Este miércoles, Facundo Urdangaray, padre de la joven platense fallecida en Kosovo, María Clara Urdangaray, habló con 221 Radio y brindó detalles de cómo avanza la investigación y la repatriación de su cuerpo.
Cabe recordar que María Clara tenía 27 años y falleció en una localidad del sudeste de Pristina, al caer desde el sexto piso de un hotel en el que se alojaba junto a Endrit Nika, su novio. Su fallecimiento está rodeado de sospechas de femicidio y, justamente, Nika se encuentra detenido en el país balcánico de manera preventiva.
Mientras tanto, los padres de la joven, familiares y conocidos han armado una intensa campaña para reunir los fondos necesarios para repatriar sus restos. El proceso, hasta el momento, ha tenido varios problemas por distintos motivos. Facundo, quien había ofrecido su cuenta bancaria para recibir las donaciones, tuvo que bloquearla porque AFIP detectó movimientos extraños. "Me empezó a ingresar dinero que yo no podía justificar, que yo no estaba facturando y me entraba plata. Entonces tuve que bloquear la cuenta".
En cuanto al monto necesario para la repatriación de su hija, confesó que no conoce el monto necesario para realizarlo y tampoco sabe si le correspondería al Estado argentino. "Capaz que alguien del Estado argentino se hace cargo de eso. Se habla de entre 4.000 y 8.000 euros. No sé tampoco cuál es la verdad, te dicen una cosa y te dicen otra, no sabes qué es verdad, qué es mentira y cuál va a ser la realidad".
El traslado de la joven se vio frenado por el enorme trámite que implica pero también porque la autopsia reveló moretones aparentemente anteriores a la caída de María Clara: "Han encontrado signos en el cuerpo de mi hija de que hubo un forcejeo previo. Moretones en los brazos. Cuando una persona cae de tanta altura tiene determinadas lesiones pero si yo te aprieto fuerte los brazos esas lesiones no son compatibles con la caída", explicó.

El intermediario entre la familia y lo que pasa en Kosovo es Cancillería, quienes ya les habían alertado sobre lo complicado del proceso. Facundo supone que la investigación cambiará de rumbo tras los últimos descubrimientos. "Si eso pasa acá en Argentina, cambia la carátula y obviamente que ellos antes de liberar el cuerpo tienen que asegurarse de que no van a necesitar más nada". En Kosovo no hay embajada argentina. "Cancillería nos pide paciencia, porque a ellos les cuesta mucho recabar la información y transmitirla a nosotros. Pero por supuesto te imaginarás la ansiedad que tiene la madre de mi hija y yo por tener una información cierta y porque nos digan cuándo va a estar ella acá".
El pasado martes, las autoridades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) recibieron a Facundo y a Magdalena, su exesposa, y se comprometieron a "realizar todas las acciones institucionales que estén al alcance y dentro de la incumbencia universitaria ante las autoridades nacionales, en especial ante Cancillería, a fin de lograr la repatriación de María Clara", habían dicho. Al ser consultado al respecto, Facundo dijo "mis horas están abocadas a juntar fuerzas para que nos ayuden, para que se junten los que pueden hacer algo y nos ayuden. Tengo que tocar todas las puertas" y agregó "ellos (por la UNLP) seguramente tengan que empaparse y eso tomará sus horas".

Por último Facundo agradeció a todos los que se involucraron en el caso que paralizó a todo el país. "Es inmenso lo que hizo el pueblo argentino y cómo nos unimos cuando nos pasan estas cosas tan aberrantes, siempre cuando hay que ayudar a alguien el pueblo argentino se une y es impresionante cómo hicieron llegar eso. Me choqué con infinidad de puertas cerradas, pero también muchísima gente que sí se brinda y te apoya y te ayuda" y agregó "estoy infinitamente agradecido al periodismo argentino por el grano que pusieron significó una presión grande y hace que la gente se mueva".
EL CASO DE MARÍA CLARA
María Clara Urdangaray tenía 27 años y había partido a España el 1 de noviembre del año pasado. Era hija única y estudiaba en la UNLP hasta que, según indicó su prima Josefina Urdangaray a 0221.com.ar, se replateó sus perspectivas y decidió emigrar a España, en noviembre del año pasado, en busca de "un futuro mejor". Allí trabajó como moza en Barcelona y, por lo que indicó su padre en diversas entrevistas "estaba contenta". A principios de este año, la joven conoció a Endrit Nika, un joven arquitecto de origen kosovar, nacionalizado en Suiza, en la fiesta de una amiga. Tras varios meses de noviazgo, se mudó con él a Suiza, decisión que su madre y su padre, se supo después, no compartían debido a que allí tenía menos amistades a las que acudir, y le insistían para que regresara a Barcelona.
Durante el último fin de semana de julio, María Clara viajó a Kosovo junto a su pareja, para asistir al casamiento de su cuñado. Pocos días después, en circunstancias que todavía no están claras, ella cayó desde el sexto piso del hotel que compartían y murió luego en el hospital, por lo que el joven fue detenido sospechado de haberla arrojado. Tras la muerte, comenzaron a aflorar indicios de que la joven estaba sufriendo violencia de género: se había ido de los grupos de WhatsApp que compartía con amigos, sin más explicación; unos días antes le había dicho a su madre que su pareja había desatado una fuerte discusión, luego de que ella demorara más de lo habitual en el supermercado y le había comentado a un amigo que no podía "mandar audios" y que "estaba más separada que de novia".

Magadalena, quien junto a su exesposo y papá de María Clara, Facundo Urdangaray; y el resto de sus familiares y amigos comenzaron una intensa campaña para reunir los fondos necesarios para repatriar los restos de la joven, contó además que el acusado es "una persona muy celosa" y advirtió que su hija le había narrado varias fuertes discusiones que habían mantenido en el marco de su convivencia por ese motivo.
Según el portal KosovaPress, la "ciudadana argentina murió como consecuencia de las heridas que recibió" al caer "desde lo alto del edificio donde se alojaba junto con el hombre sospechoso".
"Por decisión del fiscal de guardia, el cuerpo sin vida de la víctima fue enviado para la realización de la autopsia, mientras que el sospechoso fue detenido y puesto bajo custodia", confirmó ese medio.

Endrit Nika, el sospechoso, tiene 31 años, es arquitecto, aficionado al fútbol, las armas y las salidas con amigos. Por lo que se puede observar en su perfil, el joven tenía un buen pasar: auto propio, viajes, ropa cara.