Pierre Gasly llegó como el hombre de referencia: francés, con experiencia, e instalado como el punto de comparación indiscutido del equipo. La tarea de Franco Colapinto nunca fue derribar esa jerarquía de un día para el otro, sino achicar la brecha sin quedar descartado en el intento.
Esa dinámica es justamente la razón por la que su nuevo contrato con Alpine, que según trascendió lo ata al equipo hasta 2027, pesa más que una simple renovación. Llegó después de un tramo genuinamente difícil, lo que hace que valga la pena analizar bien el momento en que se dio y lo que vino después. Si querés apostar, hay disponible un codigo Betano para apuestas en Argentina.
El fin de semana que casi lo hunde
Zandvoort fue donde la brecha se vio más ancha. Gasly se abrió camino hasta el décimo puesto y sumó un punto, extendiendo la pequeña racha de Alpine en la mitad de la tabla. La carrera de Colapinto se desmoronó en comparación: una penalización de drive-through por adelantar bajo bandera amarilla, seguida de una segunda sanción de diez segundos por una infracción similar, lo dejaron en el puesto 14 y a dos vueltas, su segundo fin de semana consecutivo sin sumar.
Colapinto calificó la sanción de injusta, y la explicación de los comisarios no alcanzó para cerrar la discusión. Pero para un piloto que ya venía respondiendo preguntas sobre si estaba a la altura de Gasly, un Zandvoort sin puntos al lado de un compañero que sí sumó fue el tipo de comparación que alimenta las dudas más que la confianza.
Dos carreras después, la historia se dio vuelta
Monza contó otra historia. Gasly se quedó con la primera pole position en la historia del equipo Alpine, mientras Colapinto clasificó octavo y largó séptimo. Una salida a la grava temprana pareció volver a arruinarle el fin de semana, pero se recuperó para terminar noveno, sumando puntos apenas días después de confirmarse la renovación de su contrato.
El Madring, el nuevo circuito de Madrid, fue todavía más lejos. Colapinto trepó del noveno al séptimo puesto, uno de los pocos pilotos en toda la tarde que logró un sobrepaso genuino en un Gran Premio chato y en gran parte estático. Gasly, el piloto de mayor jerarquía en el papel, apenas pudo terminar 12°, una inversión que hubiera parecido impensada quince días antes en Zandvoort.
Una brecha que se achica, no que desaparece
Gasly sigue con ventaja en el campeonato entre los dos, y Zandvoort es la prueba de que la brecha no se esfumó. Pero el patrón que los fanáticos argentinos deberían seguir no es un mal fin de semana aislado, es la recuperación a ambos lados de ese bache. Que Colapinto haya sufrido al lado de un Gasly que sumaba, y que después lo haya superado dos veces seguidas justo tras firmar su nuevo contrato, cuenta una historia mucho más convincente sobre su trayectoria que cualquiera de esos resultados por separado.
Bajo la mirada de Flavio Briatore, ese vaivén se está leyendo como dolores de crecimiento y no como una señal de alarma. Si Colapinto sigue construyendo sobre lo hecho en Monza y Madrid, puede que Zandvoort termine siendo recordado como el punto más bajo justo cuando se firmaba su contrato hasta más allá de esa etapa.