martes 09 de abril de 2024

El doble femicida de Arturo Seguí rompió el silencio y dijo tener "recuerdos borrosos"

Nazareno Miño sostuvo que Victoria Díaz le impedía ver a sus hijos y eso desató una crisis que derivó en los crímenes. Además dijo que fue atacado.

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El expolicía Nazareno Sebastián Miño, detenido desde la noche del martes por asesinar a su expareja y a la hermana de ella en Arturo Seguí y herir gravemente a la pareja de su excuñada, Martín Alcides Lezcano, declaró este jueves en la fiscalía que lleva adelante la investigación y apuntó contra la víctima. El acusado sostuvo que Victoria Díaz, la joven de 35 a la que mató a tiros, era una persona "celosa" y "manipuladora", que le impedía ver a sus hijos y que esa noche de la que guarda "recuerdos borrosos", él "se defendió" de la hermana de su expareja que lo habría atacado con un palo por detrás.

Miño se presentó a la indagatoria ante la fiscal Ana María Medina, de la UFI N° 14 y aceptó declarar. Tras contar que conoció a Díaz a través de las redes sociales y al poco tiempo ella quedó embarazada, pasó a detallar los problemas que tuvieron tras su separación y la tenencia de sus dos hijos de 7 y 10, que presenciaron el brutal asesinato de su mamá en una casa de 411 entre 156 y 157.

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"Me descontaban del sueldo el 30% por alimentos y ella quería más. Me presionaba con los nenes. No me dejaba verlos", declaró el acusado, de 38 años, de acuerdo con fuentes judiciales y agregó que por ese motivo se refirió a Victoria como una persona que lo sometía a una manipulación permanente.

Según el ex policía, que fue desafectado de la fuerza tras los femicidios, esa situación le hacía sentir mal, le trajo problemas para dormir y le provocó desgano general. Con ese trasfondo, llegó a la vivienda en la que vivían Victoria, sus hijos y su hermana, Castorina Díaz, que ese día se encontraba con su pareja.

De esa noche, según sostuvo, guarda "recuerdos confusos y algo borrosos". En su relato, Miño afirmó que cuando intentaba hablar con Victoria, la hermana lo atacó con un palo por la espalda. "Ahí ya no sé, tengo el arma en la mano, pero ya no sé, tengo imágenes del arma en mi mano, yo apuntando, escucho gritos, gritos, y después no sé qué pasó. Solo sé que estaba en el patio de adelante, vi a mis nenes, les dije vamos y salí con ellos para la calle", declaró ante la fiscal.

El acusado agregó que, por una denuncia de violencia de género que su ex hizo en 2020, la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) de la Policía Bonaerense le quitó el arma y lo derivó a una junta médica y psicológica. El entonces efectivo se sometió a un tratamiento que implicó unas seis sesiones hasta que lo rehabilitaron y le devolvieron la pistola con la que luego cometió los crímenes. Además, Miño mencionó un episodio por el que estuvo internado dos semanas en el Hospital de Melchor Romero: "Tuve un brote de emociones", recordó. El joven contó además detalles de su historia familiar y dio por finalizada su declaración.

Según trascendió, tras consumar los crímenes, Miño llamó su mamá y le dijo que se había "mandado una macana", tras lo que le pidió que cuidara bien a los hijos. Poco después se entregó en el Destacamento policial de Arturo Seguí, ubicado a pocas cuadras del lugar del hecho, y entregó a los nenes que se había llevado casi a rastras tras el ataque. El efectivo contó allí qué había sucedido y quedó detenido, por lo que ahora enfrenta cargos por homicidio triplemente agravado, homicidio doblemente agravado y homicidio en grado de tentativa agravado, delitos por los que podría ser condenado a prisión perpetua.

VERSIONES CRUZADAS

Poco después de conocerse el doble femicidio de Arturo Seguí, la hermana mayor de las víctimas, Élida, aseguró que el expolicía era un hombre violento, al que Victoria ya había denunciado en 2020, y que la separación había sido muy difícil, debido al acoso que ella sufría. En contraste con las declaraciones del acusado, la mujer informó a 0221.com.ar que el interés del hombre por ver a sus hijos era intermitente.

Por ese motivo, era Victoria quien solía llevarlos hasta la casa de su padre para que los viera pero en la última ocasión, según el relato de Élida, tras discutir, el hombre le apuntó con su arma reglamentaria. Tras el hecho, Victoria no quiso exponer a sus hijos a ese riesgo y no los llevó más. Por eso, en el entorno de las víctimas creen que fue ese impedimento lo que motivó la ira del atacante la noche en que mató a las dos mujeres.

LOS FEMICIDOS

De acuerdo con la reconstrucción que pudieron realizar hasta el momento los investigadores, todo sucedió pasada las 20 del último martes. Miño se acercó hasta la vivienda en la que vivían las dos mujeres y allí mantuvo una fuerte discusión con Victoria, hasta que le disparó a quemarropa. Castorina intentó frenar el ataque y también fue asesinada, mientras que Lezcano fue el último en ser baleado y milagrosamente se salvó, pero lucha por su vida en el Hospital San Roque de Gonnet. Fuentes policiales confirmaron a 0221.com.ar que su estado de salud es crítico.

Aunque las razones del hecho todavía son materia de investigación, los agentes creen que el agresor se habría acercado hasta la casa para increpar a su expareja por la tenencia de sus hijos, dado que ella habría estado pensando mudarse con ellos junto a una nueva pareja. Con los brutales crímenes consumados, en tanto, el femicida tomó a sus hijos y a la fuerza se los llevó con él hasta el Destacamento policial ubicado sobre la diagonal 145.

De acuerdo con los investigadores, Miño entregó en el lugar a los dos chicos y confesó el ataque, por lo que quedó detenido de inmediato. En ese marco, la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) dispuso la desafectación inmediata del implicado, quien quedó detenido por "doble homicidio (en contexto de femicidio" e "intento de femicido".

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