Todos en el Observatorio conocen la historia y se usa como gancho en visitas guiadas para estudiantes secundarios. El gol, sin dudas, también aportó a la difusión de la sismología.
El operativo de seguridad contaba con unos 500 efectivos policiales. El primero en ingresar a la cancha fue Estudiantes y la gente del León brindó un colorido recibimiento con papelitos y globos rojiblancos. Al turno de la entrada de la visita, se sumaron petardos y una bandera que cubrió la cabecera de las tribunas de calle 57 con la imagen de un lobo y la leyenda: “Gimnasia, una hinchada de Fierro. La 22 y medio”.
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El sismógrafo, objeto con el cual se midió el terremoto.
El encuentro estaba programado para las 16 horas, pero el árbitro Juan Antonio Bava demoró diez minutos el inicio porque algunos hinchas de Gimnasia estaban trepados al alambrado que se encontraba detrás de uno de los arcos. Era un domingo caluroso de otoño y, aunque nadie ahí lo sabía ni podría imaginarlo, se iba a jugar un partido de fútbol que sería recordado como uno de los más famosos del derby local.
En lo que respecta al fútbol, el clásico platense del ´92 no fue nada extraordinario. Hasta el único gol del partido, se puede resumir en unas pocas jugadas. Al minuto de juego, Félix Torres se sacó a sus marcadores de encima y disparó por arriba del travesaño, en la primera de Estudiantes; a la media hora, también para el Pincha, el mediocampista Rubén Capria remató desviado un tiro libre; y sobre el final de la mitad inicial, Perdomo generó una chance para el Lobo con un disparo desde afuera del área. La segunda parte comenzó más entretenida. En los primeros tres minutos sucedieron estas jugadas: un tiro libre desviado de Carlos Odriozola para Gimnasia; un disparo potente de pelota parada de Raúl Aredes para el local que tapó el arquero albiazul y un cabezazo de Torres que la defensa visitante despejó sobre la línea.
José Perdomo fue nombrado socio honorífico de Gimnasia y reconocido antes de un partido en 2017. Hoy trabaja para las juveniles de Peñarol.
El gol llegó a los 9 minutos del complemento. La chance de pelota parada se originó cuando el defensor local Leonardo Squadrone derribó al delantero tripero Hugo Guerra a unos 30 metros del arco. “Los tiros libres y los córners casi siempre los pateaba Odriozola. Él era el encargado. Le dije ‘déjame patearlo’ y me preguntó si me tenía confianza”, recuerda hoy Perdomo los instantes previos al gol.
El mediocampista uruguayo venía de estar ocho meses sin jugar. Ese domingo, antes del partido, había dejado a su esposa y a sus dos hijos en la República de los Niños para no involucrarlos en el clásico. Tenía 27 años y una carrera destacada. Había conseguido dos títulos locales y una Copa Libertadores con Peñarol; acumulaba con su selección la coronación de la Copa América de 1987 disputada en Argentina y la participación en el Mundial del 1990, y venía de jugar en Italia, Inglaterra y España. Eso sí: nunca lo habían responsabilizado de ocasionar un sismo.
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Perdomo en acción durante el clásico que lo haría famoso.
Lo que sigue puede verse en varios videos en YouTube. Primero, Perdomo está parado frente a la pelota y mira hacia el frente. Después inclina levemente su cuerpo hacia adelante y da tres pasos, antes de pegarle con la cara interna de su pie derecho. El golpe es a colocar, tan delicado que parece inoportuno relacionarlo con un terremoto. El balón se eleva y pasa por arriba de la barrera. El arquero Marcelo Yorno se queda paralizado y acompaña el recorrido con un movimiento de cabeza. La pelota se mete a media altura contra el palo derecho. Cuando toca la red, estalla el festejo: el grito de la hinchada del Lobo suena compacto.
En el resto del partido no hubo mucho más: algunas amarillas, un offside y una chilena de Odriozola que pasó cerca del arco local. Con el pitazo final, Gimnasia cortó una racha de 15 partidos sin ganar en la cancha de Estudiantes. La victoria previa en el clásico de visitante había sido el 14 de noviembre de 1976, también por 1 a 0. Además, ese triunfo fue el impulso de una remontada en el torneo que estaba disputando: en las siguientes siete fechas el Lobo no conoció la derrota y terminó la competencia en la octava posición.
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Frenesí en los festejos del gol.
Si no hubiese sido por las marcas del sismógrafo, el gol de Perdomo sólo sería recordado como un lindo gol de tiro libre en un partido importante. Pero las marcas existieron.
Aunque no sea técnicamente un sismo/terremoto, un grito de gol sí puede ser captado por un sismógrafo. Es lo que ocurrió con el de Perdomo.
La memoria colectiva dice que el registro del sismógrafo se conoció al otro día del partido. Así se contó en diferentes artículos periodísticos publicados en los últimos años. Incluso, el mismo Perdomo contó alguna vez que a la mañana siguiente del encuentro un periodista fue hacerle una entrevista y le habló del movimiento telúrico. Sin embargo, la verdad es que la noticia tardó en trascender. De hecho, el 7 de abril del 92 (dos días después del clásico) salió un reportaje al mediocampista en el diario El Día en el que no se menciona el asunto. En esa ocasión, Perdomo dijo que había jugado distintos clásicos en su carrera como el de Nacional-Peñarol, el de Sampdoria- Genoa y el de Uruguay-Argentina (a nivel selecciones), pero que “en ninguno de ellos” se sentía “el aliento del público” como en un Gimnasia-Estudiantes.
“Parecía que tuviera la gente dentro del campo de juego”, aseguró. Además, contó que no podía salir de su asombro por la trascendencia que había tenido el gol. “Los medios periodísticos, la gente en la calle y hasta mis propios familiares me hacen sentir la importancia de lo que años anteriores hubiera sido un gol más en mi carrera deportiva”, sostuvo.
La primera referencia al movimiento de suelo apareció recién en El Día el 21 de abril (o sea, 16 días después del partido), en una nota titulada “Terremotos y gritos de gol registra el sismógrafo local”. Allí se detallaba que la Estación Sismológica del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) había “vibrado” con el clásico. El artículo daba cuenta de la detección en el sismógrafo local de distintas escenas del partido como la salida de los equipos a la cancha, el tiro por arriba de Torres al minuto de juego y el gol de Perdomo. Asimismo, la geofísica Nora Sabbione explicaba en la nota que era “normal” que eso sucediera “ya que, por una cuestión de proximidad, estos pequeños movimientos de suelo también se registran”.
“Esto no deja de ser un hecho curioso, pero totalmente anecdótico”, subrayaba la especialista. Y agregaba: “Por otra parte el suelo de La Plata no es el mejor para una estación sismológica, ya que la mayoría de estas se encuentra sobre tierra firme, mientras que La Plata está sobre una gran capa de sedimentos, lo que hace que sea como una esponja, que traducida en los registros del sismógrafo hace que se agranden los ruidos y la información no sea del todo clara”.
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Una semana después del primer artículo sobre el registro del sismógrafo, el diario platense publicó una pequeña columna en la que ya nombraba al hecho como “el gol del terremoto” y contaba que la noticia sobre la anotación de Perdomo recorría “buena parte del mundo” a través de los medios de comunicación. Allí, se mencionaba que un canal de Estados Unidos había solicitado el tape de ese momento del clásico para pasarlo.
En los años siguientes, Sabbione (quien dirigió durante mucho tiempo el Departamento de Sismología del Observatorio y hoy se encuentra retirada de la actividad académica) se refirió en varias ocasiones más al gol de Perdomo. En 2014, le señaló al portal Info Blanco Sobre Negro que “cada vez que hay recitales multitudinarios o un partido acá cerquita el sismógrafo registra un movimiento del suelo”. En tanto, en 2022, le explicó a 0221 que “fue más lo periodístico que la notoriedad del fenómeno en sí”. “Al ser un partido con muchas personas que estaban cantando al unísono se produjeron esas vibraciones. Esto también tiene que ver con la época, porque los estadios antes eran de madera y ahora son de cemento”, indicó.
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El uruguayo Perdomo vistió varias veces la camiseta de su selección.
Los términos terremoto y sismo son sinónimos. El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) señala que estos hacen referencia a un “proceso físico de liberación súbita de energía de deformación acumulada en las rocas del interior de la Tierra, que se manifiesta por desplazamientos de bloques anteriormente fracturados”, y advierte que parte de la energía liberada “se propaga en forma de ondas sísmicas” que “son percibidas en la superficie de la Tierra como una vibración”. Para medir estos fenómenos que se originan en la profundidad del planeta se utilizan los sismógrafos.
La geofísica platense Melina Lunansky le explicó a Begum que los sismógrafos suelen funcionar según el principio de inercia. Esto implica que todo cuerpo preserva su estado de reposo o movimiento uniforme a menos que una fuerza sobre él se lo impida. “Comúnmente estos instrumentos tienen una base que está anclada al suelo y una masa sujeta a un resorte. Un movimiento del suelo hace que se desplace la base y por el principio de inercia la masa intenta permanecer en la posición original. El movimiento relativo entre la base que se está sacudiendo y la masa que intenta quedarse quieta es lo que se registra”, señaló la especialista sobre el sistema de medición.
“Fue más lo periodístico que la notoriedad del fenómeno en sí” “Fue más lo periodístico que la notoriedad del fenómeno en sí”
Los sismógrafos perciben todo tipo de movimientos en el suelo. Cuando las ondas de energía son más potentes pueden obtener registros de grandes distancias. Así, por ejemplo, la estación de La Plata puede captar un terremoto en Japón. En tanto, estos aparatos también son sensibles a energías más pequeñas que se desatan en sus cercanías. “Es una relación entre la magnitud y la distancia”, resumió Lunansky. Y agregó: “En general, cualquier sismógrafo registra todo el movimiento del suelo sin distinguir qué es lo que lo genera. Es el geofísico, luego, viendo el registro, el que puede interpretar a que se debe ese movimiento”.
Es decir, el sismógrafo también reacciona a estímulos que no son sismos/terremotos: puede captar movimientos en el suelo cercano por diferentes causas como un fuerte viento que mueve los árboles y exige las raíces, la acumulación de agua que hace crecer las napas, un tren que transita y hasta los pasos de las personas que ingresan a la estación de medición. En el sismógrafo del Observatorio de la UNLP, por supuesto, se suelen sentir los eventos realizados en la cancha de Gimnasia (ubicada a unos 200 metros) y en la de Estudiantes (a unos 600). “Cuando hay recitales se registran no sólo por la gente sino también por la música ya que las ondas de los sonidos fuertes llegan al suelo y eso tiene un movimiento”, indicó la especialista.
A los movimientos que no son sismos/terremotos y también se registran en los sismógrafos se los llama técnicamente como “ruido”. Muchos de estos son causados por la actividad humana en las ciudades. Tal es así que un estudio internacional determinó que las medidas de aislamiento durante la pandemia de coronavirus generaron mermas de actividad en estaciones de medición de distintas partes del mundo.
O sea: aunque no sea técnicamente un sismo/terremoto, un grito de gol sí puede ser captado por un sismógrafo.
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Croquis del gol de tiro libre de José Perdomo.
El gol de Perdomo no fue el único al que se le atribuyó un sismo. En 2017, por ejemplo, se habló de un “minúsculo terremoto” detectado por un sismógrafo que se encontraba en las cercanías del estadio Camp Nou de Barcelona, en el momento de un gol agónico por la Champions League. En aquella ocasión, Gimnasia saludó al equipo catalán a través de las redes sociales “por repetir la gesta del terremoto social”. Es que la trascendencia del “gol del terremoto” va más allá de los registros de una máquina (o de los términos técnicos) y puede pensarse como la causa de una serie de sucesos que llegan hasta hoy: Perdomo patea, la pelota se eleva y se clava en el palo derecho de Yorno, la hinchada grita y salta, el suelo se mueve levemente y el sismógrafo lo lee, un medio de comunicación hace una nota periodística que se replica por todo el mundo, el autor del gol pasa a ser nombrado como “Terremoto” y la hinchada del Lobo se apropia del hecho. Lunansky cuenta que todos en el Observatorio conocen la historia y que ella la supo usar como gancho en visitas guiadas que dio para estudiantes secundarios. Lo dice para esta nota: el gol, sin dudas, también aportó a la difusión de la sismología.
Tal es el arraigo en la hinchada tripera, que hoy sigue siendo un himno de "La 22", cuando irrumpe como canción en cada partido en el bosque: "El basurero provocó hasta terremotos, lobo/a pesar de los descensos y garrones, lobo/la locura, el descontrol y la alegría/porque La Plata siempre fue tripa/el sentimiento no se termina".
José Perdomo fue nombrado socio honorífico de Gimnasia y reconocido antes de un partido en 2017. Tras su retiro de las canchas, el jugador uruguayo trabaja desde hace 18 años en las juveniles de Peñarol. De vez en cuando, del otro lado del Río de la Plata, alguno de los abuelos de los pibes que juegan en el “Carbonero” se acercan y le dicen: “Usted, José, es el que hizo el ‘gol del terremoto’”.