Una jubilada de 82 años fue víctima de una violenta entradera en su casa de El Dique, Ensenada, luego de caer en un engaño por WhatsApp. Los delincuentes se hicieron pasar por familiares de una amiga, consiguieron que les facilitara su dirección y terminaron asaltándola dentro de su propia vivienda.
El episodio ocurrió en una propiedad de 42 bis entre 123 y 124. Todo comenzó con un mensaje de WhatsApp que la mujer recibió desde un número que tenía agendado como el de una amiga. Del otro lado le solicitaron $420.000 con la excusa de un supuesto problema para ingresar a una cuenta bancaria.
En un primer momento, la jubilada respondió que no tenía dinero hasta cobrar sus haberes. Sin embargo, más tarde volvió a comunicarse y ofreció entregar el monto en efectivo. Fue entonces cuando la supuesta amiga le explicó que enviaría a unos sobrinos en un taxi y le pidió que compartiera su dirección.
Cuento del tío y asalto en Ensenada
Poco después, dos hombres de entre 20 y 30 años llegaron a la vivienda. Una vez dentro, uno de ellos le indicó un alias bancario y la mujer realizó la transferencia de los $420.000 que le habían solicitado.
Pero cuando preguntó por el dinero en efectivo que había ofrecido entregar, uno de los delincuentes cambió el tono de la conversación y le advirtió: "Esto es un asalto".
A partir de ese momento, los asaltantes comenzaron a exigirle dólares y objetos de oro. Revisaron sus pertenencias y, durante el ataque, le arrancaron una alianza de oro.
Antes de escapar, uno de los hombres la tomó de los brazos, la empujó y la obligó a sentarse en un sillón. La jubilada quedó en una situación de extrema vulnerabilidad dentro de su propia casa.
Los delincuentes le pidieron su dirección y la amenazaron para robarle dinero
Investigan el robo a la jubilada
La denuncia fue radicada en la comisaría Tercera de Ensenada. Hasta el momento, no se informaron detenciones vinculadas con el episodio.
El caso vuelve a poner en evidencia una modalidad delictiva que combina engaños virtuales con robos presenciales. En este caso, los delincuentes aprovecharon la confianza que la víctima tenía en un contacto de su agenda para conseguir información personal y preparar el ingreso a su vivienda.