, en su trabajo “Pedagogía Social” escrito en 1916, previó un horizonte de dificultades: “Pasarán años, muchos quizás, antes que los padres vean en la educación sexual de los hijos el más importante y sagrado de sus deberes”, señaló.

También se graduó en la Escuela Normal de Miss Mary María Angélica Barreda, la primera mujer en recibir el título de abogada en la Argentina. Egresada de la Universidad Nacional de La Plata a finales de 1909, obtuvo su matrícula nacional en mayo del año siguiente. Sin embargo, en Buenos Aires, la Suprema Corte intentó impedir que ejerciera la profesión. Basándose en un dictamen del procurador Manuel Escobar el alto tribunal bonaerense alegó que tenía una "capitis deminutio", es decir una disminución en la capacidad normal dada su condición de mujer. Después de un largo entredicho, en el que Barreda echó mano al precepto de la Constitución provincial que garantiza la liberad de aprendizaje sin discriminación por género, los jueces terminaron por permitir su habilitación profesional y accedieron a que jurara como abogada.

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Mary Graham, ya madura: la gran educadora de San Juan y La Plata.

Mary Graham, ya madura: la gran educadora de San Juan y La Plata.

En una larga lista de egresadas el Normal, también se ubica la pedagoga y escritora Josefina Passadori, fundadora de la primera cooperativa escolar de consumo de América Latina y autora del tradicional Manual del Alumno con el que se educaron numerosas generaciones. Dictó conferencias en el país y en el extranjero, presidió la Sociedad de las Artes e incursionó en el periodismo. Más adelante en el tiempo, pero como efecto de la misma impronta, puede nombrarse las destacadas escritoras Martha Mercader y Aurora Venturini o la abogada y dirigente de la Unión Cívica Radical, Florentina Gómez Miranda.

Miss Mary nunca dejó de considerar a la enseñanza en el camino de una liberación de las mujeres Miss Mary nunca dejó de considerar a la enseñanza en el camino de una liberación de las mujeres

La estela de la maestra norteamericana también alcanzó a María Ramona Abella, la primera periodista mujer de la ciudad que instaló el uso del término feminismo. Abella completó su formación normalista bajo el sello de Graham en La Plata donde en 1902 fundó la revista “Nosotras. Feminista, literaria y social”, una innovadora expresión del feminismo latinoamericano, que tenía por lema “ayudémonos las unas a las otras: la unión hace la fuerza”.

No casualmente, luego de la muerte de Miss Mary, y por iniciativa de muchas maestras que habían sido sus alumnas, en 1906 se fundó el "Centro Cultural Mary O´Graham". En 1913 se impuso su nombre al aula del cuarto año de la escuela -por esos tiempos, el ciclo curricular era de cuatro años- y el 13 de agosto de 1926, con un dictamen oficial, se designó a la Escuela Normal N° 1 con el nombre de su fundadora, algo que permanece hasta el presente.

Con el correr del tiempo, cimentado en la experiencia social y cultural del protagonismo de destacadas mujeres, La Plata se erigió así como un espacio pionero del primer feminismo latinoamericano.

A continuación, reproducimos un fragmento del libro Las señoritas, donde la escritora Laura Ramos sitúa a Mary Graham como un eslabón clave de la educación argentina con base en su trabajo pionero en La Plata.

Aventurera y pedagoga

El sábado 10 de enero de 1885 un grupo de cuatro jóvenes maestras emprendió el cruce de los Andes, un viaje a mula extraordinario que en 1817 habían hecho el general San Martín y sus tropas para liberar a Chile del imperio español. Además de Franc Allyn con sus amigas de Mendoza en 1879, Mary Graham, en ese momento la directora de la escuela de San Juan, también había cruzado la cordillera a lomo de mula, y recomendó a sus discípulas, las chicas Atkinson, que no dejaran de hacerlo. De modo que, siguiendo las indicaciones de Mary Graham, Florence y Sarah Atkinson viajaron, en primer lugar, desde San Juan hasta Mendoza.

Influenciada de la filosofía de R.W. Emerson, como sus colegas, Mary Graham era una pedagoga purasangre. En sus clases, primero en San Juan y luego en La Plata, se debatía, se cambiaban ideas, se discutía con libertad. Enfática naturalista, decía que enseñaba ciencias naturales porque era la única disciplina “que podía desarrollar en la juventud la ley de la belleza, de la energía y de la verdad”.

Entraba en el aula acompañada de un mono que solía hacer muecas y gestos graciosos, pero las alumnas no se burlaban. La disciplina de Miss Mary, como se la conocía en la república, era rigurosa como lo eran las ideas puritanas de la época, que señalaban a cada individuo como juez de sí mismo. El historiador sanjuanino César H. Guerrero destaca “la disciplina férrea implantada por la enérgica directora”.

Miss Mary no permitía que hubiera un vigilante en sus clases: “Sólo es necesario donde los individuos no se gobiernan a sí mismos”. Tampoco tomaba lección a sus alumnos: “Esto lo explica Milne Edwards o Spencer; ¿y usted qué dice?”.

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Su nombre quedó grabado en las alturas del edificio.

Su nombre quedó grabado en las alturas del edificio.

Su alumna Raquel Camaña, gran educadora argentina y militante socialista, contó que la señorita Graham dividía el curso en grupos de ocho, para que cada uno preparara la lección: “Por sobre todo, cultivaba la personalidad del estudiante. Cuanto más lo quería, más exigente era con él”.

Enseñó a sus alumnos a jugar rayuela, fútbol, croquet, pelota, cuatro esquinas, a saltar a la cuerda, a bailar, a correr a la mancha, sembró en la escuela un “reguero varonil y afectivo”, dijo Camaña, que se complementaba con las clases teóricas. Si el “reguero varonil” es una alusión a una presunta homosexualidad, no queda claro. Pero sí confirma que Miss Mary era una original pedagoga.

Después de las clases de aplicación los estudiantes de la escuela normal se criticaban mutuamente, para luego seguir discutiendo. Miss Mary no toleraba la hipocresía. Cierta vez, luego de cometer un error, una alumna le pidió: “No me reprenda Miss Graham, o me desmayaré”. Ella le respondió: “¡Desmáyese!”, para luego mandarla a su casa.

Organizaba paseos en los que los estudiantes visitaban la costa de Ensenada, el Puerto o el Bosque, en el aprendizaje directo con la naturaleza.

Miss Mary emulaba a los naturalistas que plantaban vegetales y árboles frutales en sus terrenos: los alumnos empezaron a cultivar sus huertas en el jardín de la escuela, y se consideraban hermanos mayores de las plantas, y también de los animales.

Los sábados, maestros y estudiantes de la escuela mixta de La Plata, que Mary Graham dirigió años después, iban al bosque “a hierbear, a siestear, a correr, a jugar, a reír, a conocernos, a amarnos mutuamente”, y los días de fiesta a la isla Santiago, donde se metían en el agua y corrían descalzos por la arena. En las excursiones, comían las viandas preparadas por ellos mismos en las clases de economía doméstica del viernes a la tarde.

“Les enseñaba a vivir”. Decía a sus alumnos que el horario discontinuo era más conveniente para los profesores que para ellos; que tenían que desayunar y almorzar en abundancia, para no enfermarse; les enseñaba a defenderse del frío y de la lluvia, a vestirse con elegancia y economía.

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El "Normal", cuna de la educación platense.

Los mejores alumnos de la promoción de Camaña viajaron con la maestra a las sierras de Tandil, donde hicieron alpinismo, bailaron, exploraron la sierra con una libertad inusual para los jóvenes del siglo XIX. Estos recuerdos de Raquel Camaña pueden estar embellecidos por la distancia o el afecto, pero concuerdan con diarios, cartas y documentos.

Si Florence Atkinson había visto “apuesta” a Mary Graham, Raquel Camaña, que la conoció varios años más tarde, la describió, con cariño y astucia, como “distinguida, elegante, única en medio de su fealdad”. Cuando murió en su departamento de los altos de la Escuela Normal, a los sesenta años, el gobierno decretó exequias oficiales, y su cuerpo fue llevado en un tren especial desde La Plata hasta Buenos Aires.

Al leerse su testamento, se supo que había dejado una suma de dinero para “los alumnos necesitados de la escuela de La Plata”. Fue tal su entusiasmo por la enseñanza que no solo inoculó el mismo fervor en la sobrina de Sarmiento, Sofía Lenoir Sarmiento, sino en Sarah Atkinson, que había llegado a San Juan con el propósito de estudiar medicina a su regreso a Estados Unidos y, en cambio, estudió normalismo. Otras maestras que llegaron desde Estados Unidos por la misión de Sarmiento terminaron siendo sus discípulas más fieles como el caso de Arvilla Cross, la cual, bajo la dirección de Miss Mary, se hizo cargo de la Escuela Primaria Modelo de La Plata.

Todo lo cual demuestra el peso de su figura, un legado que alimentó a las siguientes generaciones en el valor de la formación y el pensamiento pedagógico.

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Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.

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