jueves 11 de abril de 2024

El mensaje del nuevo arzobispo: "Quiero ser un pastor que busque escuchar y dialogar"

El reemplazante de Tucho Fernández inició su ministerio pastoral en una catedral colmada de fieles llegados desde diversos puntos. Sus palabras.

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Este sábado quedará marcado en la historia del Arzobispado de La Plata como el del inicio del ministerio pastoral de Gabriel Antonio Mestre  , el sacerdote que llega para reemplazar a Víctor Manuel "Tucho" Fernández. quien dejó su cargo para cumplir nuevas funciones en el Vaticano.

La asunción de Mestre se dio con un marco de público que colmó la nave central del principal templo religioso bonaerense, pero arrancó afuera, sobre la calle 14, cuando el nuevo arzobispo recibió a las autoridades políticas y a los distintos dirigentes.

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Junto con monseñor Miroslaw Adamczyk, quien puso en posesión al nuevo arzobispo; concelebraron la misa los obispos auxiliares, miembros del clero diocesano, un grupo de sacerdotes de Mar del Plata y obispos de otras diócesis.

Participaron también de la ceremonia, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Áxel Kicillof; el intendente de La Plata, Julio Garro; de Berisso, Fabián Cagliardi, y de Ensenada, Mario Secco; entre otras autoridades civiles, locales y provinciales, religiosos, religiosas, colegios de la arquidiócesis, autoridades de las fuerzas de seguridad y de entidades académicas, diplomáticas, representantes de diversos credos, grupos Scouts, entre otras organizaciones e instituciones varias.

En sus primeras palabras como pastor de la comunidad arquidiocesana Mestre compartió tres pensamientos sintetizados en tres verbos: "amar", "conocer" y "entregar". 

Con respecto al primer verbo, resaltó: “Hoy comienzo mi servicio como pastor de la arquidiócesis y al comenzar mi servicio como pastor les pido que oren cada día para que este arzobispo busque siempre por sobre todas las cosas amar a Jesús, que pueda responder así al amor gratuito que he recibido del Señor. Todo lo demás vendrá por añadidura y se desprenderá de la primacía del amor a Dios”. 

Aseguró entonces que como pastor, "enamorado de Cristo", asume "la rica tradición de vivencia, transmisión y compromiso de la fe de la Iglesia desde el inicio". "En este tiempo, la asumo y la asumimos, desde el magisterio que nos regala el querido Papa Francisco actualizado en la Arquidiócesis en las Líneas Pastorales 2018-2023, reafirmadas y bellamente enriquecidas en la Carta Pastoral que Mons. Víctor Manuel Fernández les regaló a finales del año pasado: Año de lasantidad para crecer juntos”, agregó. 

“Desde hoy sueño con poder profundizar juntos nuestro amor por Jesús, caminando como comunidad arquidiocesana para transmitir la Buena Noticia del Señor a todos nuestros hermanos”., completó

"CONOCER"

El nuevo arzobispo reconoció que, a diferencia de su diócesis natal de Mar del Plata, aquí en La Plata “tengo como primer paso el gran desafío de conocer en profundidad la Iglesia y la comunidad civil que, en estos cinco partidos de la Provincia de Buenos Aires debo servir como padre y pastor”. 

Sin embargo, dijo, sería injusto decir que no conoce nada. "Los ocho años de seminario aquí en la Arquidiócesis y la vinculación que estas dos iglesias hermanas, Mar del Plata y La Plata, siempre han tenido, me permiten afirmar que ‘algo’ conozco y algunas de las decisiones más importantes de mi vida las he tomado aquí”, explicó. 

Pero aseguró que por el tiempo que ha pasado, "se impone el verbo conocer y en clave sinodal conocer implica escuchar y dialogar”. “Para conocer buscaré de corazón escuchar y dialogar con todas y todos. Quiero conocer el latido del corazón de la comunidad arquidiocesana en todas sus expresiones, las realidades más visibles y por sobre todas las cosas lo que por diversos motivos no está visibilizado. Por eso, pido la fuerza del Espíritu Santo para ser un pastor que busque escuchar y dialogar para así conocer al Pueblo que el Señor me pide apacentar”, manifestó. 

"ENTREGAR"

En el último de los verbos compartidos en la homilía, resaltó: “En mi humana debilidad quiero, por sobre todas las cosas, entregarles mi vida como siervo de Dios. Quiero entregar mi vida buscando hacer presente el lema episcopal que el Señor me inspiró y que hoy compartimos en la segunda lectura: 'Cristo es nuestra paz'".

"Entrego mi vida para que la paz de Cristo pueda reinar en la vida de todas las personas. Entrego mi vida para ser instrumento y artesano de la paz en la Arquidiócesis; a los queridos presbíteros, diáconos y seminaristas, a las consagradas y los consagrados con sus obras evangelizadoras, a cada comunidad, parroquia, escuela, movimientos o instituciones, a los jóvenes y los más pobres, los descartados y marginados, para animar en la unidad a los diversos carismas y servicios de la Iglesia Arquidiocesana, para trabajar por la dignidad de las personas en el trabajo, la educación, el desarrollo y la promoción humana integral, para fortalecer la democracia y cultivar la memoria activa que nos haga rechazar cualquier tipo de dictadura que no respete los derechos humanos fundamentales", exclamó.

Y añadió: “Con gusto caminaré con las demás confesiones cristianas, judíos y otras religiones para defender la vida y cuidar la Casa Común. Entrego mi vida al Señor buscando con todos los sectores políticos una Patria más justa y más fraterna en el camino del bien común y la justicia social. Superando toda grieta, quiero animar a transitar los caminos de la cultura del encuentro y la amistad social que nos pide el Papa Francisco".

Finalmente, encomendó su ministerio episcopal a la Inmaculada, la Purísima y San Ponciano "para que pueda ser para todas las personas padre, hermano y amigo". "Por intercesión de Sor Ludovica pido al Señor ser un pastor con corazón de madre, líder y audaz para una Iglesia Particular de La Plata que tenga un corazón de madre, sea líder en la transmisión del Evangelio y viva la audacia propia de los santos", concluyó.

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