Una condena de prisión perpetua recayó sobre Jonatan Fernando Borjes por el crimen de Javier Zarza, hecho registrado en la localidad de Los Hornos en la noche del 31 de julio de 2020 durante la etapa más dura del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO). En un novedoso planteo la fiscal de juicio pidió computar como agravante de la pena la situación de aislamiento social que imperaba en el país, ya que la víctima tenía menos posibilidad de pedir ayuda, pero los jueces no hicieron lugar a esa mirada del caso.
El implicado llegó a juicio procesado por "homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego", pero tras la ampliación de la acusación de la fiscal -que fue avalada por los jueces del Tribunal Oral Criminal V de La Plata- ahora debe responder por "homicidio criminis causa" (entre otros delitos) figura legal que tiene una pena de prisión perpetua.
Tras analizar toda la prueba, el Tribunal Oral Criminal (TOC) V de La Plata, hizo lugar al pedido de condena solicitado por la fiscal de juicio Victoria Huergo.
En su alegato, la representante del Ministerio Público había solicitado que se valore como agravante de la pena el marco de aislamiento social que imperaba en el país por entender que la víctima y su amigo que declaró en el juicio tuvieron menos posibilidad de pedir auxilio, pero los jueces no hicieron lugar a esa aguda mirada de la realidad.
TESTIGO PRESENCIAL
Catriel Francisco Benítez estaba con su amigo Javier Zarza en 76 y 152 fumando un cigarrillo de marihuana cuando el acusado y un cómplice (no identificado aún) llegaron al lugar, se apoderaron de la moto de Zarza, lo golpearon en la cabeza y le dispararon en la sien. La escena del crimen fue una esquina de la toma de tierras en el exClub de Planeadores de La Plata, el asentamiento más grande de la provincia de Buenos Aires.
Benítez declaró en la jornada del miércoles 5 de julio. A preguntas de la fiscal recordó que esa noche fue con la víctima "hasta el Cristo Rey de 44 y 173 a comprar cigarrillos y marihuana". De allí llegaron en la moto de la víctima (una Yamaha FZ) hasta la esquina de 76 y 152, donde prendieron "un fueguito" para combatir el frío mientras fumaban marihuana. En ese marco fueron sorprendidos por los agresores.
Según narró el testigo Benítez, el acusado (a quien conocen en el barrio como "Poroto"), llegó junto con un cómplice al grito de "¿dónde está el Javi Zarza? Viste cómo te regalaste guacho rastrero". En ese instante, Borjés golpeó a Zarza y le descerrajó un disparo en la cabeza. En simultáneo, su cómplice se apoderó de la moto y escaparon del lugar, pero el rodado fue encontrado a unos 150 metros de la escena del crimen, según describió el joven amigo de la víctima.
"Fue un segundo, no habíamos llegado a fumar el porro, lo estábamos pitando", recordó Benítez ante la atenta mirada de la magistratura. Sobre el acusado, describió que "Poroto es del barrio, remisero y vendía porro, pero no le quería vender faso a Javier, se hacía el malo con los pibes, les pegaba 'cañazos', también le pegaba a la mujer y a la novia, todo el mundo le compraba droga a él, era un vendedor conocido en la zona". Antes de retirarse de la sala de audiencias, el testigo pidió a los jueces que el acusado "quede re en cana, que le den perpetua si pueden" y ya desde la puerta de la sala de juicio le gritó: "Ojalá te pudras hijo de puta".
En la jornada del lunes 31 de julio declaró el dueño del remís que manejaba el acusado, recordó que el día del hecho mantuvo un cruce de mensajes y Borjés le dijo que dejaba de manejar el auto por un tiempo.
La sentencia fue dictada de manera unánime por los jueces Ezequiel Medrano, Carmen Palacios Arias y Claudio Bernard.