Un millonario robo conmociona a toda una ciudad y se trata de una ciberestafa llevada a cabo por hackers, quienes vaciaron la cuenta de un importante sanatorio y se robaron la plata dispuesta para pagar sueldos y aguinaldo de los trabajadores.
Un millonario robo conmociona a toda una ciudad y se trata de una ciberestafa llevada a cabo por hackers, quienes vaciaron la cuenta de un importante sanatorio y se robaron la plata dispuesta para pagar sueldos y aguinaldo de los trabajadores.
Según informaron fuentes policiales, todo ocurrió en Tandil, y los delincuentes informáticos se alzaron con una suma cercana a los 37 millones de pesos. Victoria Biurrarena de Paskvan, directora del sanatorio, explicó: “Hackearon una de las cuentas que tenemos con el Banco Provincia, y la vaciaron”.

Recuperaron las cenizas robadas en La Plata y también la documentación. La familia agradeció el accionar del personal de la comisaría Décima de City Bell.
Una vecina de La Plata sufrió un indignante robo en las últimas horas, cuando ladrones se llevaron la urna con las cenizas de su madre. Pide ayuda para recuperarla.
Paskvan agregó que la banca oficial les ofrece “un crédito” para superar la situación. La millonaria estafa llevó a los directivos del centro médico privado a presentar la denuncia correspondiente y se inició una causa con intervención de la UFI 12 para investigar el hecho.
La titular del sanatorio explicó a medios locales que “el dinero robado en el ciberataque asciende a 37 millones de pesos que estaban destinados al pago de aguinaldos”. En el hecho “hackearon una de las cuentas que tenemos con el Banco Provincia, y la vaciaron. Fueron 17 transferencias a cuentas ficticias en distintos bancos”.
La mujer agregó que el hackeo se detectó enseguida: “Nos avisó el contador e inmediatamente tratamos de comunicarnos con el Banco acá en Tandil, pero nos dijeron que hasta el lunes no atendían y nos dieron un 0800 para comunicarnos. Estamos hablando de una estafa de 37 millones, no se puede entender que no trabajen un fin de semana”, se quejó Biurrarena de Paskvan.